Imagen de un visitante contemplando la obra 'Paseo a orillas del mar', de 1909El Debate

Las obras maestras del Museo Sorolla permanecerán en Valencia dos meses más con la prórroga de la exposición de la Fundación Bancaja

La gran acogida del público lleva a la Fundación Bancaja a prorrogar hasta el 6 de abril una muestra que reúne de manera extraordinaria en Valencia las obras más significativas de la colección de la casa museo del artista en Madrid

Las grandes obras maestras del Museo Sorolla de Madrid permanecerán en Valencia dos meses más de lo inicialmente previsto con la prórroga de la exposición de la Fundación Bancaja, que amplía así la posibilidad de visitar en la ciudad natal del artista una muestra que reúne una selección única de piezas emblemáticas de Joaquín Sorolla.

La gran acogida del público ha llevado a la Fundación Bancaja a prorrogar hasta el 6 de abril la exposición Sorolla. Obras maestras del Museo Sorolla que concluía el 8 de febrero y que está producida junto con el Ministerio de Cultura, el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla.

La muestra reúne en Valencia una selección de las obras maestras de la casa-museo del artista en Madrid que raramente salen juntas de su sede habitual, marcando un hito que ha sido posible por la circunstancia extraordinaria del cierre temporal del museo madrileño para su ampliación y rehabilitación.

La exposición está integrada por 60 obras que recorren la trayectoria vital y artística del pintor a través de una selección de las creaciones más destacadas de la colección del Museo Sorolla y de la Fundación Museo Sorolla, como Paseo a la orilla del mar, El baño del caballo o La siesta, entre otras, junto con el lienzo ¡Triste herencia!, de la colección de la Fundación Bancaja, con el que Sorolla ganó el Grand Prix en la Exposición Universal de 1900 en París y con el que alcanzó su consagración internacional.

Comisariada por el director del Museo Sorolla, Enrique Varela, el recorrido por la sala se inicia con los primeros años de formación del pintor en Valencia e Italia, en los que el joven Sorolla empieza a demostrar ya su capacidad y su ingenio como artista. La segunda sección revisa la etapa de afirmación de su personalidad artística en Madrid con la obtención de reconocimientos nacionales e internacionales.

Su maestría en el género del retrato está presente en la muestra con lienzos de ámbito familiar en los que, a diferencia de los retratos de encargo, disponía de la máxima libertad creativa lo que confiere a estas obras una mayor espontaneidad.

La iconografía del mar, tan relevante en su producción artística, está representada con obras emblemáticas que el artista conservó en su poder y en las que desplegó su gran capacidad de experimentación plástica. La exposición se completa con su intimista pintura de jardines; su crónica plástica de la España de su tiempo con tipos y paisajes de la época; y su estancia en la Cala de San Vicente (Pollença, Mallorca) en 1919, en el que fue su último viaje para pintar el Mediterráneo antes de su muerte.