Imagen de María Gómez Lechón, misionera valenciana en Mozambique
María Gómez Lechón, misionera valenciana en Mozambique: «La gente está mal alimentada y sin higiene»
La religiosa viaja a Valencia para movilizar ayudas
La religiosa valenciana María Gómez Lechón, que acaba de vivir en Mozambique una de sus experiencias más duras como misionera, tras las graves inundaciones, ha viajado a Valencia para intentar «movilizar ayudas» porque ahora- todavía con miles de personas evacuadas- «nos viene una fase de mucho desastre sanitario, la gente está mal alimentada y sin higiene».
En las condiciones actuales de falta de agua potable y de vida dignas están apareciendo enfermedades gastrointestinales, cólera, dermatitis y malaria. Mucha gente no puede volver a sus casas porque aún tienen agua acumulada y no tienen nada, lo han perdido todo”, explica.
María Gómez Lechón, religiosa Hija de la Caridad, atiende a niños con discapacidad en el Colegio San Vicente de Paúl, donde precisamente abrieron un aula de integración para atender a alumnos «que nadie los acoge ni tienen tratamiento».
«Es un proyecto estupendo, en el que atendemos a 15 menores», pero podrían atender a más si tuvieran más recursos. Uno de los menores, Joaquín, de 9 años, con discapacidad psicomotora, tuvo que ser subido al tejado de su casa- junto a su madre y otro hermano- y allí permanecieron los tres durante tres días. Como Joaquín no puede andar, su hermano mayor lo llevó en su espalda. «Pasó tiempo hasta que los pude localizar y saber que estaban a salvo», explica la misionera.
También las Hijas de San Vicente de Paúl atienden a niños enfermos y huérfanos en el Hospital El Carmelo, que acoge a 8.000 enfermos. «Muchos de ellos son seropositivos e inmunodeprimidos, y necesitan atención y medicación diaria. En sus casas no sobrevivirían», explica.
Como parte de las instalaciones del hospital, sobre todo la zona baja «estaba tremendamente destrozada», habilitaron el santuario, una iglesia grande, donde siguen haciendo atenciones.
Por ello, la misionera valenciana asegura que «dentro de este mar de impotencia estoy moviéndome con organizaciones, como Manos Unidas, y la Fundación Ad Gentes del Arzobispado, porque sabes que hay gente que nos va a apoyar y también tenemos que pensar en proyectos a largo plazo». En 2025 empezaron a construir una escuela de Secundaria, ubicada en una planta baja y «queremos construir un primer piso, que además serviría de refugio ante nuevas inundaciones».
Esta situación «la hemos vivido con mucho desconcierto, para mí era la primera vez que vivía unas inundaciones de ese calibre, esto ha sido una cosa superior a lo imaginable. Y aunque nos habían avisado y habíamos tomado algunas medidas, aquello nos desbordó», asegura. «Oíamos crujir la casa, el agua iba subiendo, y pensé muchas cosas. Esa noche- la del día 17- mi oración me mantuvo. Fue la mejor oración de mi vida. Y en ese momento, empiezas a relativizarlo todo. Los problemas menores dejan de tener importancia, te das cuenta del valor de la vida».
La misionera María Gómez Lechón agradece también la ayuda de algunos medios de comunicación que se han hecho eco de esta tragedia porque la información ha llegado a las parroquias, y «me llega ese feedback» de gente que pregunta y se preocupa. «Es bonito saber que el pueblo de Valencia y de España es solidario: Que podamos tener un espíritu de ayuda mutua y vivir la fraternidad que Jesús nos enseñó».