Imagen tomada este viernes de Piero Pioppo durante su lección magistral en Valencia
El Nuncio del Papa en España aboga por la mediación como método idóneo para resolver conflictos
Monseñor Piero Pioppo ha pronunciado una lección magistral sobre la ofensa y el perdón en la apertura del Año Judicial Eclesiástico en Valencia
El Nuncio Apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, ha abogado por la mediación como el método más idóneo para resolver conflictos y reentrar en la comunidad. Esa idea la ha defendido este viernes en Valencia, donde ha pronunciado una lección magistral al respecto en el marco del solemne acto de apertura del Año Judicial Eclesiástico.
Su ponencia la ha comenzado citando al Papa León XIV cuando en un discurso instó a la «necesidad de armonizar en la vida de la Iglesia los enfoques teológicos, jurídicos y pastorales», ya que «corren el riesgo de convertirse en compartimentos estancos» y es «bastante común que se opongan», si bien las «distancias» entre ellos «se van acortando y se esfuerzan para complementarse». Por ello, ha afirmado: «Debemos esforzarnos por encontrar acuerdos que, garantizando la justicia, resuelvan las controversias mediante la mediación».
Dos modelos de resolución de conflictos
De nuevo nombrando al Sumo Pontífice, Pioppo ha señalado que la paz «comienza en cada uno de nosotros, en la forma en que miramos a los demás, los escuchamos, hablamos con ellos», al mismo tiempo que ha apuntado los «dos modelos» de resolución de conflictos.
El primero es el «contencioso» que «requiere la intervención de una autoridad judicial que decide quén tiene razón y quién no». Ello conlleva en una «lógica antagónica: uno gana otro pierde». «O-o», es decir, una elección. Por el contrario, está el «conciliador», que es «consensuado». «Busca el diálogo entre las partes para llegar a un acuerdo que resuelva sus diferente necesidades». En este caso, la lógica sería «acogedora, complaciente», puesto que «ambas partes quedan satisfecha». «Y-y», ha contrapuesto.
En Nuncio ha ensalzado este último modelo por tener «disposición a reconocer y solventar las dificultades de ambas partes, llegando al punto de extinguir el conflicto, no con un acuerdo formal, sino sustancial». «El mensaje evangélico confiado a la Iglesia es que la Buena Nueva de la reconciliación con Dios se extiende al perdón de nuestros hermanos», ha añadido.
«Solidaridad, confianza y verdadera paz»
Por ello mismo, ha instado a un «cambio en la manera de aportar positivamente cualquier desacuerdo recurriendo al diálogo para comprender las necesidades de todos y buscando conciliar los diferentes intereses con un acuerdo que tienda a restablecer relaciones de solidaridad, confianza y verdadera paz». «El Señor nos ofrece un modelo para resolver acuerdos», ha apostillado, refiriéndose al Evangelio de San Mateo cuando se indica que «cómo comportarse con un hermano que ha cometido una ofensa».
Asimismo, Pioppo ha enumerado los «pasos progresivos» de los que consta «el camino propuesto por el Señor», que siendo el primero un «encuentro individual entre el ofensor y quien le exhorta a arrepentirse de la ofensa cometida». Si «fracasa», se «puede recurrir a la ayuda de otro para persuadir al recalcitrantes a arrepentirse» Finalmente, si persiste, «la búsqueda de la reconciliación se lleva a la asamblea, involucrando a toda la comunidad en la recuperación de un hermano». Todo ello, ha agregado «se ha adoptado en la práctica de las comunidades cristianas desde sus inicios», ya que. El principio de la caridad «se afirma como un estilo de vida propio de todos los seguidores de Cristo».
Tras un repaso histórico de la evolución de este modelo, el Nuncio ha definido a los obispos como los «líderes en la promoción de redes de comunión». «Tienen que ser un modelo de paz gobernando al pueblo de Dios con certidumbre y paciencia. Deben advertir a los fieles de que no choquen con otros hermanos y hagan todo lo posible para conciliar a los que están en conflictos. Si no hay consenso, tienen deber de arbitrar para una solución que resuelva los problemas y permita la reincorporación a la comunidad de los culpables previo proceso penitencial», ha asegurado, para hacer hincapié en que el «propósito principal es buscar siempre la resolución de los conflictos dentro de la comunidad procurando resolver las disputas y facilitar la reincorporación en la comunión también de los culpables de delitos».
Participación de víctima y victimario
En otro momento de su charla magistral, el religioso ha insistido en que el Derecho Canónico es un «instrumento presentado para superar el modelo tradicional de justicia punitiva». «Busca la reparación, la reconciliación y el restablecimiento de la unidad y la paz eclesial, con la participación activa de víctima y victimario», ha enfatizado. Con la «convicción» en todo lo anterior, Pioppo ha concluido: «Debemos esforzarnos todos para favorecer la conciliación y perfeccionar siempre esos instrumentos necesarios para lograrla recordando que bienaventurado el que trabaja la paz».
Antes de terminar el acto, el Arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha destacado la «fidelidad y constancia en la celebración de este solemne encuentro», que es «fruto de un trabajo perseverante y de un camino compartido donde cada uno ha aportado sus dones al servicio de la justicia y la comunión». «Cada uno tenemos la responsabilidad de trabajar por la justicia y la paz. Deseo luchar dese nuestras responsabilidades por un mundo más justo y más pacífico. El dese de la Iglesia es caminar escuchando, dialogando y colaborando con todos para servir mejor a las personas y al bien común», ha zanjado, recordando que la «pena es el último recurso».
Finalmente, en la memoria del último Año Judicial Eclesiástico, se ha puesto en valor la reducción de un 21 % en el tiempo que transcurre desde que se inicia una causa canónica hasta que ésta concluye.