Montaje de Violeta Mangriñán y Aín, pueblo de Castellón donde la influencer se ha comprado una casa
El pueblo de Castellón de 133 habitantes donde una influencer con dos millones de seguidores se ha comprado una casa
Violeta Mangriñán se ha consolidado como una de las influencers más conocidas del panorama nacional. Con más de dos millones de seguidores en redes sociales y una trayectoria empresarial que va más allá del entorno digital, con proyectos como 'Maison Matcha' y colaboraciones con firmas de lujo, la creadora de contenido valenciana ha construido una imagen de éxito que también se refleja en su creciente patrimonio. Nacida en la Comunidad Valenciana y muy vinculada a su tierra, ha desarrollado buena parte de su vida en la Vall d'Uixó, desde donde ha compartido con sus seguidores tanto su evolución profesional como aspectos de su vida personal y familiar.
En este contexto, la influencer ha anunciado recientemente una de sus adquisiciones más especiales: la compra de una casa en el pequeño municipio de Aín, en el interior de la provincia de Castellón, y de tan solo 133 habitantes censados. Se trata de una decisión cargada de simbolismo y emoción. Según ha explicado, es un proyecto muy ligado a su historia familiar y, en particular, a su abuela, cuyo sueño era reunir a toda la familia en el pueblo. La propia Mangriñán compartía la noticia con entusiasmo en sus redes sociales: «Por fin, Casa Pepa coming soon… Después de 7 años esperando, encontrar una casita en el pueblo hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi iaia ha tenido mucho que ver, por eso el nombre».
La elección de Aín no es casual. Se trata del lugar donde la influencer pasó muchos veranos durante su infancia junto a su familia, donde reside su madre y donde vivió su abuela materna hasta su fallecimiento en noviembre de 2024. La compra representa así un regreso a sus raíces y un homenaje a su memoria. El nuevo hogar llevará el nombre de ‘Casa Pepa’, un tributo con el que busca mantener viva la tradición familiar y cumplir el deseo de su abuela de ver reunidos a hijos, nietos y bisnietos en el mismo lugar. «La espera ha merecido la pena y creo que mi iaia ha tenido mucho que ver por eso el nombre, en su honor, porque sé muy bien la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos y así será», explica en sus redes sociales.
La influencer también ha mostrado la vivienda a través de un vídeo publicado en sus redes sociales, donde enseña el estado actual del inmueble y avanza sus planes de reforma. Se trata de una casa antigua que conserva numerosos elementos tradicionales, algunos de ellos propios de otra época, como estructuras originales o detalles vinculados a la vida rural. Mangriñán ha señalado que su intención es transformarla por completo, aumentar la luminosidad de los espacios y adaptarla a su estilo personal, pero manteniendo la esencia de las casas de pueblo. «Todavía tiene hasta la rueda donde ataban al burro. No veo la hora de abrir los ventanales y ponerla patas arriba para dejar de cuento. Conservando la esencia de una casita de pueblo, eso por supuesto», comenta.
Imagen de la vivienda que ha comprado Violeta Mangriñán en Aín, Castellón
La vivienda mantiene rasgos arquitectónicos característicos de la zona, con muros encalados y carpinterías en tonos azules, además de detalles que para la empresaria tuvieron un significado especial en el momento de decidirse por la compra, como el número tres en la fachada o el color verde de la puerta, elementos que interpretó como señales personales. La oportunidad llegó después de años buscando una propiedad en el municipio, donde la escasa oferta y el fuerte arraigo de los vecinos a sus viviendas dificultan las operaciones inmobiliarias.
Según ha relatado en sus historias de Instagram, fue el propietario quien se puso en contacto con ella para ofrecerle la casa: «En octubre, mi padre fue a verla con el arquitecto que me hizo la casa de Valencia. Yo estaba trabajando en un rodaje de Pandora. Ese día le dije a mi padre que la reservara, que era para mí y que había sido gracias a mi iaia. Cuando terminé el rodaje, el equipo de Pandora me regaló una pulsera en la que ponía iaia Pepa. Se me ponen los pelos de punta al recordarlo. ¿Creo en las casualidades? No».
Imagen de las calles de Aín, Castellón
Más allá de la vivienda, Aín es un enclave singular del interior castellonense que destaca por su riqueza patrimonial y natural. Este pequeño municipio, que apenas supera el centenar de habitantes, conserva el trazado tradicional de origen musulmán, con calles estrechas y empedradas que serpentean entre casas blancas adornadas con macetas. Situado en pleno Parque Natural de la Sierra de Espadán, el pueblo ofrece vistas a huertas y montañas desde distintos puntos de su casco urbano, lo que refuerza su carácter pintoresco.
Entre sus principales atractivos se encuentran las ruinas de su antiguo castillo, testimonio de su pasado histórico, un lavadero tradicional, un molino y la iglesia parroquial del siglo XVIII. El entorno natural es otro de sus grandes reclamos: el municipio se sitúa en la vertiente septentrional de la sierra de Espadán, cerca del pico del mismo nombre, y su paisaje está dominado por extensos pinares y alcornocales que albergan una notable biodiversidad.
La tranquilidad, el contacto directo con la naturaleza y las numerosas rutas de senderismo convierten a Aín en un destino apreciado por quienes buscan desconectar del ritmo urbano. Su clima templado durante buena parte del año y la belleza del entorno, que incluso permite contemplar las cumbres nevadas en invierno, han contribuido a reforzar su atractivo turístico. Tras la pandemia, la madre de Mangriñán ya se instaló en la localidad, consolidando el vínculo de la familia con el municipio.