Imagen del exterior del centro de educación infantil de Algemesí, ValenciaEUROPA PRESS

La guardería de los horrores de Algemesí: «A un niño le apretó la nariz hasta que no podía respirar»

Las trabajadoras del centro han recopilado 21 vídeos sobre los abusos y agresiones continuadas por parte de la directora a los menores mientras la Justicia investiga también a una empleada

Insultos, gritos, empujones, zarandeos, bofetones. Ese era, según las denuncias de varias trabajadoras, el ambiente cotidiano que se vivía en la Escuela Infantil Eva, en la localidad valenciana de Algemesí. Lo que durante meses ocurrió dentro de las aulas del centro ha salido a la luz gracias a las educadoras que decidieron registrar con sus teléfonos móviles lo que, aseguran, eran agresiones continuadas a niños y niñas de entre cero y tres años. Un total de 21 vídeos, junto a fotografías, documentos y más de una veintena de declaraciones, han destapado un presunto caso de maltrato habitual y vejaciones a menores que ha conmocionado a las familias y ha abierto una investigación judicial todavía en curso.

Los hechos, según consta en la causa, se sitúan en fechas muy recientes, entre finales de 2025 y principios de este mismo año. Las grabaciones, que no se han hecho públicas por la protección de los menores y el secreto de sumario, documentarían episodios de violencia física y verbal, presiones para obligar a los niños a comer y castigos considerados degradantes. Fue una auxiliar quien decidió registrar las escenas y acudir a la Policía, lo que derivó en la detención de la propietaria de la guardería, una mujer de 55 años de la localidad valenciana.

En sus declaraciones judiciales, las trabajadoras relatan un patrón de comportamiento que describen como sistemático. «Un niño se atragantó con una manzana, y ella le puso la cabeza hacia atrás. El trozo salió disparado», declara. Según su testimonio, la presión sobre los menores para que comieran era constante y, en ocasiones, derivaba en situaciones de riesgo. En otro episodio, la trabajadora describió una escena que califica de especialmente grave: «A otro niño le apretó la nariz. No podía respirar. Vomitó un trozo de pera del postre y luego le pegó. Le puso de rodillas contra la pared. Le cogió el babero y se lo puso en la cara. Le dijo que si él había manchado el comedor también se iba a manchar».

La denunciante insiste en que estas conductas no eran hechos aislados, sino una práctica habitual dentro del centro: «Lo de pegar e insultar es el día a día». Según su testimonio, la directora del centro mostraba además un trato desigual hacia los menores. «Tiene más focalizados a unos niños» y hay a dos que no les hace nada: «Les premia. Cuando se van a casa les pone un caramelito o una chocolatina». Para el resto, el mensaje era distinto: «Al resto es o te comes el almuerzo o lo tiro, que se lo iba a decir a tu padre».

La auxiliar también trató de explicar el posible origen de esta actitud. «Para ella están malcriados y no soporta a los padres. Hay un niño que es adoptado, y por ese simple hecho le tiene mucha manía», afirma.

Lo de pegar e insultar es el día a díaDeclaraciones de una auxiliar de la guardería

Entre los episodios descritos figura el caso de un menor que solía quitarse el calzado. «Hay un niño que habitualmente se quita un zapato y rápidamente se lo ponemos. Un día no lo hicimos, le dio en la boca, en las manos y le quitó el calcetín. Luego fue a por una chincheta y le apretó en el pie», relata la trabajadora. En otro vídeo, grabado el 18 de diciembre de 2025, la denunciante asegura que la directora castigó al mismo niño dejándolo descalzo todo el día y pinchándole repetidamente la planta del pie con una chincheta «entre risas».

Las grabaciones, según argumenta la propia denunciante, se realizaron con la intención de aportar pruebas: «Pongo la hora y la fecha exacta. Lo he pasado todo a la Policía. Señalo a los niños con nombre y apellidos y también a los padres». Su decisión llegó tras varios meses trabajando en el centro y tras compartir sus sospechas con otras compañeras: «Lo he visto repetidamente. Antes trabajaba con alguien que no se inmutaba, y pensaba que igual era yo la que lo veía así. Pero luego llegó otra compañera, fueron pasando los días y comentamos a la salida si habíamos visto eso y aquello».

El hecho que más le «impactó»

Uno de los episodios que más impacto causó, según su relato, fue el que desencadenó la denuncia definitiva: «No consentía que se dejaran nada de comida, por lo que decidió meterle todos los trozos de pera que le quedaban, a la vez, mientras le tapaba la boca y la nariz con su mano». El menor, según el testimonio recogido en el atestado, se puso rojo, comenzó a sudar y sufrió arcadas. En el mismo episodio, la auxiliar asegura que para asegurarse de que tragaba, la directora le introdujo gran cantidad de agua en la boca y lo acostó con la ropa mojada.

El impacto emocional de lo vivido fue tal que la propia trabajadora llegó a manifestar su malestar a la directora poco antes de acudir a comisaría. Según su declaración, la respuesta fue una advertencia sobre la necesidad de imponer normas más estrictas a los niños y castigarles con mayor severidad.

Actualmente, el caso continúa en fase de instrucción. La directora del centro fue detenida y puesta a disposición judicial, quedando posteriormente en libertad provisional con medidas cautelares. El juez le ha prohibido acercarse o comunicarse con los menores matriculados, acudir al centro educativo o desempeñar cualquier actividad laboral relacionada con niños mientras se tramita el procedimiento. El espacio permanece cerrado temporalmente y los alumnos han sido reubicados en otros centros por parte de la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana.

La investigación judicial sigue abierta por presuntos delitos de maltrato habitual a menores y un delito continuado de vejaciones injustas. El proceso se desarrolla bajo secreto de sumario, una medida adoptada para proteger la identidad de los menores implicados y preservar el curso de las diligencias. Las grabaciones aportadas por las trabajadoras, que han sido visionadas por las familias y forman parte del procedimiento, no han trascendido públicamente por la legislación de protección del menor y por el posible impacto psicológico que su difusión podría causar.

Una trabajadora, investigada en el caso

Mientras, el titular de la plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Alzira ha acordado tomar declaración en calidad de investigada a una trabajadora de la guardería de Algemesí a fin de determinar si pudo incurrir en alguna conducta omisiva en relación a los hechos objeto de la investigación.

Mientras tanto, el caso de la guardería de Algemesí continúa avanzando en los juzgados, a la espera de que la investigación determine responsabilidades y esclarezca el alcance de unos hechos que han sacudido la confianza de las familias y han abierto un debate sobre los mecanismos de control y supervisión en los centros de educación infantil.