Imagen de archivo de Juanfran Pérez Llorca tomando posesión como nuevo presidente de la Generalitat Valenciana
El PP nacional respalda la gestión de Llorca y su modelo de relaciones con Vox ante las próximas elecciones autonómicas
La formación disipa las opciones de Catalá para ser candidata a la Generalitat Valenciana
El homenaje de Estado que se realizó el pasado 29 de octubre en Valencia en recuerdo de las 237 víctimas de la dana que se dio justo un año antes con más intensidad en la Comunidad Valenciana, pero también en Castilla-La Mancha y Andalucía precipitó la salida de Carlos Mazón de la presidencia de la Generalitat. Tras doce meses soportando una tensión pocas veces vista, a los pocos días, el 3 de noviembre, anunció oficialmente su dimisión.
Esa decisión provocó un terremoto en el Partido Popular, ya que la marcha de un mandatario a mitad de la legislatura no suele ser un envite fácil de sortear. Aun con todo, cuando están a punto de cumplir cien días de la llegada de Juanfran Pérez Llorca al poder autonómico, el panorama político e institucional se ha sosegado notablemente y la normalidad ha vuelto a ser la tónica.
Esta circunstancia se ve en Castellón, Valencia y Alicante, pero es algo de lo que en Madrid también son conocedores. Al respecto, El Debate se ha puesto en contacto con fuentes parlamentarias del PP y todas ellas coinciden en valorar positivamente este primer periodo de gestión de Llorca al frente de la Generalitat.
«Estilo de liderazgo»
«Estamos muy satisfechos», aseguran fuentes del PP nacional de toda solvencia, agregando no pocos halagos hacia Pérez Llorca como muestra evidente de espaldarazo hacia su labor: «Está demostrando que en menos de cien días se pueden hacer bien las cosas, con un estilo de liderazgo, valentía y empatía». Igualmente, ensalzan su trabajo «por la reconstrucción de la Comunidad, anteponiendo siempre los intereses de los ciudadanos».
Hay más opiniones imilares: «Estamos muy contentos. No se podía seguir estando todos los días en los telediarios, más aún con la que tenemos encima y de que el Gobierno no haya asumido ninguna responsabilidad por no haber hecho la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) las obras que tenía que hacer en los barrancos. Ha sido un buen paso y un acierto», señala un diputado en el Congreso con una más que contrastada trayectoria.
Lo mismo señala un compañero suyo: «La cosa está mucho más tranquila y ahora lo que toca es seguir gobernando para mejorar la vida de la gente y ganar las próximas elecciones. Es el momento de la gestión y de hacer bien las cosas». Esta línea argumental también la sostiene un tercer parlamentario 'popular' en la Cámara Baja: «Juanfran está haciendo bien las cosas, sabiendo gestionar y centrándose en las cosas importantes», remarca.
Imagen de archivo de Juanfran Pérez Llorca y María José Catalá en un acto conjunto
Preguntados sobre la posibilidad de que Pérez Llorca no sea solo un presidente interino y de que, por tanto, pudiera presentarse en 2027, las mismas fuentes no descartan ningún escenario: «Todo llegará. Ahora, gestión y cuando se tenga que hablar, ya se hablará», subrayan. En este sentido, y siempre y cuando el respaldo del PP al presidente valenciano siguiera, ganaría enteros la opción de un 'ticket electoral' en el que el alicantino repitiera para unos eventuales cuatro años más y que la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, luchara por mantener un mandato más la vara de mando en la capital del Turia.
Y todo ello a pesar de que, tanto en las horas más bajas de Mazón como tras su renuncia al cargo, la regidora haya estado en todas las quinielas para liderar el Partido Popular de la Comunidad Valenciana en las próximas elecciones aun habiendo insistido en numerosas ocasiones en que su prioridad es el Ayuntamiento.
Comisión transitoria
Esa percepción que los tres diputados advierten también es compartida en el PP valenciano. Para explicar la postura, otra fuente consultada indica un tema lingüístico: «Con la dimisión de Mazón, el partido no montó una gestora como tal, sino que lo llamó comisión transitoria, con lo que le quita provisionalidad», afirman.
Más allá del día a día en el Palau, hay un aspecto de la ejecutoria de Pérez Llorca reseñable, como es su relación con Vox. Aunque los de Santiago Abascal no forman parte del Consell, la relación del PP con la formación conservadora en las Cortes Valencianas es más que fluida y de colaboración. Si bien en la anterior etapa los dos partidos se pusieron de acuerdo para sacar adelante los Presupuestos de la Generalitat para 2025, los de la reconstrucción, la investidura del ahora máximo dirigente autonómico se desarrolló en un clima de cortesía y de mano tendida.
Y lo fue, además, sin la necesidad de que PP y Vox tuvieran que firmar un acuerdo programático. Ni de investidura ni de legislatura. Llorca expuso en la tribuna de oradores su programa sin tener amarrados los votos de la organización 'verde'. Tampoco del PSPV-PSOE y Compromís, aunque la negativa de socialistas y nacionalistas a apoyarle era algo que se daba por hecho y que, efectivamente, no tardó demasiado tiempo en confirmarse. Así, una vez desarrolladas las que proponía como líneas maestras para su futuro gabinete, Vox vio no pocos puntos en común y optó por el 'sí' a Pérez Llorca.
Este trato del PP con los de Abascal en la Comunidad Valenciana no es algo nuevo. Todo lo contrario. Viene dándose desde el inicio de la legislatura, materializándose en dos cuentas públicas sacadas adelante mientras el Gobierno de Pedro Sánchez lleva tres ejercicios sin presentar unas en el Congreso, así como en un amplio y contundente paquete de leyes y otras medidas para dejar atrás la etapa de Ximo Puig y sus socios de Compromís y Unidas Podemos en aspectos como el compadreo sin fisuras con los independentistas catalanes, impuestos o libertad educativa, tan erosionada durante los ocho años del Botánico.
De este modo, el ambiente de cooperación dada la actual aritmética parlamentaria en las Cortes regionales bien podría ser una guía para otros territorios que ya han celebrado recientemente sus elecciones, como Extremadura o Aragón, o aquellos que las tendrán próximamente, como son los casos de Castilla y León y Andalucía. Salvo quizás en el último ejemplo si Juanma Moreno consiguiera revalidar su mayoría absoluta, en los otros tres PP y Vox están 'condenados' a entenderse si no quieren repetir los comicios, algo tan extraordinario como arriesgado.
En la Comunidad Valenciana, por el contrario, no parece que Pérez Llorca vaya a perder el apoyo externo de los conservadores, con lo que, siempre a priori, la gran incógnita sería saber si finalmente es el elegido por el PP para optar a la reelección frente a una Diana Morant que continúa como ministra de Ciencia, Innovación y Universidades 'a tiempo parcial' y a la que las encuestas le son del todo desfavorables.