El crecimiento económico del que alardea Pedro Sánchez no es real, debido a que no se ha traducido en bienestar real para los hogares españoles. Las familias continúan perdiendo poder adquisitivo y el consumo no se ha recuperado desde la pandemia, el coste de la vida sigue aumentando ya que los precios de los bienes esenciales como alimento y vivienda han crecido ritmo mucho más alto que los salarios.

Así, el índice de precio de los alimentos ha aumentado un 38% desde que Sánchez es presidente, el gasto real por hogar es preocupante ya que los españoles destinan un 6% menos en alimentación, un 10% menos en ropa y gastan un 9% más en vivienda y energía. La presión fiscal ha aumentado con Sánchez un 37.9%y el 80% de los trabajadores tienen rentas inferiores a 30.000 euros al año, lo cual ha provocado que hoy en España tener un empleo ya no te abre la puerta a la clase media. Este retroceso es especialmente acusado entre los menores de 44 años, etapa vital decisiva.

La proporción de propietarios de vivienda ha caído en todas las franjas de edad por debajo de los 65 años, siendo el descenso especialmente acusado entre los 30 y 44 años, una generación que tradicionalmente consolidaba su proyecto de vida a través de la compra de vivienda, lo cual genera más incertidumbre e inestabilidad en una generación que tiene graves dificultades para su emancipación, la formación de familias y la natalidad, con las graves consecuencias sociales que provocan estas circunstancias.

Los datos son escalofriantes, así pues, España es el cuarto país con mayor porcentaje de trabajadores en riesgo de pobreza, un 15,6% cuando la media europea es un 10.9%, además somos líderes en desempleo juvenil con un 25 % e par siendo la media europea un 14,8%. Estas cifras ponen de manifiesto que la realidad laboral en nuestro país está marcada por la temporalidad, los bajos salarios y la sobrecualificación. En consecuencia, la futura clase media está en riesgo de no consolidarse amenazando nuestra base económica y social.

Por eso son necesarias medidas urgentes que revitalicen el acceso de las nuevas generaciones a la clase media evitando su proletarización, porque de ese acceso no solo depende una estabilidad económica sino también social. No podemos ser una sociedad de subvencionados, sino que debe potenciarse el emprendimiento para poder consolidar una nueva clase media de jóvenes que miren al futuro con tranquilidad. En ese objetivo está trabajando la Generalitat valenciana.

El Gobierno valenciano ha venido adoptando una serie de medidas encaminadas a devolver a las clases medias una parte de las rentas gravadas por el aumento de los impuestos del Gobierno socialista, a través de exenciones en el IRPF, ayudas en la compra de vivienda, medidas contra la ocupación ilegal y un impulso a la fiscalidad que premie el ahorro. Medidas que pretenden revitalizar la clase media, a los autónomos y pequeños empresarios, facilitando que a través de la productividad se garantice un aumento real de los salarios.

Para cumplir dicha finalidad la Generalitat Valenciana ha impulsado la puesta en marcha de inversiones empresariales en sectores estratégicos por un importe de 10.000 millones de euros que ya están generando 8.000 empleos directos, y existen proyectos que podrían generar 18.000 millones de inversión con una creación de 25.000 puestos de trabajo en los próximos años.

Siendo el ejemplo más claro el acuerdo entre el Consell y la empresa valenciana PLD Space en la construcción de una fábrica de cohetes espaciales en la ciudad de Elche, este acuerdo pone de manifiesto que la colaboración público-privada es la mejor manera de ayudar a que se consolide esa nueva clase media de trabajadores por cuenta ajena, autónomos y pequeños empresarios que en este momento está en claro retroceso por la política del Gobierno de Sánchez.

La bajada de impuestos, las ayudas a la vivienda, el apoyo a emprendedores y autónomos, la colaboración público-privada y simplificar la administración eliminando estructuras innecesarias, va a favorecer a una generación que, como he dicho con anterioridad, tiene graves dificultades para su emancipación, la formación de familias y la natalidad. Por eso hay que destacar el papel de la Generalitat Valenciana como motor de creación de riqueza frente al ruido de la izquierda que se ha convertido en estatua de sal mirando únicamente al fatídico 29 de octubre de 2024 sin proponer alternativa alguna para el futuro de la Comunidad Valenciana.