Imagen de archivo de la calle principal de las Tascas de Castellón abarrotada de gente

Imagen de archivo de la calle principal de las Tascas de Castellón abarrotada de genteFacebook Las Tascas de Castellón

Esta es la ruta de las tascas a las que tienes que ir si estás en las Fiestas de la Magdalena de Castellón

La tradición de pedir una tapa y una cerveza e ir cambiando de bar ha pasado de generación en generación en la capital de la Plana

En el corazón de Castellón de la Plana existe un lugar que forma parte inseparable de la identidad social de la ciudad: las tascas. Más que una simple concentración de bares, representan una tradición de encuentro, conversación y vida en la calle que ha pasado de generación en generación. Para muchos castellonenses, decir «vamos a hacer unas tascas» es casi un ritual que implica reunirse con amigos, compartir tapas y bebidas y recorrer varios locales en apenas unos metros. Esta costumbre adquiere todavía más protagonismo durante las Fiestas de la Magdalena, la gran semana festiva que cada primavera celebra el origen de la ciudad.

La zona de las tascas se encuentra junto a la Plaza de Santa Clara, en pleno centro histórico y a pocos pasos del campanario conocido como El Fadrí. En torno a este punto se concentran algunas de las calles más animadas de la ciudad, especialmente la Calle Barracas, donde se sitúa actualmente el núcleo principal de esta tradición. Allí, en una vía estrecha y peatonal, se suceden pequeños bares y tascas que han dado forma a un paisaje urbano muy particular.

Aunque el número de locales no es excesivamente grande, el flujo de personas que pasa por ellos cada fin de semana se cuenta por cientos o incluso miles. La dinámica es sencilla y casi siempre la misma: pedir una bebida o una tapa en un bar, salir a la calle para conversar con amigos y, al cabo de un rato, continuar la ruta en el siguiente local.

Entre los establecimientos más emblemáticos de esta pequeña pero intensa ruta gastronómica destacan nombres conocidos por varias generaciones de castellonenses, como Cafetería Amado, La Guindilla o Ernesto – La Oficina. Muchos de estos negocios llevan décadas abiertos y algunos han pasado de padres a hijos. El público que se reúne en las tascas es muy variado, desde jóvenes universitarios hasta grupos de amigos que se conocen desde hace décadas, pasando por familias, turistas o trabajadores que aprovechan el final de la jornada para desconectar. No es extraño encontrar carritos de bebé junto a despedidas de soltero.

Tascas y Magdalena

Durante las Fiestas de la Magdalena, este pequeño entramado de calles se transforma por completo. El bullicio que ya es habitual los fines de semana se multiplica y la zona se llena de visitantes que buscan vivir de cerca el ambiente festivo. Muchos comienzan la tarde recorriendo las tascas antes de dirigirse a conciertos, desfiles o eventos populares, mientras que otros llegan más tarde para prolongar la celebración hasta bien entrada la noche.

Planes para hacer en Castellón durante las Fiestas de la Magdalena

Imagen de archivo de gente celebrando la Magdalena en un mesón de CastellónAyuntamiento de Castellón

Zona ZAS y regulación

Sin embargo, la historia reciente de las tascas no siempre ha sido sencilla. A lo largo de los últimos años, el crecimiento de la actividad nocturna y la concentración de personas en la calle generaron conflictos con los vecinos del entorno. Como consecuencia, el Ayuntamiento declaró en 2008 esta área como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una medida destinada a controlar el exceso de ruido y regular la actividad hostelera.

Esta decisión introdujo nuevas limitaciones en horarios y funcionamiento de los locales, además de restricciones sobre el consumo de bebidas en la vía pública durante determinadas horas. Con el paso del tiempo, estas regulaciones han ido cambiando y adaptándose, en un intento de encontrar un equilibrio entre el descanso de los residentes y la preservación de una tradición que forma parte del carácter de la ciudad.

La declaración de la ZAS también tuvo otro efecto: la reducción del espacio que tradicionalmente ocupaban las tascas. Antes de esta regulación, la actividad se extendía también por la Calle Isaac Peral, pero con el tiempo el núcleo principal quedó concentrado en la Calle Barracas y en el espacio cubierto contiguo a la Plaza de Santa Clara. Aun así, el espíritu de las tascas no desapareció; simplemente se adaptó a una nueva realidad urbana.

En el otro extremo del casco antiguo, la Calle Morería se ha convertido también en un punto de encuentro habitual para quienes buscan continuar la ruta gastronómica por el centro. En esta calle se concentran varios locales que atraen a vecinos y visitantes durante fines de semana y vísperas festivas, desde tabernas especializadas en embutidos hasta bares de tapas y restaurantes con propuestas más elaboradas. Entre ellos destacan lugares como Donde las medianas, Platos Rotos o la taberna El Colmado, a los que se suman espacios de ocio nocturno como Spoonful.

A pesar de los cambios y de la aparición de nuevos puntos gastronómicos en el centro, la esencia de las tascas sigue siendo la misma que hace décadas. En apenas unos metros se cruzan generaciones, historias y conversaciones que reflejan la vida cotidiana de Castellón. Y si hay un momento del año en el que esta tradición cobra todo su sentido, es precisamente durante las Fiestas de la Magdalena, cuando las calles del centro se llenan de música, gente y celebración, y la ruta de las tascas vuelve a convertirse en una parada imprescindible para comprender el auténtico espíritu festivo de la ciudad.

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