Imagen de archivo de Mónica OltraEP

Oltra: de dimitir por ser imputada a aspirar a la alcaldía de Valencia en vísperas de ser juzgada por los abusos de su exmarido

La exvicepresidenta de la Generalitat renunció a sus cargos en el Consell y en Compromís al ser investigada pero ahora quiere liderar el Ayuntamiento de la capital sentándose en el banquillo

La exvicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana y ahora postulante a la alcaldía de Valencia en 2027, Mónica Oltra, se sentará en el banquillo. El motivo es, supuestamente, haber encubierto los abusos sexuales de su exmarido a una niña tutelada de 14 años cuya tutela corría a cargo de la Consellería de Igualdad y Políticas Inclusivas que lideraba la propia nacionalista. La decisión la tomó la Audiencia Provincial de Valencia el pasado 24 de febrero tras estimar el recurso interpuesto por la víctima y las acusaciones populares ejercidas por Vox y la asociación Gobierna-Te.

El caso entró en terreno judicial en 2022. Comenzó antes y nadie sabe cuándo terminará. Lo cierto es que el recorrido hasta la fecha ha tenido vaivenes que han supuesto varios vuelcos, así como alegrías y varapalos para todas las partes personadas. La cronología comienza en 2016 y 2017, años durante los que el entonces marido de la número dos del Consell presidido por el socialista Ximo Puig, Luis Ramírez Icardi, comete los citados abusos contra Teresa en el centro en el que trabajaba como educador social.

Según se desprende del sumario, Oltra habría tenido conocimiento de ello el 4 de agosto de 2017. En esa fecha ordena a personal de su departamento tomar determinadas actuaciones que, posteriormente, la Audiencia calificó como algo «parajudicial», entre otros motivos, porque desacreditaba la versión de la víctima.

El siguiente escalón, y tras las pertinentes pesquisas en el juzgado, es cuando el instructor Vicente Ríos imputa a la otrora vicepresidenta por presunto encubrimiento de lo explicado. Esta circunstancia, si bien no fue gran sorpresa en el Ejecutivo valenciano porque el tema iba coleando, sí fue un duro golpe a la línea de flotación del mismo. Tanto es así que a Oltra, entre lágrimas, no le quedó más remedio que dimitir de sus responsabilidades tanto gubernamentales como en Compromís, abandonando todo lo tocante a actividad política. Alivio para Puig. En mayo había elecciones y no era el mejor de los carteles.

Bien sinceramente en unos casos o bien impostado en otros, quizás más o menos a partes iguales, no le faltó el apoyo de sus compañeros. Con trazo grueso y palabrería inflamada, eso sí. Términos como «justicia fascista», «jueces de ultraderecha», «lawfare», «persecución» o «cacería» no tardaron en formar parte del argumentario diario delpartido, algo que llega hasta cuando se escriben estas líneas.

Pero también hubo tiempo para el ocio y el esparcimiento. El fin de semana inmediatamente a resultar formalmente investigada por algo tan grave, sus colegas le organizaron un guateque en el antiguo cauce del río Turia de Valencia para mostrarle su respaldo. Imágenes icónicas que han quedado para la historia.

Imagen de archivo del acto organizado por Compromís en apoyo de Oltra días después de su imputación

Ya el 2 de diciembre de 2023, el Tribunal Supremo conformaba la condena a cinco años de prisión a Ramírez Icardi por los abusos sexuales a la niña tutelada que previamente, en 2019, había interpuesto la Audiencia Provincial. Entró en la cárcel de Picassent en febrero de 2024. Ahí sigue, si bien, en cumplimiento del reglamento penitenciario, ya está disfrutando de sus primeros permisos.

Imagen de archivo del exmarido de Mónica Oltra, Luis Eduardo Ramírez Icardi, durante el juicio por abusos sexuales a una menor de catorce años.EFE

En lo estrictamente relativo a Oltra, el 2 de abril de 2024, Ríos decretó el sobreseimiento provisional del caso, aunque la Sección Cuarta de la Audiencia revocó la decisión y la causa siguió su curso porque «no puede descartarse claramente la comisión de infracción penal, siendo posible identificar, en relación a determinadas actuaciones, una suficiencia indiciaria que justifica la continuación del procedimiento».

De la alegría a la frustración

En abril de 2025, se volvió a repetir la secuencia de acontecimientos: el instructor archivó el sumario y la Audiencia lo denegaron acorde con el criterio de la Fiscalía. Mientras tanto, el relato de Compromís seguía y ascendía de tono. Los últimos eslabones de esta cadena en forma de montaña rusa se dieron en diciembre de 2025 y febrero de 2026.

En la primera de las fechas, la jueza que sustituía a Ríos, de baja laboral, no veía indicios de delito en Oltra y en doce de sus colaboradores. Alegría por todo lo alto en Oltra en particular y en la familia nacionalista en general. No se sabe si llegaron a descorchar cava (fuese valenciano o catalán), pero lo cierto es que se dio el 'efecto champagne'. Poco duró la alegría, puesto que el 24 de febrero de este mismo año los magistrados de la Audiencia volvieron a contradecir los argumentos. Al banquillo. La razón fue clara:

«Si existe probabilidad de que los hechos puedan ser apreciados como subsumibles en una conducta, por acción u omisión, valorable razonablemente por las partes acusadoras como delictiva, aun cuando el magistrado instructor no comparta tal valoración, no puede negar a las acusaciones la apertura del juicio oral, porque es lo que procede en Derecho».

Por tanto, y dejando a un lado lo relativo a lo procesal, la paradoja política de Oltra no tiene parangón. De manera apócrifa sería algo del tipo 'dimito porque me imputan por supuestamente encubrir los abusos sexuales de mi exmarido a una niña tutelada por mi Consellería y no creo que tenga que seguir como vicepresidenta ni en Compromís, pero quiero ser alcaldesa de Valencia cuando estoy a la vuelta de la esquina de ser juzgada junto a mi equipo por ello'.