Imagen de archivo de Diana Morant y Arcadi España en la sede del PSPV-PSOE
Sánchez se marca como objetivo recuperar la Generalitat Valenciana con dos peones de Ximo Puig en el Gobierno y en el PSOE
En las elecciones autonómicas de 2023, la Comunidad Valenciana era la joya de la corona para los partidos en liza, que volcaron buena parte de sus esfuerzos y su ‘caravana en la región. Lo sabían a la perfección el PSOE y el PP, que fue el ganador de los comicios y terminó por conquistar el Palau de la Generalitat gracias a una más que contundente victoria. En la próxima convocatoria a las urnas, prevista para 2027, esta situación no variará, pero se la añadirán variantes de suma importancia, tanto regional como nacional.
Extremadura, Aragón y Castilla y León han tenido aspectos en común: los 'populares' han sido los vencedores ampliamente, Vox ha subido y el PSOE no ha cumplido sus expectativas, especialmente en las dos primeras obteniendo los sendos peores resultados de la historia. Y el 17 de mayo María Jesús Montero, según todas las encuestas, estaría muy cerca de un batacazo sin precedentes en Andalucía.
Con estos cuatro territorios sin opción de que los socialistas toquen poder, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha apostado todo a una única carta: la Comunidad Valenciana. All in, que dicen los jugadores de póker. Los últimos movimientos y otros realizados meses atrás en el Ejecutivo y en el PSOE así lo evidencian. Todo o nada.
Con Diana Morant siendo ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y candidata a la presidencia autonómica, primero fue Pilar Bernabé, aupada a número cuatro de Ferraz en virtud a convertirse en el azote del expresidente de la Generalitat Carlos Mazón por la gestión de la dana del 29 de octubre de 2024 y que lleva tiempo solapando sus funciones como secretaria de Igualdad socialista con las de postulante a la alcaldía de Valencia y delegada del Gobierno en la Comunidad. Le siguió Rebeca Torró, secretaria de Estado de Industria que sumó convertirse en secretaria de Organización de la formación tras la imputación por corrupción de Santos Cerdán.
El último caso, aunque con Sánchez nunca se puede asegurar si habrá o no más, es el de Arcadi España, nuevo ministro de Hacienda en sustitución, precisamente, de Montero. Igualmente, se da la paradoja de que Torró y España son fieles al exjefe del Consell Ximo Puig, que pactó con el líder socialista recolocarles en las citadas secretarías de Estado una vez estaban en la oposición. Hay, de hecho, quienes les consideran los principales peones del de Morella
Golpe de efecto del presidente, dado que el exconseller y miembro de la Ejecutiva del PSOE es el primer valenciano que es el responsable de las finanzas y las arcas públicas. Además, pilotará todo lo relativo a la financiación autonómica, un tema aún más importante en la Comunidad por ser el territorio de España más perjudicado desde hace no pocos años en el reparto de fondos regionales. El resultado, sobre todo por el pacto Pedro Sánchez-Oriol Junqueras por una «financiación singular», ya será harina de otro costal.
Mayoría absoluta de PP y Vox
La maquinaria electoral socialista tiene faena por delante. Mucha y no de la fácil, ya que solo hay un sondeo que da victoriosa y con opciones de ser presidenta a Morant. Se trata del encargado por el propio PSPV-PSOE. El resto de estudios son claros a la hora de pronosticar que el PP y Vox sumarían mayoría absoluta en las Cortes Valencianas con los mismos 53 escaños que ya sacaron en la última convocatoria o, incluso, podrían aumentarla frente y la ministra tendría muchas 'papeletas' para bajar de los 31 asientos que logró Ximo Puig hasta quedarse en 27.
Es por eso que la estrategia de Sánchez y los suyos pasa por reforzar a nivel de Ejecutivo y de partido la presencia de valencianos en su núcleo duro para dar la impresión, con vistas a 2027, de que los problemas de la región son su principal preocupación. Y todo ello pese a mantener los recortes en el trasvase Tajo-Segura, negarse a ampliar la vida útil de la central nuclear de Cofrentes o no anunciar por el momento nada acerca de un plan de emergencia para el sector de la cerámica, actividad clave en la provincia de Castellón, con motivo de la guerra en Irán, entre otras muchas materias.
De este modo, y aunque, por ejemplo, no ha vuelto a pisar la zona cero de la dana desde el 3 de noviembre de 2024 en Paiporta y que los actos en los que ha participado desde entonces han sido encapsulados y organizados por el Gobierno o por el PSPV, la imagen que busca proyectar será la de un presidente que se vuelca con la Comunidad junto a su equipo de mayor confianza, que, a mayor abundamiento, es de la tierra, con mayor énfasis en Arcadi España como titular del fisco.
Dicho con otras palabras, La Moncloa y Ferraz son plenamente conscientes de que recuperar la presidencia de la Generalitat es la clave de bóveda para reflotar un partido que acumula disgusto tras disgusto en las urnas y en las instrucciones judiciales por supuesta corrupción y que, al mismo tiempo, ese hipotético paso es la última tabla de salvación para el plan político de Sánchez. La Comunidad Valenciana puede dictar el futuro del sanchismo.