Imagen de Rosa López y Alfonso IbañezEl Debate

«Los alumnos de Religión son auténticos héroes en el aula por elegir la asignatura que está siempre en el filo de muchas navajas»

Los delegados de Educación de la Archidiócesis de Valencia, Rosa López y Alfonso Ibáñez, analizan la materia y el acoso que sufre

Los delegados de Enseñanza de la Archidiócesis de Valencia, Rosa López y Alfonso Ibáñez, recientemente nombrados por el Arzobispo de Valencia, señalan ante la próxima apertura del período de matrícula en la asignatura de Religión para el próximo curso, que «estamos pidiendo a los alumnos que sean casi héroes dentro del aula, ya que la asignatura de Religión en muchas ocasiones, ni siquiera tiene una asignatura alternativa clara».

Rosa López afirma que «muchas veces son los propios alumnos los que toman esa decisión de apuntarse o no en la asignatura a edades cada vez más tempranas. El alumno que decide quedarse en Religión puede sentirse observado o cuestionado por compañeros que tienen otra visión, y quizá no siempre es la edad ni el momento más adecuado para tener que sostener esa presión. Los padres, que defienden su derecho a decidir, la libertad religiosa, como recoge nuestra Constitución, están dando cada vez más pasos atrás, muchos ni siquiera saben si su hijo va a Religión o no, y eso hace que la asignatura esté siempre en el filo de muchas navajas».

«Haría una llamada a los agentes sociales para discernir juntos qué espacio público estamos haciendo para todos. En el tejado de la Iglesia está la pelota de ser significativos, de encontrar un lenguaje que se entienda fuera de nuestros entornos, pero los agentes sociales tienen el reto de hacer un espacio público donde realmente quepamos todos y que sea inclusivo, también la Religión».

La LOMCE daba a las distintas confesiones religiosas la posibilidad del estudio del hecho religioso y los alumnos podían elegir entre el hecho religioso, sociedad, cultura y religión o religión católica. Hoy en día deberíamos poner el foco en preservar esos espacios que no se dan en el foro público, sino las generaciones siguientes es muy difícil que lo recuperen”.

Por su parte, Alfonso Ibañez explica que los profesores de Religión de la escuela pública «están trabajando en condiciones muy difíciles y algunos viven esta situación con una gran carga de sufrimiento, no se sienten plenamente integrados en los claustros de los centros y, a veces, ni siquiera disponen de un espacio físico adecuado donde desarrollar su tarea. Esto puede generar momentos de soledad e incluso situaciones de incomprensión o de cierta hostilidad».

En el análisis del contexto actual destacan que ante el uso de las redes sociales, «está siendo un drama captar y mantener la atención de los alumnos, tienen una mente de cancelación. Esto en clase se vive como disrupciones, desconexiones, incluso malas conductas, sin el control de la emoción, ni del impulso. Es todo lo contrario de lo que exige el esfuerzo, la memoria», afirma Alfonso Ibañez.

Alfonso Ibañez señala que «los profesores nos sentimos con la impotencia a la hora de cortar las situaciones de acoso. Muchas veces nuestros alumnos no son plenamente conscientes de que están acosando, no son capaces de percibir el daño que provocan y muchos jóvenes están cargando con verdaderas mochilas de sufrimiento. Estas situaciones deben abordarse cuanto antes”.

Ante la próxima apertura del período de matrícula en la asignatura para el próximo curso. apuestan por «un espacio público inclusivo, donde tenga cabida la Religión, clave para formación integral de las nuevas generaciones. Hemos ido dejando a un lado la religión pensando que no tiene demasiada importancia, como si fuera algo secundario, pero la religión tiene también un valor cultural muy importante. Muchas veces nuestros alumnos visitan espacios con un gran valor histórico o artístico y no saben interpretarlos porque les faltan esas claves”, afirma.

Por su parte, Rosa López afirma que «nos hemos preocupado mucho por el bienestar y nos hemos olvidado del bien ser, y esto es un desafío, es como una hidra con muchas cabezas. En una sociedad absolutamente ruidosa, la escuela tiene el reto de ayudarles a crecer como persona, de abrirse y de ser solidarios. Por eso, es importante que la educación se preocupe por su «bien ser», no solo por sus resultados académicos».