Integrantes de una cofradía de la Semana Santa de los poblados marítimos de Valencia participan en las procesiones del Domingo de Ramos.
Las cofradías más antiguas de la Comunidad Valenciana y sus tradiciones
A lo largo de siglos, la Semana Santa ha arraigado con fuerza en ciudades y pueblos, dando lugar a un tejido de hermandades y corporaciones que, en muchos casos, hunden sus raíces en la Edad Media
La tradición cofrade en la Comunidad Valenciana constituye uno de los patrimonios culturales y religiosos más ricos y diversos del Mediterráneo español. A lo largo de siglos, la Semana Santa ha arraigado con fuerza en ciudades y pueblos, dando lugar a un tejido de cofradías, hermandades y corporaciones que, en muchos casos, hunden sus raíces en la Edad Media. Sin embargo, establecer con exactitud cuáles son las más antiguas no siempre resulta sencillo, ya que muchas desaparecieron y fueron refundadas, cambiaron de nombre o evolucionaron con el paso del tiempo, lo que difumina sus orígenes.
Aun así, algunas destacan por la profundidad de su historia y por haber mantenido vivas tradiciones que hoy siguen marcando la identidad de sus localidades. El Debate ha recopilado algunas de las más antiguas e importantes junto con sus principales tradiciones y origen.
Una de las referencias más antiguas se encuentra en la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Sagunto, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Esta cofradía, vinculada a la antigua espiritualidad de la Sangre de Cristo, refleja el auge de las prácticas penitenciales de la época, cuando los disciplinantes recorrían las calles en señal de expiación. En Sagunto, su legado ha perdurado como uno de los pilares de la Semana Santa local, caracterizada por una notable sobriedad y un fuerte sentido histórico. La continuidad de esta cofradía, a pesar de los avatares políticos y sociales, la convierte en una de las más representativas del arraigo cofrade valenciano.
También en la provincia de Valencia, la capital alberga instituciones de enorme antigüedad como la Cofradía de la Sangre de Cristo de Valencia, fundada en el siglo XVI y considerada una de las primeras cofradías penitenciales de la ciudad. Su origen está ligado a las procesiones de disciplina pública, muy extendidas en aquella época, en las que los cofrades expresaban su fe a través del sacrificio físico. Con el paso del tiempo, estas prácticas desaparecieron, pero la cofradía ha mantenido su papel en la vida religiosa valenciana, adaptándose a nuevas formas de expresión sin perder su esencia.
Muy distinta en su naturaleza, pero igualmente antigua, es la Cofradía de la Virgen de los Desamparados, cuyo origen se remonta al siglo XV en torno al hospital de los Inocentes. Aunque no es una cofradía penitencial de Semana Santa, su importancia en la religiosidad popular de la ciudad de Valencia es indiscutible. Su tradición se vincula a la protección de los más vulnerables, lo que la convierte en un ejemplo temprano de cómo las cofradías no solo tenían un carácter devocional, sino también asistencial.
En el sur de la Comunidad Valenciana, la ciudad de Orihuela conserva una de las Semanas Santas más antiguas y monumentales de España. Allí destaca la Real Cofradía del Santo Sepulcro de Orihuela, documentada desde el siglo XVI. Su protagonismo en la Procesión General del Santo Entierro la ha convertido en una de las corporaciones más emblemáticas de la ciudad. Orihuela, además, ha sabido preservar un modelo procesional de gran riqueza artística, donde esculturas de autores como Salzillo conviven con tradiciones centenarias que siguen despertando una profunda devoción.
Imagen de archivo de uno de los actos de Semana Santa en Orihuela, Alicante
En Elche, otra de las grandes referencias religiosas del territorio, la Cofradía de la Sangre de Cristo de Elche representa también ese origen temprano de las cofradías penitenciales, con raíces en los siglos XVI y XVII. En esta ciudad, la tradición cofrade convive con otras manifestaciones únicas como el Misteri d’Elx, lo que refuerza el carácter singular de su religiosidad. Las procesiones ilicitanas se distinguen por su sobriedad y por el fuerte vínculo con la comunidad, donde las cofradías siguen siendo un elemento vertebrador.
Más al norte, en la provincia de Castellón, localidades como Segorbe o Vinaroz conservan también cofradías históricas con orígenes en la Edad Moderna, muchas de ellas vinculadas a antiguos gremios. En estos casos, la tradición se ha transmitido de generación en generación, manteniendo elementos propios como vestimentas, recorridos o formas de organización que reflejan la identidad local.
Lo que une a todas estas cofradías, más allá de sus diferencias, es su capacidad para adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia. Han sobrevivido a crisis históricas, a cambios sociales profundos e incluso a periodos de desaparición, para resurgir con fuerza y seguir formando parte del paisaje cultural de la Comunidad Valenciana. Sus tradiciones, en muchos casos transmitidas oralmente, constituyen un legado vivo que va más allá de lo religioso y se adentra en el terreno de lo identitario.