En uno de sus habituales soliloquios, que otra cosa no son sus maquilladas comparecencias sin preguntas. O ante periodistas que han sido seleccionados y vacunados no vaya a ser que pregunten algo inconveniente, se vanagloriaba pdrsnchz de lo que considera han sido aciertos resolutivos de su Gobierno ante graves crisis como la pandemia del covid, las erupciones del volcán de la Palma o ahora la del hantavirus.

Tuvo a bien no mencionar la dana de Valencia ni la catástrofe ferroviaria de Adamuz. ¿Rasgo de decencia su olvido? No. Más bien deliberada omisión a pesar de que con ella hacía un implícito reconocimiento de no habernos ayudado. Su canallesca excusa de «si necesitan más ayuda que la pidan» nunca debe ser olvidada por los valencianos de bien. Porque a la inacción gubernamental en los momentos más críticos siguió la de los siguientes días, demorando la intervención de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Y aún hoy, la lentitud y burocráticas maneras resultan exasperantes para quienes todavía siguen esperando que las ayudas -que sí han pedido- no se eternicen y lleguen de una vez.

El presidente del Gobierno que no ha tenido recato en vanagloriar su gestión del hantavirus, definiéndola como modelo de «eficacia, compromiso y transparencia», por lo menos no incluyó la dana entre sus cacareadas y brillantes gestiones.

Una semana de huelga del profesorado

Lo de menos es si el seguimiento de la huelga está registrando un mayor o menor porcentaje de participación del profesorado convocante –con cálculos por lo general dispares y en algunos casos disparatados- sino el paro mismo por lo que tiene de alteración del fin de curso y los perjuicios que pueden suponer para los alumnos, sobre todo aquellos que se enfrentan a las pruebas de acceso a la universidad. No deja de tener su punto de curiosidad observar las cifras que del seguimiento del paro se escuchan o leen según sean los docentes o la Conselleria quienes las proporcionan.

Y más allá de la fiscalización numérica es esta otra que debe ser tenida en cuenta. ¿Han requerido los docentes convocantes la obligada autorización de los progenitores para que los alumnos tomen parte de una actividad extraescolar como es una manifestación por las calles? ¿O no sólo no la han requerido sino que, además, les han incitado, convocado o alentado a tomar parte de unas manifestaciones que, en efecto, han conseguido que tuviesen una amplia participación?

Lo de Compromís, de traca

El acuerdo electoral de Compromís con Sumar terminó como «el ball de Torrent» con sus dos diputados disputando cada uno por su lado. Àgueda Micó en el grupo mixto y Alberto Ibáñez fiel a las esencias yolandistas.

A pesar de haber resultado tan decepcionantes para quienes jalearon el pacto con Sumar, el futuro de la coalición valencianista sigue siendo una nebulosa por las tiranteces y querencias que afloran. Sin primarias que decidan las candidaturas, las discrepancias que manifiestan sus líderes son evidentes y animan el cotarro periodístico.

A su vez, la acusada tendencia de pactar con la izquierda o la izquierda más ultra, deja en la orfandad electoral a los pocos valencianistas moderados que, a pesar de la nulidad de los réditos de sus representantes, siguen creyendo en la necesidad de una fuerza nacionalista. Y quieren que se presente con su propia denominación de origen. Son los que se sienten frustrados al hacer balance de los logros –que no ven– de un Compromís que renunció a su propia marca en las anteriores elecciones generales y que ahora sigue enredado en parecida madeja con las que vendrán.

Y por cierto, ¿se puede ser más lerdo para seguir hablando de «accidente laboral» –como ha hecho Alberto Ibáñez al referirse a la muerte de los dos guardias civiles en Huelva- incluso después de la rectificación de María Jesús Montero?

¿Comisiones de la dana o de la nada?

Reitero mi convencimiento acerca de la utilidad, que es bien poca, y muy escaso provecho de las comisiones políticas que se configuran, con el buenista propósito, al decir de sus promotores, de hacer averiguaciones y proponer soluciones.

La de la dana en las Cortes Valencianas -cerrada de modo prematuro según denuncia la oposición- ha llegado a una conclusión que era de público conocimiento de todo aquel que no quiera ver y analizar lo ocurrido con antiparras: la responsabilidad del Gobierno de Pdrsnchz. Y añado que también la de los gobiernos anteriores que no hicieron las obras que habrían evitado las más de doscientas muertes.

De la inutilidad de esas comisiones es buena prueba que para mañana lunes se hubiese citado en la del Congreso, presidida por la socialista valenciana y ex alcaldesa de Quart de Poblet Carmen Martínez, a la periodista Maribel Vilaplana.

Una citación postpuesta al martes 19 por esotéricas razones que sería del todo conveniente fuesen dadas a conocer. Ya se verán cuáles son las pretensiones de quienes le han convocado.

Me malicio que para armar suficiente lío con el que tratar de tapar la previsible y deseable debacle sanchista en Andalucía. Cabe vaticinar que no faltarán insidiosas preguntas, a cuál de ellas más nauseabundas, que para nada ayudarán a paliar los daños provocados por la dana.

Si al menos sirviese para…

...que la mentada comisión hiciese honor a la denominación con la que fue creada: «Comisión de Investigación sobre la gestión de la crisis derivada de la DANA que tuvo lugar el 29 de octubre de 2024, así como para el estudio y propuesta de medidas de mejora destinadas a paliar los efectos de estos fenómenos adversos en el futuro».

En el caso de que, en efecto, se estudiasen las medidas de mejora para paliar los fenómenos adversos en el futuro -lo que requeriría la comparecencia y compromiso de adoptar esas medidas por parte de representantes del gobierno y la oposición-, habría que rectificar.

Yo lo haría encantado, después de semanas y meses de permanente frustración al ver la lentitud –pretendidamente camuflada tras el humo de la propaganda– de una recuperación y con el añadido desinterés por no querer estudiar y fiscalizar lo que no se hizo en los pasados años de este siglo, unas obras prometidas y diseñadas que por no hacerse cuando se dijo provocaron la magnitud de la tragedia y daños, del todo irreparables cuando de víctimas mortales se trata.