Imagen de archivo de Salomé Pradas acudiendo al careo con José Manuel Cuenca en el Juzgado número 3 de Catarroja
El doble rasero de la jueza de la dana: pide para ella la seguridad que no se garantizó a imputados y testigos
Las protestas por la gestión política de la dana que el 29 de octubre de 2024 arrebató la vida a 230 personas en la provincia de Valencia, dejó cientos de familias destrozadas, daños materiales por valor de miles de millones de euros e imágenes que pasarán a la historia y nunca se olvidarán, tienen su principal exponente en las manifestaciones o concentraciones que mensualmente organizan determinadas asociaciones de víctimas contra el expresidente de la Generalitat Carlos Mazón.
Eso sí, tras los primeros éxitos, desde hace ya un buen tiempo lo hacen con escaso apoyo y mezclando postulados y simbología independentistas y de otro cariz que nada tienen que ver con la tragedia.
Muy puntualmente, y siempre condicionado por el calendario judicial, la indignación ha tenido otras sedes, que se reducen a la Ciudad de la Justicia de Valencia cuando allí tenía su sede provisional el Juzgado número 3 de Catarroja que quedó destruido por el agua, así como su antiguo emplazamiento desde que fue reconstruido. Allí mismo el pasado viernes tuvo lugar una pequeña concentración contra la magistrada que lleva la instrucción por algunas de sus decisiones adoptadas a lo largo del más de año y medio que lleva el caso.
Ni mucho menos este hecho pasó a mayores. La propia Ruiz Tobarra lo explicaba este lunes a través de una providencia: «Concentración en la que se utilizó un micrófono y dos altavoces durante la práctica de la declaración testifical de doña Cristina S.G., con constantes referencias al objeto de la causa de la dana, y con colocación de carteles alusivos al modo en que se debería llevar la instrucción y a mi persona, que incluían descalificaciones que se vertieron, tanto de palabra como a través de los carteles».
Decisión insólita
En el mismo escrito, la jueza anunciaba y tomaba una decisión insólita hasta la fecha, como fue suspender la testifical que tenía prevista para este lunes. El motivo esgrimido era que no constaba «la adopción de medidas de seguridad que permitan el normal desarrollo de la función jurisdiccional en la causa de la dana en la sede del Tribunal de Instancia de Catarroja». Dicho de otra manera, que temía por su ya citada seguridad.
Sin embargo, esa justificada celeridad por garantizarse su propia integridad contrasta con los episodios que desde que se abrió la causa han tenido que vivir investigados y testigos que se han desplazado a declarar, bien a la Ciudad de la Justicia, bien a Catarroja. Uno de los casos es el de Salomé Pradas, imputada junto a quien fuera su secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso.
Imagen de archivo de familiares de víctimas de la dana manifestándose en la Ciudad de la Justicia de Valencia el día que declaraba Salomé Pradas
Dos veces ha comparecido la exconsellera y en las dos había cientos de manifestantes con pancartas, que tenían un tono de voz en absoluto suave y llamaban «asesina» a Pradas, que tuvo que ser protegida por agentes de la Guardia Civil sin que Nuria Ruiz Tobarra propusiera o pidiese protección especial pese a que en absoluto fue una reacción social inesperada. Era del todo previsible y terminó sucediendo lo todo el mundo sabía.
La segunda ocasión de la exdirigente fue en Catarroja manteniendo, en el mes de enero de 2026, un careo con el exjefe de Gabinete de Mazón, José Manuel Cuenca. Los insultos y violencia verbal contra Pradas fueron los mismos, pero Cuenca también los sufrió, con un golpe de una pancarta en la cabeza incluido. De nuevo, el mismo caos con una magistrada que no hizo alusión a ello en escritos posteriores con tal de revertirlo y que no volviera a suceder.
Imagen de archivo de José Manuel Cuenca recibiendo el impacto de una pancarta a su llegada a los Juzgados de Catarroja
Otro político citado como testigo fue el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó. A la Ciudad de la Justicia llegó el pasado 17 de julio. No obstante, pese a ser la época del año que era, su recibimiento no fue nada cálido, ya que a las puertas del edificio le esperaban decenas de bomberos del Consorcio Provincial con una pancarta con el lema «Dirección dimisión, iros con Mazón, Mompó tras la dana no habéis aprendido nada». Todo ello con letras simulando sangre.
Por lo visto, y a tenor de lo hecho y no hecho por la instructora, la declaración de Mompó, las previas y las posteriores se pudieron desarrollar con total normalidad, pero cuando ella es el objeto de los reproches parece que el panorama cambia sustancialmente.
Imagen de archivo de Maribel Vilaplana a su llegada a los Juzgados de Catarroja
Otra testigo que podría dar buena fe de lo anterior es Maribel Vilaplana, la periodista que almorzó con Mazón el 29 de octubre de 2024. Poco más de un año después de las inundaciones, el 3 de noviembre de 2025, fue citada. Llegó al juzgado abrumada, con una multitud de personas a su alrededor. Unas le mandaban apoyo y otras le insultaban y le reprochaban su agenda de aquel día como si hubiese sido la responsable de la gestión. Por enésima vez, la Benemérita tuvo que abrir pasillo. Su cara lo decía todo.