Montaje del Juzgado de Instrucción y una imagen de Patricia Campos, La primera mujer de la Armada española en pilotar un reactorEl Debate

Detienen a la exmilitar castellonense Patricia Campos por un posible maltrato a sus hijos que ella niega

La primera mujer de la Armada española en pilotar un reactor ha sido arrestada junto a su mujer

Un grave frente judicial sacude el entorno de la conocida exmilitar castellonense Patricia Campos Doménech, famosa por ser la primera mujer de la Armada en pilotar un reactor y por su posterior faceta como activista y comentarista deportiva. La Guardia Civil ha detenido a la deportista y a su esposa tras una denuncia por presuntos malos tratos continuados hacia sus dos hijos adoptivos, de origen ugandés.

Aunque Campos ha negado categóricamente las acusaciones, el caso ya ha provocado la intervención de un juzgado de Valencia, que ha dictado medidas cautelares urgentes para proteger a los menores mientras se esclarecen los hechos.

La intervención de la Guardia Civil se materializó este jueves, cuando ambas mujeres fueron detenidas y puestas a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Massamagrell, en Valencia.

Como primera medida de protección, el órgano judicial ha decretado una orden de alejamiento que prohíbe a la pareja aproximarse a menos de 500 metros o comunicarse con los menores. En consecuencia, los adolescentes han quedado bajo la tutela de la Generalitat Valenciana y permanecen ingresados en un centro de menores.

La investigación se sustenta en las declaraciones de los propios hijos, de 12 y 15 años, quienes fueron adoptados en Uganda.

Según sus testimonios, en el domicilio familiar se producían de forma habitual: Castigos físicos severos, incluyendo golpes con el cinturón; Humillaciones públicas y privadas; Restricciones en el acceso a la comida; Amenazas verbales recurrentes, entre las que destacaba la de ser devueltos a su país de origen en África,

Acusaciones «radicalmente falsas»

Ante la información publicada, Patricia Campos ha emitido un comunicado en el que se declara inocente tras «las graves acusaciones de presuntos malos tratos» vertidas contra ella y su pareja.

«Como ya sostuve en mi declaración» judicial, señala la exmilitar, «niego rotundamente haber ejercido cualquier tipo de maltrato físico o psicológico hacia mis hijos, y al respecto, me gustaría aclarar algunos hechos».

«Nuestros dos hijos adoptivos de 12 y 15 años han presentado una denuncia en la que nos acusan de malos tratos, unos hechos que son absoluta y radicalmente falsos, así como totalmente contrarios a la realidad del entorno familiar que les hemos procurado desde su llegada en el año 2021», continúa.

Por contra, «desgraciadamente a lo largo de los años de convivencia en casa se han producido numerosos episodios ante los que nosotras, las dos acusadas, hemos sido en realidad las víctimas. Algunos hechos constan desde hace tiempo en la Justicia, y otros por vergüenza propia han sido silenciados, pero todos ellos demostrarán la inocencia que hoy proclamamos de forma categórica».

«Nuestro compromiso con la adopción, la estabilidad emocional y la responsabilidad nunca han sido alterados a pesar de las dificultades que, como madres, hemos sufrido a lo largo de este tiempo de forma injusta. Siempre hemos puesto un empeño infinito por resolver cada uno de los problemas a los que nos hemos enfrentado como madres, siempre desde la conciliación y la búsqueda permanente de soluciones constructivas con expertos terapeutas que no resultaran traumáticas para nuestros hijos», añade el comunicado.

La adopción responsable

Campos afirma creer «firmemente» en la adopción responsable, en la atención emocional, el amor maternal y la protección que merece cualquier niño o niña procedente de otro país, en el ámbito de una familia de adopción.

En ese sentido, se declaran «completamente en contra del empleo de comportamientos agresivos en la relación con los hijos». «Nuestro modelo de familia es absolutamente contrario a este tipo de prácticas que jamás hemos usado en el contexto familiar con nuestros hijos», asegura Campos, quien apela a la «prudencia» en la valoración que pueda hacer la opinión pública “tanto por la condición de menores de edad de los adolescentes" como por el principio de presunción de inocencia que les asiste a ambas.

«Sentimos una profunda decepción y tristeza por lo acontecido. Es doloroso ver cómo una trayectoria de años dedicada al activismo por los derechos humanos y a proyectos solidarios —que fueron precisamente los que nos llevaron a conocer y adoptar a mis hijos en Uganda— se ve empañada por un relato que no se ajusta a la realidad de nuestro hogar», asevera.

Asimismo, Campos dice mantener «un compromiso firme y una creencia inquebrantable en la Justicia», está «a entera disposición de las autoridades para esclarecer cada una de las acusaciones, con la seguridad de que la verdad estará siempre por encima de todo y prevalecerá tras la instrucción de la causa», y reclama respeto por su intimidad y el proceso judicial mientras se dirime este caso.