TRIBUNA ABIERTAJavier Navarro Andreu

Cuando Lo Rat Penat salvó el Portal de la Valldigna

Gracias a su actuación, Valencia conserva un espacio que conecta la memoria medieval de la ciudad con los orígenes de la literatura valenciana impresa y de la imprenta española

La defensa del patrimonio histórico no consiste únicamente en conservar edificios antiguos. Significa preservar los lugares donde se forjó la identidad cultural de un pueblo. Valencia estuvo a punto de perder uno de esos espacios irrepetibles: el Portal de la Valldigna y los restos de la muralla medieval que lo rodeaban. Si hoy podemos contemplar este enclave histórico, es gracias en buena medida a la iniciativa de la entidad valencianista, Lo Rat Penat, que impulsó su protección cuando corría serio peligro de desaparecer.

La importancia de esta actuación queda reflejada en el informe publicado por la Real Academia de la Historia en su boletín de 1946. El documento recuerda que la Dirección General de Bellas Artes remitió a la Academia «la instancia del Instituto de Tradiciones Valencianas «Lo Rat Penat» , pidiendo que sea declarado Monumento Histórico-Artístico el Portal de Valldigna con inmediatos trozos de muralla y dos torreones».

La amenaza era real. El propio informe señala «la inminencia de un derribo de la casa que cobija tales restos de dos épocas de la Edad Media», una circunstancia que podía provocar la pérdida de elementos únicos del pasado valenciano. Gracias a la campaña iniciada por Lo Rat Penat el 11 de julio de 1944 y la adhesión posterior de otras entidades culturales, se inició el expediente que acabaría garantizando la protección del conjunto.

Sin embargo, la relevancia de aquella iniciativa va mucho más allá de la conservación de una puerta medieval. Junto al Portal de la Valldigna se estableció el taller del impresor alemán Lambert Palmart, donde en 1474 se imprimió Les Trobes en Llaors de la Verge Maria, considerada la primera obra literaria impresa en la Península Ibérica y escrita en gran parte en lengua valenciana. El lugar constituye, por tanto, uno de los escenarios fundamentales de la historia de la imprenta española y de la literatura valenciana.

Imagen del Portal de la ValldignaEl Debate

Cuando Lo Rat Penat defendió el Portal de la Valldigna no estaba salvando únicamente un monumento arquitectónico. Estaba preservando el entorno donde nació una parte esencial de nuestra tradición literaria y nuestra admirable imprenta.

Además de su relación con la mencionada imprenta, el portal posee un enorme valor histórico por haber constituido durante siglos la comunicación entre la ciudad cristiana y la antigua morería valenciana. Sus piedras son testimonio de distintas etapas de la historia de Valencia y de la convivencia de culturas que moldearon la ciudad y su fisionomía.

La historia del Portal de la Valldigna demuestra que la sociedad civil puede desempeñar un papel decisivo en la conservación del patrimonio. Sin la iniciativa de Lo Rat Penat, es probable que hoy solo conociéramos este lugar a través de fotografías, planos y documentos. Gracias a su actuación, Valencia conserva un espacio que conecta la memoria medieval de la ciudad con los orígenes de la literatura valenciana impresa y de la imprenta española.

Salvar el Portal de la Valldigna fue mucho más que proteger un monumento. Fue preservar uno de los lugares donde comenzó a escribirse, literalmente, una parte fundamental de nuestra gloriosa historia.