Imagen de archivo de Susana Camarero en las Cortes ValencianasEuropa Press / Jorge Gil

La Policía refuerza la seguridad de la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana ante el acoso de un hombre

Susana Camarero sufre desde hace dos meses la persecución de un varón con 17 antecedentes por varios delitos que no quedó conforme con una resolución del servicio autonómico de Empleo y Formación

La Policía de la Generalitat Valenciana, dependiente orgánicamente del Ministerio del Interior, ha decidido este miércoles aumentar el dispositivo de seguridad con el que hasta ahora contaba la vicepresidenta primera del Consell, Susana Camarero, después de estar siendo víctima de un acosador que no para de acudir a los actos públicos previstos en la agenda oficial.

Da igual que esté en Valencia capital o fuera, el varón hace acto de presencia, por lo que la inquietud ha ido aumentando. De hecho, una de las últimas ocasiones en que lo ha hecho fue cuando la dirigente acudió la pasada semana a los Juzgados de Catarroja en calidad de testigo en el marco de la causa de la dana. Al no ser la primera vez en que le seguía, los agentes vieron al acosador entre las personas que se concentraban en la entrada del edificio en señal de protesta por la gestión de la riada.

Es por eso que el equipo de seguridad y contravigilancia optó por que Camarero entrase por el garaje y no a pie, evitando así cualquier problema mayor. Del mismo modo, los policías han investigado en el historial del acosador y han descubierto, según adelanta Las Provincias, que tiene una ristra de antecedentes por hasta 17 delitos como tráfico de drogas, agresiones, atentados a la autoridad o robos con violencia, entre otros.

Disputa con una funcionaria

Al parecer, el origen de la obsesión del hombre con el número dos de la Generalitat tiene origen en Labora, el Servicio Valenciano de Empleo y Formación y vendría desde hace dos meses. Camarero, además de vicepresidenta, es consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, con lo que el citado organismo es de su competencia.

No obstante, el problema lo inició el hombre con una funcionaria de Labora tras no quedar conforme bien por el trato recibido o bien por el resultado de un trámite, iniciando así una disputa. Todo ello derivó en que la trabajadora se viera obligada a pedirse una baja médica, si bien no presentó denuncia al respecto. Así pues, decidió apuntar más arriba en su particular queja y optó por acosar a Camarero, quien todavía no puede emprender acciones contra él.