Imagen de la chufa, el superalimento de la huerta valenciana y arriba a la derecha, Ferran TorresMarian Moncho

Foios, el pueblo que cultiva un superalimento y que vio nacer a Ferran Torres

La localidad natal del delantero internacional mantiene uno de los tesoros de la huerta valenciana

Hay lugares que consiguen concentrar buena parte de la identidad valenciana en apenas unos kilómetros. Foios, situado en la comarca de la Huerta Norte, es uno de ellos. Entre sus campos crece la chufa, el pequeño tubérculo con el que se elabora la horchata y que se ha ganado la consideración popular de superalimento por su composición nutricional.

La localidad también ocupa un lugar destacado en el mapa del fútbol español. Aquí nació, el 29 de febrero de 2000, Ferran Torres, delantero del FC Barcelona e internacional con la selección española. El municipio une así dos realidades aparentemente distantes: la agricultura que mantiene viva la huerta valenciana y la historia de uno de los futbolistas españoles más reconocidos de su generación.

La relación de Foios con el campo no es únicamente una estampa del pasado. La Huerta de Valencia ocupa más de la mitad de su término municipal, según recoge el Plan Urbano de Actuación Municipal. En este entorno agrícola conviven diferentes cultivos, entre ellos la chufa de Valencia, uno de los productos más característicos y singulares de la comarca.

Foios está integrado en la zona oficial de producción de la Denominación de Origen Protegida Chufa de Valencia. El pliego de condiciones incluye expresamente al municipio entre las localidades valencianas autorizadas para cultivar, lavar, secar y seleccionar el tubérculo protegido. La proximidad al Mediterráneo, la humedad elevada y las reducidas oscilaciones térmicas proporcionan unas condiciones especialmente favorables para su desarrollo.

La chufa no es un fruto seco, aunque por su aspecto y por algunos de sus usos pueda confundirse con uno. Se trata de un tubérculo de la planta Cyperus esculentus, que crece bajo tierra unido a sus raíces. Su tamaño es reducido, su piel es fina y puede presentar formas alargadas o redondeadas. Una vez recogida, lavada y secada, se convierte en la materia prima fundamental de la horchata valenciana.

La chufa, el superalimento valenciano

La palabra «superalimento» no constituye una categoría científica oficial, pero se utiliza habitualmente para describir productos con una composición nutricional especialmente interesante. En el caso de la chufa, el pliego de la denominación de origen establece que el producto protegido debe presentar, sobre materia seca, al menos un 25 % de grasas, un 25 % de almidón, un 11 % de azúcares, un 6,5 % de proteínas y un 5 % de fibra bruta.

Este perfil ha permitido que la chufa amplíe su presencia más allá de la horchata. Aunque la bebida sigue siendo su elaboración más conocida, el tubérculo también se consume directamente y se transforma en harina, aceite, crema y otros productos alimentarios. Su carácter vegetal y su contenido en fibra y grasas han contribuido a despertar el interés de consumidores que buscan alternativas dentro de una alimentación variada.

La vinculación de este cultivo con Valencia tiene siglos de historia. El Consejo Regulador sitúa su expansión por la península ibérica durante la Edad Media, de la mano de la cultura islámica. Ya en el siglo XIII existen referencias escritas a una bebida conocida como leche de chufas, considerada el antecedente de la horchata actual. Desde entonces, el cultivo ha quedado estrechamente ligado al paisaje y a la cultura agrícola valenciana.

La obtención de la chufa requiere un proceso largo y cuidadoso. La plantación se realiza generalmente entre los meses de marzo y junio, después de preparar y nivelar el terreno. Los campos deben contar con suelos sueltos, buen drenaje, escasez de piedras y abundante materia orgánica, ya que el tubérculo se desarrolla bajo tierra y después debe ser separado mediante el tamizado del suelo.

La recolección comienza a partir de finales de octubre, cuando la parte aérea de la planta se encuentra seca. Una máquina levanta la tierra y separa las chufas, que todavía llegan acompañadas de raíces, piedras y restos vegetales. Después comienza un recorrido que incluye el lavado, el secado, la limpieza y la selección de cada cosecha.

El secado es una de las fases más importantes. Se prolonga durante alrededor de tres meses y debe realizarse lentamente para reducir la humedad sin perjudicar las características del producto. Durante ese tiempo, los tubérculos son removidos de forma periódica para conseguir un resultado uniforme. Finalmente, se eliminan las piezas defectuosas y se clasifican las chufas antes de que puedan utilizarse para elaborar horchata u otros alimentos.

Sin embargo, la continuidad del cultivo también afronta dificultades. En febrero de 2026, el Ayuntamiento de Foios reclamó a la Conselleria de Agricultura la realización de un estudio urgente sobre la caída del rendimiento de las plantaciones. La petición refleja la preocupación existente en el municipio por el futuro de una actividad que forma parte de su economía, de su paisaje y de su patrimonio agrícola.

Ferran Torres, el otro gran nombre de Foios

Mucho antes de vestir la camiseta de España o la del FC Barcelona, Ferran Torres dio sus primeros pasos con el balón en Foios. El delantero comenzó jugando al fútbol sala en la escuela EPLA y, con solo siete años, se incorporó a las categorías inferiores del Valencia CF. Su progresión le permitió llegar al primer equipo valencianista y convertirse, en diciembre de 2017, en el primer jugador nacido en el siglo XXI que disputaba un partido de Liga.

Después de consolidarse en el Valencia, el futbolista pasó por el Manchester City antes de fichar por el FC Barcelona a finales de 2021. También se ha convertido en una presencia habitual en la selección española, con la que disputó la Eurocopa de 2021, el Mundial de Catar, conquistó la Eurocopa de 2024 y participa en el Mundial de 2026.

Foios decidió reconocer su trayectoria poniendo su nombre al campo municipal de fútbol. El pleno del Ayuntamiento aprobó la denominación campo de fútbol Ferran Torres en noviembre de 2024, un homenaje a un deportista que ha llevado el nombre de su localidad natal a los principales estadios nacionales e internacionales.

Entre los cultivos de chufa y la historia del delantero internacional, Foios conserva una identidad profundamente vinculada a sus raíces. El municipio que vio crecer a Ferran Torres sigue protegiendo al mismo tiempo uno de los productos más representativos de Valencia: un pequeño tubérculo que nace bajo la tierra, necesita meses de cuidados y termina convertido en uno de los sabores más reconocibles de la huerta valenciana.