Imagen de la alicantina Marta Pérez con su padre en el Camino de Santiago.Instagram María Verdejo Melero

Una joven alicantina en estado de mínima conciencia por un batido de pistacho completa el Camino de Santiago

Marta Pérez, junto con sus padres Juan y María, alcanza la Catedral del Apóstol en una silla de ruedas adaptada

Hay caminos y caminos y Marta Pérez, con la ayuda de sus padres Juan Pérez y María Verdejo, ha demostrado que no existe ningún impedimento para alcanzar, al menos, ciertos objetivos. Esta joven alicantina lucha por su vida desde el 28 de septiembre de 2022, el día que se tomó un batido con pistacho que le provocó una grave reacción y una parada cardiorrespiratorio y desde entonces se encuentra en un estado de mínima consciencia. Esta semana ha completado el Camino de Santiago.

El trazado del Apóstol hasta la capital compostelana es el trayecto de la vida. Hay subidas, hay bajadas y llanos, te puede llover, salir el sol o hacer frío, pero siempre aparece alguien para ayudarte en los momentos más complicados.

La vida de Marta Pérez Verdejo ya es complicada en sí mismo, porque se encuentra en un estado de mínima consciencia. Sus padres son los que se han planteado la vida en una lucha constante, en un batallar por cualquier objetivo en pro de su hija.

Su padre adaptó la silla de ruedas soldándole una rueda de carretilla en la parte posterior, para asegurar el agarre en cualquier superficie. Los tres han completado recientemente el Camino de Santiago desde Sarria. Su madre María Verdejo ha dado testimonio de la ruta en sus redes sociales.

En los vídeos y fotografías se muestra tanto el esfuerzo de la familia como las reacciones faciales de la joven de 22 años. Incluso relatan sus progenitores al periódico gallego El Progreso que la alicantina natural de Ibi «se emocionó, lloró un poco» al verse ante la Catedral de Santiago, la meta del camino.

Tal y como ha quedado guardado en las redes sociales de María Verdejo, el Camino ha supuesto un reto para la familia, pero también un auténtico chute de ilusión y esperanza. Prácticamente todo grupo de peregrinos con el que se cruzaban tenía algún gesto con la joven alicantina.

Hasta el Grupo Joven de la Hermandad de la Tercera Palabra de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) no dudó en atar una cuerdas a la silla de Marta y tirar de ella en conjunto justo en la última etapa hacia Santiago. Un momento que los sevillanos describieron como «sin duda, el momento más emotivo de nuestro camino».

Marta, y sus padres, han acabado un Camino, pero sigue en su camino de la vida, ese en el que la mínima piedra se hace montaña. De eso ya saben mucho. Les ha tocado incluso viajar dos veces a México para que se le aplicara a la joven de Ibi un tratamiento con células madre que no se realiza en España.

Por si faltara alguna complicación más, topan constantemente con las complicaciones del sistema sanitario español para casos tan extremos como el de Marta, una joven que sigue el Camino de su nueva vida.