Imagen de Juanjo Sánchez, en el camino que conduce hacia su ganadería Zorrilla SánchezMarian M. Borja

«Nos hemos dejado la vida en esta finca y ahora todo ha acabado reducido a cenizas»: los estragos del incendio de la Vall d'Uixó

El ganadero Juanjo Sánchez relata a El Debate cómo ha perdido su negocio por las llamas

Cuando las llamas comenzaron a avanzar el pasado sábado, Juanjo Sánchez estaba haciendo lo de todos los días: dar de comer a sus animales. Nadie imaginaba entonces que, apenas unas horas después, el esfuerzo y la ilusión desaparecería bajo el fuego. «Nos hemos dejado la vida en esta finca y ahora todo ha acabado reducido a cenizas», lamenta el ganadero, todavía conmocionado tras regresar este lunes y encontrarse su explotación completamente arrasada.

Una hora después del inicio del fuego en la localidad castellonense de la Vall d'Uixó, Juanjo decidió marcharse para ayudar a una ganadería cercana cuando el incendio forestal todavía no había llegado a su finca.

Al regresar, el incendio ya amenazaba su negocio. Junto a Víctor Casaña y Fran Infantes, de la ganadería Hermanos Infantes, emprendió una carrera contrarreloj para intentar salvar al mayor número posible de animales. Consiguieron cargar en dos camiones todos los que pudieron, pero muchos tuvieron que quedarse atrás. «El fuego nos alcanzaba y tuvimos que salir corriendo. No había otra opción», recuerda.

Imagen de los animales en un rincón del recinto donde se los han encontrado al llegar el lunes 27 por la mañana rodeados de ceninzaMarian M. Borja

La angustia no terminó el sábado. Al día siguiente, con la finca todavía rodeada por las llamas, Juanjo envió a su amigo Miguel en una moto para comprobar la situación. Al llegar se encontraron con efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) rompiendo los candados de los cercados para liberar a los animales antes de que el incendio los alcanzara.

Entre el humo lograron sacar a una yegua, que Miguel condujo atada con una cuerda hasta un huerto alejado del frente de las llamas. Allí permaneció durante toda la tarde esperando a que el fuego pasara. El resto del tiempo fue una sucesión de incertidumbre e impotencia. El intenso humo impedía acceder a la finca y los dispositivos de seguridad tampoco permitían la entrada por el riesgo que suponía.

No ha sido hasta la mañana de este lunes cuando Juanjo ha podido regresar. Lo que encontró al cruzar la entrada difícilmente podrá olvidarlo. La finca estaba completamente calcinada, con los corrales reducidos a cenizas y los animales que habían sobrevivido deambulando sueltos por los alrededores. El paisaje que durante meses levantó con esfuerzo había desaparecido en apenas unas horas.

Imagen del pienso de los animales calcinadoMarian M. Borja

Detrás de esas cenizas hay mucho más que una explotación ganadera. Hay un proyecto construido durante generaciones. Según explica Juanjo, la finca comenzó una nueva etapa en septiembre del año pasado, cuando decidió hacerse cargo de ella para intentar devolverle la actividad tras unos años especialmente complicados. «Todo empezó con mucha ilusión», resume ahora, mientras observa cómo el incendio ha borrado de golpe el trabajo, la inversión y las esperanzas depositadas en un negocio que era mucho más que una forma de ganarse la vida.

La ganadería en plena 'zona cero'

La explotación ganadera se encuentra en el término municipal de Artana a la que se accede por el Camí del Pinar. La finca está situada al noroeste del casco urbano, en una zona de monte y terrenos agrícolas que quedó completamente dentro del perímetro recorrido por las llamas.

Imagen del mapa del incendio y la ubicación exacta de la ganaderíaMarian M. Borja

Su ubicación explica la rapidez con la que el fuego cercó la explotación. Situada entre Artana, Betxí y el paraje de Peñas Aragonesas, la ganadería quedó en uno de los sectores más castigados por el incendio, que hasta este lunes había arrasado ya más de 7.000 hectáreas y mantenía un perímetro de varias decenas de kilómetros. La intensidad de las llamas obligó a evacuar precipitadamente a los animales y dejó a sus propietarios sin posibilidad de regresar hasta que la situación comenzó a estabilizarse.

Mientras el ganadero recorría este lunes los restos de su explotación, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó el Puesto de Mando Avanzado de La Vall d'Uixó. La visita estuvo marcada por los insultos y silbidos de varios vecinos, que obligaron al equipo de La Moncloa a trasladar la declaración institucional del jefe del Ejecutivo para evitar que las protestas interrumpieran su intervención.

Para Juanjo la prioridad sigue siendo otra: localizar a los animales que habían logrado sobrevivir y empezar a asumir la magnitud de unas pérdidas que, según reconoce, tardará mucho tiempo en superar. «Han sido momentos de muchísima angustia», concluye. Después de tres días marcados por el fuego, la incertidumbre y la impotencia, solo queda empezar de nuevo entre las cenizas.