Imagen de la reintroducción de una de las tortugas
Emotiva reintroducción de «tortuguitas acuáticas» en la Escuela de verano de Bioparc Valencia
La acción forma parte del programa de conservación de esta especie autóctona amenazada
Hay experiencias capaces de cambiar la forma de entender la naturaleza. Para el grupo de niñas y niños de la edición de verano de Expedición África, la escuela de vacaciones de Bioparc Valencia, la conservación ha dejado de ser una palabra aprendida para convertirse en algo vivido en primera persona, al participar en el emocionante momento de la reintroducción de una veintena de crías de tortugas acuáticas en su hábitat. Esta acción es la última fase del proyecto de recuperación del galápago europeo (Emys orbicularis) incluido en el convenio de colaboración de la Fundación Bioparc y la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana en la que interviene de forma destacada Bioparc Acuario de Gijón.
Este final lleno de esperanza es solo la parte más visible de un programa de protección de esta especie amenazada que comienza en 2024, cuando varias decenas de neonatos seleccionados por el equipo técnico de la Dirección general de Medio Natural son trasladadas a los Bioparc de Valencia y del Acuario de Gijón para recibir la mejor atención especializada durante la etapa más vulnerable de su desarrollo. En este tiempo, la asistencia veterinaria, la alimentación específica y el seguimiento han sido constantes, primero en instalaciones interiores con temperatura controlada y, posteriormente, en espacios exteriores diseñados para reproducir las condiciones que encontrarán en su entorno natural. Estos dos años en los que se les aporta el mayor bienestar en todos los sentidos durante las primeras etapas de vida es fundamental para incrementar notablemente sus posibilidades de supervivencia cuando regresen al humedal, en este caso, el valioso entorno valenciano de la Marjal dels Moros donde la Brigada Red Natura 2000 desarrolla un intenso trabajo para salvaguardar a la Emys orbicularis.
El éxito de estas actuaciones y el esfuerzo por recuperar el galápago europeo demuestra la trascendencia del compromiso conjunto entre administraciones públicas e instituciones especializadas. Desde Bioparc la implicación es máxima, pues contar con las instalaciones y profesionales tanto de Valencia como del Acuario de Gijón permite ampliar la capacidad de cría de los quelonios a 40 ejemplares hasta que alcanzan un tamaño óptimo (al menos 8 cm de longitud) para favorecer que puedan sobrevivir en los ecosistemas externos.
Cada tortuga que se introduce en el medio natural contribuye a reforzar las poblaciones autóctonas, remarcando la necesidad de activar una visión global y científica de la preservación de la biodiversidad, restaurando in situ las zonas degradadas al mismo tiempo que se potencia la cría controlaba bajo cuidado humano. Otro de los peligros que enfrentan «las Emys» es la presencia de una especie exótica invasora, el galápago de Florida (Trachemys scripta), que es adquirido como mascota y liberado frecuente e irresponsablemente en la naturaleza, produciendo un grave daño en el frágil equilibrio de estos ecosistemas. Además de transmitir enfermedades, se establece una dura convivencia, al competir por el alimento y el espacio. En este sentido, resulta esencial la concienciación de la sociedad través de la divulgación y educación ambiental, una labor que desde Bioparc es prioritaria. Tanto en la visita a los parques de Fuengirola, Valencia y el Acuario de Gijón, como en las actividades concretas como esta emotiva reintroducción es una oportunidad para «romper con la indiferencia» y motivar un cambio de actitud para defender nuestro maravilloso planeta.