Imagen de archivo de un agente de la Guardia Civil
Un hombre convive ocho meses con el cadáver de su padre y sigue cobrando la pensión hasta que su hermano lo denuncia
La Guardia Civil abre una investigación para conocer cómo falleció el hombre de 93 años
«Ahí está», dijo un hombre de 58 años a su hermano mientras abría la puerta de una habitación atrancada con una barra de hierro. Dentro, sobre la cama, yacía el cadáver esqueletizado hasta con su reloj. Así acabó la sorprendente historia de Antonio Utiel Blesa, el hombre de 93 años que falleció a principios del año 2026, pero que uno de sus hijos no anunció hasta que su hermano regresó a España y se topó con la realidad oculta.
Los hechos se destapaban en una caseta de montaña en la localidad valenciana de Vilamarxant, hasta donde un hombre dirigió a la Guardia Civil tras enterarse que su hermano había ocultado el cadáver de su padre. Al parecer, su prójimo atrancó la puerta de la habitación y durante ocho meses hizo uso de la pensión que ingresaba mensualmente su padre.
La Guardia Civil de Llíria ha abierto una investigación para esclarecer tanto las causas de la muerte del varón de 93 años. El cuerpo yacía en la cama e incluso aún llevaba el reloj que portaba en vida su propietario. Tanto los agentes como la comitiva judicial se toparon con un cuerpo esqueletizado y el forense estimó que la muerte pudo darse entre los meses de enero y febrero del año 2026.
Al no hallar indicios que evidencien una causa sobrevenida del fallecimiento, la investigación se basa actualmente en una muerte natural.
Otra de las patas del trabajo de la Benemérita será saber por qué su hijo de 58 años convivió con el cadáver en la casa en la que residían juntos. Antonio no avisó de la muerte de su padre ni a su hermano, que no vive en España.
Este último, ante la ausencia de noticias de su primogénito, consultó con su hermano, quien le reconoció que «a papá le ha pasado algo».
Tardó 36 horas en denunciar
El hijo residente fuera de España regresó al municipio y acudió a la vivienda, exigiendo conocer el estado de su padre. Fue ahí cuando su hermano apartó una barra de hierro que atrancaba una de las habitaciones. «Ahí está», espetó Antonio de 58 años a su hermano mientras abría la puerta y sacaba a la luz el verdadero estado de Antonio Utiel Blesa.
La reacción del hijo que se acababa de enterar de la muerte pasada de su padre también llamó la atención a los agentes, ya que no denunció los hechos hasta pasadas casi 36 horas después de ver el cadáver esqueletizado de su progenitor.
La Guardia Civil detuvo al hijo de Antonio que residió con él muerto durante ocho meses, tiempo en el que continuó cobrando la correspondiente pensión. Antonio, de 58 años, está acusado de un delito de abandono de una persona en situación de riesgo y otro contra la Seguridad Social, aunque quedó en libertad con la obligación de presentarse periódicamente en sede judicial.