Montaje con una de las tiendas de tartas y Julia Sala, la creadora de la franquicia

Montaje con una de las tiendas de tartas y Julia Sala, la creadora de la franquiciaEl Debate

Julita, la alicantina que ha convertido una tarta de queso en un imperio con franquicias por toda España

La empresaria suma 20 establecimientos repartidos por el país y más de 150.000 seguidores en redes sociales

Lo que comenzó como un experimento en un restaurante familiar de Alicante se ha convertido en apenas unos años en una de las marcas de tartas de queso más reconocibles de España. Detrás de ese fenómeno está Julia Sala, la empresaria alicantina que ha conseguido levantar desde cero un auténtico imperio de la repostería bajo el nombre de Las Tartas de Julita, una firma que hoy suma establecimientos repartidos por buena parte del país, una comunidad de más de 150.000 seguidores en redes sociales y una expansión que continúa creciendo a golpe de nuevas aperturas.

De servir mesas a empresaria

Aunque muchos la conocen como Julita, la propia Julia Sala ha explicado en numerosas ocasiones a través de sus redes sociales que ese nombre nació como una decisión de marca y no como un apodo que utilizara en su vida cotidiana. Natural de Oliva, pero estrechamente vinculada a Alicante, desarrolló gran parte de su trayectoria profesional en el restaurante familiar Le Sol, situado en la playa de San Juan, donde trabajaba atendiendo las mesas.

Allí fue donde comenzó una historia empresarial que hoy sirve de inspiración para muchos emprendedores.

Es la propia empresaria quien ha relatado en entrevistas y publicaciones en Instagram que todo cambió a raíz de una mala experiencia con la tarta de queso que servían en el restaurante. Insatisfecha con el producto, decidió investigar por su cuenta y elaborar una receta propia. Sin formación profesional como pastelera, empezó a hacer pruebas hasta conseguir una versión mucho más cremosa y con una personalidad propia.

Lo que inicialmente era una mejora para la carta del negocio familiar terminó despertando el interés de los clientes, que comenzaron a pedir aquellas tartas para celebraciones y encargos particulares.

Aquellos primeros pedidos llegaron prácticamente por recomendación. El boca a boca hizo el resto y las redes sociales terminaron de impulsar un proyecto que creció a una velocidad difícil de imaginar. Julia ha contado que una de las primeras campañas navideñas desbordó todas sus previsiones, obligándola a multiplicar la producción desde el propio restaurante familiar. Poco después tomó una decisión que marcaría el rumbo definitivo de la empresa y abrir una tienda especializada exclusivamente en tartas de queso en la playa de San Juan.

La apuesta funcionó desde el primer día. Las colas comenzaron a hacerse habituales y la marca encontró un lenguaje propio, tanto en el producto como en su imagen. El color rosa, una estética muy reconocible y una intensa actividad en redes sociales ayudaron a convertir cada nueva apertura en un acontecimiento. La empresa mantiene una comunicación muy cercana con sus seguidores, anunciando semanalmente nuevos sabores, ediciones limitadas y promociones que generan una enorme expectación.

Imagen de una de las opciones de las tarta de la carta

Imagen de una de las opciones de las tarta de la carta@lastartasdejulita

Las Tartas de Julita ofrece más de un centenar de sabores en rotación a lo largo del año. A la receta clásica se suman propuestas inspiradas en chocolates, galletas, cremas, frutas o dulces tradicionales, mientras cada semana aparecen variedades temporales que alimentan el efecto sorpresa y animan a los clientes a volver.

20 establecimientos en España

Ese crecimiento ha permitido pasar de un pequeño obrador local a una empresa con presencia nacional. Según la información facilitada por la compañía, el modelo combina tiendas propias y franquicias, con una expansión que no deja de sumar nuevos destinos. En 2026 la marca alcanzó cerca de una veintena de establecimientos repartidos por diferentes comunidades autónomas, consolidándose como una de las cadenas especializadas en tartas de queso con mayor crecimiento del momento.

A pesar de esa expansión, la Comunidad Valenciana sigue siendo el corazón del proyecto. Alicante continúa concentrando buena parte de su presencia con establecimientos en la playa de San Juan, el centro de la ciudad, el centro comercial Gran Vía, The Outlet Stores de San Vicente del Raspeig y, desde este verano, un nuevo local en la emblemática calle San Francisco, conocida popularmente como la calle de las Setas.

A ellos se suman las tiendas de Elche, Benidorm, La Zenia y Valencia, configurando una sólida red que convierte a la comunidad autónoma en el principal escaparate de la marca.

Precisamente la última apertura en pleno centro de Alicante ha tenido un marcado componente emocional. La empresa presentó el establecimiento como un regreso a los orígenes de Julia Sala y organizó una inauguración multitudinaria con música, regalos y promociones que volvió a reunir a cientos de personas antes incluso de levantar la persiana.

Mientras tanto, el mapa de Las Tartas de Julita no deja de ampliarse. Madrid, Alcalá de Henares, Cartagena, Murcia, Granada, Almería, Albacete o Torrejón de Ardoz forman parte ya de una expansión que sigue avanzando con nuevas aperturas previstas en distintas ciudades españolas. Cada inauguración repite prácticamente el mismo patrón: largas colas, porciones promocionales, música y una gran repercusión en redes sociales, donde miles de seguidores siguen cada movimiento de la marca.

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