Imagen de Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y líder del PSOE de la Comunidad Valenciana.Europa Press

Diana Morant ya no quiere un «superdomingo» electoral con Sánchez y Juanfran Pérez Llorca

La ministra-candidata pasa en un mes de ver con buenos ojos la coincidencia de los comicios nacionales y regionales a desojar la posibilidad afirmando que «la gente tiene que juzgar a cada uno por lo que ha hecho»

La Diana Morant de hace un mes no es la Diana Morant de ahora. La ministra ha aprendido de su máximo jefe y ha alcanzando la capacidad de desdecirse sin inmutarse, de afirmar una cosa y afirmar la contraria unas semanas después. Tras protagonizar cierta polémica abriendo la posibilidad de un «superdomingo» en el que coincidieran hipotéticamente unas adelantadas elecciones generales con los comicios regionales en la Comunidad Valenciana, ahora retoma el tema pero para zanjarlo con una salida por la tangente.

El 5 de julio Diana Morant veía con buenos ojos esa brillante idea de juntar en un «superdomingo», como mínimo, las elecciones generales y las autonómicas de la Comunidad Valenciana. «Yo iría a un superdomingo», declaró la ministra-candidata en una entrevista a Levante-EMV.

Aquella declaración de intenciones se acompañaba de una frase que poca gente se creerá más allá de una sede socialista. «Pedro Sánchez no me resta nada», declaró con contundencia la futura candidata del PSOE a la Generalitat Valenciana obviando que todas las encuestas, menos el CIS, reflejan una caída de los socialistas tanto a nivel nacional como a nivel autonómico, donde incluso sondeos de Compromís les sitúan en último lugar en representación valenciana.

Tras aquellas palabras, en las que reconocía implícitamente que Pedro Sánchez fuera a adelantar las elecciones generales, tuvo que salir a matizarse, pero a su manera. «Por si alguien está preocupado, el presidente Pedro Sánchez ya confirmó que no habrá un superdomingo». Es decir, que su idea de «superdomingo» haría saltar por los aires el Gobierno de España del que ella forma parte hasta que dimita para ser candidata regional.

Metida en el charco, quiso salirse despejando a córner la controversia. Un mes después repite entrevista, en este caso con Europa Press, y la idea del «superdomingo» ya no le resulta tan apetecible. Ya no «iría».

En la entrevista ya no muestra esa valentía porque Pedro Sánchez clausure la legislatura de forma apresurada, sino que pide que la gente sepa «juzgar» las diferencias entre Gobiernos. «Yo no tengo miedo a que se contrapongan las políticas de Sánchez y las de la Generalitat, pero sí creo que la gente tiene que juzgar a cada uno por lo que ha hecho».

Es decir, que no ve con buenos ojos que el arrastre de Sánchez en las encuestas pueda llevarse sus aspiraciones de alcanzar el sillón presidencial de la Generalitat, un escenario que no le asegura ninguna encuesta.

Así que el «superdomingo» ha dejado de ser la idea brillante de julio para que sea una opción siempre que los votantes no apliquen votos de castigo.

Eso sí, ella declaraba en la citada entrevista que «noto mucho en las calles de la Comunidad Valenciana que la gente quiere cambio», un hipotético vuelco electoral que pocos sondeos garantizan a favor de la izquierda, siendo más partidarios de sostener el gobierno de derechas por un escaso margen de distancia.

Lo cierto es que no es el primer charco en el que se mete la ministra-candidata a la hora de hablar y analizar la situación política, tanto nacional como regional. Esta misma semana difundió en RNE el bulo de que la Generalitat «va a dejar sin Sanidad a los que no sean nacionales», mencionando así la «prioridad nacional» que PP y Vox han aprobado aplicar únicamente en el reparto de viviendas sociales y en la concesión de prestaciones sociales, nunca en el ámbito sanitario.

Y así Diana Morant va manteniéndose en el candelabro político sabiéndose que sus aspiraciones dependen de que el Gobierno de Pedro Sánchez no se vea más acorralado, si cabe, por los muy diversos casos de corrupción y que en la Comunidad Valenciana su imagen popular no continúe en descenso. Sólo ella sabe cuándo dimitirá como ministra, aunque viendo su historial es capaz de hacerlo metiéndose en otro charco del que electoralmente será difícil que salga.