Imagen de archivo de varias mujeres mayores charlando mientras toman el fresco
Los refranes de toda la vida que solo entenderás si has crecido en la Comunidad Valenciana
Del «qui no vulga pols, que no vaja a l'era» al «cel a borreguets, aigua a canterets», muchos de estos dichos han pasado de generación en generación
Mucho antes de poder consultar la previsión del tiempo en el móvil o buscar un consejo en Internet, la sabiduría popular ya tenía respuesta para casi todo. El campo, las estaciones, las relaciones personales o las decisiones de la vida cotidiana dieron lugar a decenas de refranes que fueron pasando de padres a hijos y que todavía hoy pueden escucharse en muchos pueblos y casas de la Comunidad Valenciana.
Algunos son fáciles de comprender nada más escucharlos. Otros, en cambio, están repletos de referencias al mundo rural, palabras tradicionales e imágenes muy valencianas que pueden resultar desconcertantes para quien no haya crecido con ellas. No son simples frases hechas: los refranes suelen encerrar una enseñanza, una advertencia o una observación nacida de la experiencia.
Estos son algunos de los que forman parte de ese particular patrimonio oral.
1. Qui no vulga pols, que no vaja a l'era
La era era el espacio donde tradicionalmente se trillaban los cereales, una faena inevitablemente acompañada de polvo. De esa imagen del campo nació un refrán que terminó aplicándose a prácticamente cualquier situación de la vida.
2. No deixes les sendes velles per les novelles
No significa necesariamente rechazar cualquier cambio, sino valorar lo seguro antes de dejarse llevar por una alternativa aparentemente mejor.
3. Cel a borreguets, aigua a canterets
«Cel a borreguets, aigua a canterets» hace referencia a un cielo cubierto por pequeños grupos de nubes que recuerdan a un rebaño de borregos. La tradición popular interpreta esa apariencia como señal de que se aproxima la lluvia. De ahí el final del refrán: «agua a cantaritos».
4. Quan Benicadell porta capell, pica espart i fes cordell
La imagen es sencilla: cuando la cima aparece cubierta por nubes, parece que la montaña lleve un «capell» o sombrero. Tradicionalmente se ha relacionado esa estampa con la llegada de mal tiempo, por lo que el refrán aconseja quedarse a cubierto y dedicarse a otras labores: «pica espart i fes cordell».
5. Li diu el mort al degollat: «Qui t'ha fet eixe forat?»
Es la versión popular de una situación que sigue produciéndose continuamente: ver con enorme facilidad los defectos ajenos y bastante menos los propios.
6. De fora vindran que de casa ens trauran
Como ocurre con tantos refranes, su fuerza está en exagerar una escena cotidiana hasta convertirla en una advertencia que puede aplicarse a situaciones muy diferentes.
7. A l'estiu, tot lo món viu
Aunque la vida actual poco tenga que ver con aquella sociedad agrícola en la que nacieron muchos de estos dichos, el refrán ha conseguido sobrevivir al paso de las generaciones.
8. Per Sant Joan, bacores, verdes o madures, però segures
«Verdes o maduras, pero seguras», sentencia el refrán. Una forma de recordar, año tras año, el momento del calendario en el que tradicionalmente aparece este fruto de la higuera, estrechamente ligado al comienzo del verano.
9. Tota pedra fa paret
Un poco de esfuerzo, algo de dinero ahorrado o una pequeña ayuda pueden parecer insignificantes por separado, pero la suma de muchas pequeñas contribuciones termina dando resultado. Como las piedras que, una detrás de otra, levantan una pared.
10. No digues blat que no estiga en el sac i ben lligat
Por eso el refrán aconseja no celebrar un éxito antes de tiempo ni dar algo por conseguido mientras todavía quede algún paso pendiente. Una enseñanza antigua que continúa funcionando igual de bien siglos después.
Lejos de ser únicamente recuerdos de otra época, estos refranes muestran cómo la lengua conserva la memoria de la sociedad que la ha utilizado. La era, las sendas, el trigo, las bacoras, las montañas o el aspecto de las nubes hablan de una Comunidad Valenciana mucho más ligada a la agricultura y a los ritmos de la naturaleza.
Puede que hoy ya no sea necesario mirar el Benicadell para saber si va a cambiar el tiempo, pero basta con escuchar «qui no vulga pols, que no vaja a l'era» para comprobar que hay consejos que, por muchos años que pasen, siguen sin necesitar traducción.