Sin duda ninguna la etapa más conocida por los aficionados

Imagen de archivo de la Vuelta Ciclista

La Vuelta afronta en Alicante la etapa más dura de su historia con 187,5 kilómetros y 5.000 metros de desnivel

La jornada unirá La Vila Joiosa con la Sierra de Aitana y atravesará una treintena de municipios del interior provincial

El mar Mediterráneo se unirá a las imponentes montañas del interior de la provincia este domingo 30 de agosto en la etapa más dura de la historia de La Vuelta. La Diputación de Alicate se vuelca con esta cita ciclista en la que los corredores deberán afrontar un total de 187,5 kilómetros y más de 5.000 metros de desnivel positivo entre la localidad pesquera de La Vila Joiosa y la Sierra de Aitana.

El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, presidirá la salida de esta histórica jornada, junto al director general de UNIPUBLIC, Javier Guillén. Esta iniciativa deportiva dejará un «importante impacto económico» a su paso por la provincia, tal y como ha asegurado el responsable institucional, quien ha añadido que especialmente relevante será la repercusión turística y mediática de la carrera a nivel internacional, gracias al elevado número de periodistas acreditados y a su emisión en televisiones de más de 190 países.

«La Vuelta Ciclista a España regresa este verano a nuestra provincia con una etapa inolvidable que conectará costa e interior, proyectando al mundo entero nuestra riqueza turística y nuestra estrecha vinculación y afición por este deporte», ha señalado el presidente.

Este domingo La Vuelta celebrará la etapa más dura de su historia gracias a esos más de 5.000 metros de desnivel -cuando en una jornada de montaña de esta prueba lo habitual es encontrar recorridos de 3.900 o 4.000 metros de desnivel positivo- y sus seis puertos de montaña.

La serpiente multicolor arrancará desde el municipio chocolatero de La Vila Joiosa, que se estrena como punto de partida. Desde allí, el pelotón se adentrará rápidamente en el interior de la provincia, dejando atrás localidades como Finestrat y La Nucía, destinos muy ligados al deporte y al turismo activo.

Polop, Callosa d’en Sarrià, Bolulla, Tàrbena, Parcent, Orba, Tormos, Sagra, Pego, L’Atzúbia, Benirrama (Vall de Gallinera), Benialí (Vall de Gallinera), Alcalà de la Jovada (La Vall d'Alcalà), Tollos, Fageca, Quatretondeta, Gorga, Benilloba, Benasau, Alcoleja, Penàguila, Benifallim, La Torre de les Maçanes, Relleu y Sella, poblaciones todas ellas con un patrimonio histórico y natural único, son otros de los enclaves por cuyos términos municipales discurrirá esta novena etapa que obligará a los ciclistas a poner a prueba su resistencia física y mental.

La subida a los míticos Alto de El Miserat, de primera categoría, y Puerto de Tudons, de segunda, serán dos de los momentos clave de la carrera, que vivirá su punto álgido durante el ascenso a la Sierra de Aitana, una de las cimas históricas de La Vuelta que regresa tras una década de ausencia, precisamente el año en el que se cumple el 25 aniversario de su estreno en la competición.

«Esta será una etapa única por su belleza y dureza, porque no hay ni un solo metro de descanso, pero también por celebrarse en fin de semana y justo antes del día de descanso para los ciclistas», ha concluido Toni Pérez.

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