Imagen de archivo de una protesta de sindicatos educativos ante la Conselleria de Educación en ValenciaEP

Los sindicatos azuzan el fantasma de la huelga educativa con dos protestas en Valencia ante el inicio de curso

Las centrales de izquierdas recuperan las movilizaciones para presionar a la Generalitat durante la precampaña electoral

El final del curso en la educación pública no universitaria en la Comunidad Valenciana fue más que movido, con una huelga de docentes que duró un mes y que derivó, incluso, en una acampada ilegal en la plaza de la Virgen de la capital regional, además de en numerosas protestas y manifestaciones. Igual no con la misma intensidad, pero no parece que la inminente vuelta al cole vaya a ser plenamente normal.

La clave para entenderlo radica en la utilización del lenguaje por parte de los cinco sindicatos convocantes, es decir, SETPV, UGT, CCOO, CSIF y ANPE, si bien este último sí firmó el acuerdo con la Consellería de Educación. Y es que el paro en el mes de junio quedó suspendido, pero no desconvocado. Es decir, que todavía sigue activa. Una suerte de armisticio que hace deducir, salvando obviamente las distancias con Corea en los años 50 del siglo pasado, que la paz entre las partes está lejos de alcanzarse. Una simple tregua a la espera del rearme.

De evidenciar este contexto se encargan y se están encargando las propias centrales sindicales y, más concretamente, las más echadas a posiciones de izquierda y ultraizquierda. Sirvan para muestra dos botones. STEPV, que es el colectivo que más docentes tiene en sus filas, ya ha convocado a sus simpatizantes a manifestarse contra el Gobierno que preside Juanfran Pérez Llorca y el departamento que dirige Mari Carmen Ortí.

En bicicleta o en patinete

Y, además, el entusiasmo es por partida doble. El próximo sábado 11 de septiembre han llamado a una protesta un tanto curiosa para defender lo que ellos y sus tentáculos consideran una «educación pública de calidad, inclusiva» y, cómo no, «en valenciano». Será a modo marcha y han pedido que la gente acuda en bicicleta o patinete. Las camisetas verdes y los chalecos amarillos con los lemas usados en la huelga se dan por hecho.

A las 18 horas saldrá de la céntrica plaza de la Virgen de Valencia y recorrerá las calles de la capital del Turia hasta llegar, a eso de las 20, al polideportivo de la Malvarrosa, en la zona de la playa. La «sexta marcha lenta», lo denomina STEPV a modo rimbombante obviando que sus acciones entre mayo y junio fueron perdiendo progresivamente adeptos.

Imagen de archivo de varios profesores en huelga en la plaza de la Virgen de ValenciaEFE / Ana Escobar

Pero el plato fuerte llegará tan solo 24 horas después. El sábado 12, los sindicatos tienen planificada una manifestación que esperan que sea multitudinaria. De la magnitud de esta iniciativa dependerá en gran medida el futuro de una eventual segunda (que sería la primera pero retomada) huelga del profesorado valenciano, así como su posición a la hora de sentarse a hablar, discutir y, quién sabe si, pactar con Educación.

La Generalitat, al igual que no lo ha estado desde que comenzó el germen de las reivindicaciones, no es ajena al poder de convocatoria de las centrales, pero también es perfectamente conocedora de que el éxito o el fracaso de la convocatoria marcarán de manera determinante la posición de fuerza o debilidad de las organizaciones con vistas a una mesa de negociación que de por sí prevé caliente dada la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas, que serán el 23 de mayo de 2027.

«Va a haber huelga hasta de sepultureros», comentó días atrás un analista a El Debate en relación a la cita con las urnas. Y el ámbito educativo es la punta de lanza. De hecho, cabe recordar que la inmensa mayoría de las peticiones que STEPV, UGT, CCOO, CSIF y ANPE, con excepción de la primacía del valenciano sobre el castellano, venían de la época del socialista Ximo Puig como inquilino del Palau. Ahora bien, ocho años en el Gobierno sin manifestaciones ni huelgas.

75 euros más al mes desde septiembre

Por su parte, Pérez Llorca hizo hincapié el pasado viernes en que los profesores sobrarán desde este mismo mes de septiembre el aumento salarial pactado con los sindicatos, una medida que se aprobará oficialmente este martes en un Pleno extraordinario del Consell y que en una primera fase supondrá 75 euros más al mes.

El curso arranca con la gratuidad en la educación de cero a tres años, pero también con otras medidas impulsadas por la Administración regional, tales como 32 millones de euros del Plan EduClima, y el Plan Recole, dotado con otros 10 millones para intervenir en centros educativos afectados por las consecuencias de la dana.

También se contemplan un incremento del 36 % de los profesionales de educación social, la creación de 48 nuevas aulas UECO, destinadas a la inclusión educativa, con la incorporación de 144 profesionales, y la puesta en marcha de 19 nuevos ciclos de Formación Profesional financiados con fondos propios, así como 35 millones de euros para contratar profesionales destinados a atender la escolarización sobrevenida, mientras que el Consell también prevé continuar con el Plan Edificant e impulsar un nuevo Plan de Inversión Educativa Directa de la Generalitat, sin olvidar la acordada bajada de ratios.