Imagen de archivo de Diana Morant y Pilar Bernabé
Bernabé y Morant, dos caminos separados para dejar el Gobierno antes de las elecciones
El PSPV-PSOE, a poco más de ocho meses vista de las elecciones municipales y autonómicas del 23 de mayo de 2027, es el único de los cuatro grandes partidos que ya tienen confirmados sus candidatos al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat. Partido Popular y Compromís, con María José Catalá y Mónica Oltra ratificadas, respectivamente, tan solo les falta hacer lo propio con Juanfran Pérez Llorca y Joan Baldoví para el Palau. Pocas dudas hay sobre ello. Así, el único con los deberes, al menos públicamente, por hacer es Vox, si bien en lo local todo apunta a Vicente Barrera y en lo regional a Llanos Massó.
Así, la dupla socialista será la actual delegada del Gobierno en la Comunidad, Pilar Bernabé, para intentar ostentar la vara de mando en el Consisto y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, para tratar de recuperar el Consell tras la salida de Ximo Puig en 2023. Ambas mantienen una estrecha relación personal. En consonancia, comparten varios aspectos. El evidente es el ideológico, que está fuera de todo cuestionamiento. Otro es su adhesión al sanchismo más puro sin discusión ni autocrítica alguna.
Ni por la dana ni por la más mínima de las polémicas que a lo largo de la legislatura se cuentan por docenas y docenas, ni Morant ni Bernabé han tenido un discurso propio más allá del elaborado por el binomio Palacio de La Moncloa-sede de Feraz, un argumentario con consignas a las que se han mantenido fieles en todo momento y de ahí sus designaciones como candidatas.
Imagen de archivo de Diana Morant y Pilar Bernabé
También les une que estas designaciones, además de que han sido a dedo, las compaginarán las dos con sus puestos en el Ejecutivo central, reafirmando así las acusaciones de oposición y varios analistas en calificarlas como ministra y delegada «a tiempo parcial». A la vista de los hechos, no parece que esa denominación les afecte mucho, ya que tanto una como otro sostienen de manera reiterada que no tienen pensando salir del Gobierno en el corto o medio plazo.
Ahora bien, tarde o temprano tendrán que hacerlo, pero para ello tienen dos hojas de ruta distintas. De este modo, y tal como informó en su día El Debate, sobre Bernabé pesa la obligación de dimitir antes de poder figurar en una lista electoral. Si o sí, no hay más vuelta de hoja. Así lo establece con claridad el artículo 6 de la Ley Orgánica 5/1985 de Régimen Electoral General, determinando como cargos «inelegibles» en unos comicios sea cual sea su alcance geográfico, entre otros cargos, a «los delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas y los subdelegados del Gobierno y las autoridades similares con distinta competencia territorial».
Morant, 62 días de 93 sin agenda oficial
Trasladado al marco temporal, la presentación de las listas se producirá, de manera aproximada hacia mediados del mes de abril, por lo que todo ese periodo hasta tal fecha podrá exprimirlo sumando al altavoz del PSPV-PSOE el del Gobierno. Esta estrategia no es nueva, de hecho, su máximo exponente es la propia Morant.
Este mismo lunes volvió a afirmar que se siente «útil» dentro del Gabinete se Sánchez pese a que, como informó este periódico, de los 93 días que han transcurrido entre el 7 de junio y el 7 de septiembre, en 62 no ha tenido ningún tipo de agenda oficial. Su caso es diferente al de Bernabé, dado que no hay norma que le impida seguir en las responsabilidades que todavía ejerce.
Ahora bien, si Sánchez repite con Morant lo mismo que ha venido haciendo con otros ministros a tiempo parcial como Pilar Alegría en Aragón o María Jesús Montero en Andalucía, la titular de Ciencia presentaría su dimisión tan pronto como Pérez Llorca, disuelva las Cortes autonómicas y llame a las urnas a los ciudadanos de Castellón, Valencia y Alicante, algo que se dará los últimos días de marzo.
Mientras tanto, sigue sumando actos de partido, críticas al líder 'popular' y visitas por doquier a la Comunidad. Pero también acumula nóminas a cargo de los impuestos hasta llegar a 84.650 euros anuales que percibe en su calidad de ministra.