Pedro Sánchez y Diana Morant se pusieron este jueves el gorro para posar para la foto en la fábrica de la mítica productora de especias Carmencita. La visita a la factoría de la familia Navarro formó parte del recorrido, relámpago y encapsulado como de costumbre, del presidente del Gobierno a la Comunidad Valenciana.

Antes, Sánchez, de la mano de su ministra y candidata a la Generalitat, Diana Morant, había acudido a la planta de PLD Space en Elche, donde sólo le faltó decir que España va como un cohete.

Desde su huida precipitada de Paiporta, y ya va para dos años, se ha repetido el mismo patrón en las visitas de Sánchez a la Comunidad Valenciana. La Moncloa diseña actos institucionales, ya sea en la Ford o en Carmencita, en busca de titulares y fotos amables con buenas noticias, en los que los periodistas no tienen oportunidad de preguntar al presidente del Gobierno por aquellas cuestiones que preocupan y mucho por estos lares.

Imagen de Pedro Sánchez y Diana Morant en su visita a la fábrica de CarmencitaEl Debate

El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, que tiene ojo y colmillo político, puso el dedo en la llaga al recordarle a Sánchez la ristra de agravios a la Comunidad Valenciana. Lo tuvo que hacer a través de los medios de comunicación ya que no fue hasta el miércoles por la tarde cuando desde La Moncloa le avisaron de que Sánchez se desplazaba a Alicante el jueves por la mañana. Está claro que al Gobierno no le interesaba que Pérez Llorca les acompañara.

La más sangrante de las discriminaciones, sobre todo porque el presidente del Gobierno chafó aunque fuera por unas horas Elche y Novelda este jueves, el dato que sitúa a Alicante como la última de las 52 provincias españolas en inversiones del Estado.

Cada día que Sánchez mantiene la prorroga de los Presupuestos es un castigo para los alicantinos. Pérez Llorca también lamentó que el jefe del Ejecutivo no aprovechara su visita para responder sobre sus planes respecto al hachazo al trasvase Tajo-Segura y si finalmente cederá a las presiones de Emiliano García-Page y recortará el agua para los alicantinos.

Tampoco resulta cuestión menor el nuevo modelo de financiación autonómica diseñado por el Gobierno a la medida de los independentistas catalanes. Sánchez, gorro en ristre, no dio cuenta de los asuntos que preocupan a los valencianos. A su lado en la foto, la ministra y candidata Morant se limitó a sonreír y posar para la posteridad. En apenas ocho meses, los valencianos tendrán la oportunidad de decir en las urnas si están hasta el gorro de Sánchez y Morant.