Una comparación más que odiosa con la dana de 2024
Las clásicas tormentas del final del verano, como la de este miércoles, se han convertido en arma arrojadiza
Para los que sufrimos en primera persona la tragedia de la dana, enterramos a nuestros muertos, llevamos comida y agua a quienes no tenían y arrimamos el hombro para limpiar el barro, cualquier comparación entre el último episodio de lluvias que ha afectado a Valencia y el del 29 de octubre de 2024 resulta algo más que odiosa.
Un dato. Aquel día de tan triste recuerdo llovió casi ocho veces más. Turís registró la barbaridad de 771 litros por metro cuadrado en 24 horas. En esta ocasión apenas se han alcanzado los cien en l'Eliana.
Las clásicas tormentas del final del verano, como la de este miércoles, se han convertido en arma arrojadiza. Quedan pocos meses para las elecciones autonómicas y municipales y la dana constituye uno de los argumentos que esgrimirá la izquierda durante la campaña.
La politización de la tragedia no pasa en esta ocasión. En la dana de 2024 murieron 232 personas. En el último temporal no constan heridos. A diferencia de lo sucedido hace dos años, la Aemet limitó su aviso al nivel naranja. El rojo lo decretó en Barcelona, donde se disputó un partido de fútbol con 50.000 espectadores. El socialista Salvador Illa mandó un Es Alert cuando el público estaba en el Camp Nou y no ha recibido reproche alguno, pese a que la riada en Cataluña se ha cobrado una víctima mortal. El Gobierno de Juanfran Pérez Llorca remitió su alerta pasadas las diez de la noche y le han llovido las críticas.
Imagen de los efectos del temporal de este miércoles en Valencia
Durante toda la jornada se sucedieron los avisos. Nadie mínimamente informado era ajeno a que en Valencia había riesgo por precipitaciones y tormentas a partir de las ocho de la tarde. La previsión de la Aemet se cumplió esta vez y los protocolos municipales y autonómicos funcionaron conforme corresponde a un episodio de estas características.
Ninguna persona en su sano juicio puede discutir que quienes decidieron ir al fútbol en Valencia sabían que podía llover. El partido se suspendió y los aficionados del Levante que se desplazaron al estadio se toparon de bruces con el temporal.
La dana de 2024 generó un trauma a toda una sociedad, especialmente en aquellos municipios más afectados por la riada. Convendría, aunque esto sea como predicar en el desierto, no utilizar aquella catástrofe como elemento de confrontación política cada vez que llueva en Valencia. Y, fundamentalmente, hay que poner los recursos en forma de infraestructuras para evitar otra riada como aquella.