Imagen de Andrea Ortuño con los responsables del dispositivo de búsqueda de su marido y tres de sus hijos muertos en Indonesia.
Ocho meses de cárcel y 0,25 euros de costas judiciales por la muerte de cuatro valencianos en un naufragio en Indonesia
El país asiático condena al dueño del barco en el que perecieron tres menores y un adulto y su familia expresa su dolor por la pena impuesta: «Es muy difícil de asumir»
El naufragio que el pasado diciembre acabó con la vida de cuatro miembros de una familia valenciana en Indonesia ya tiene una nueva respuesta judicial. El Tribunal de Distrito Labuan Bajo ha condenado a ocho meses de prisión a Dafrianus Jehamat, propietario de la agencia Gracias Komodo Tour y responsable del barco KM Putri Sakinah, en el que viajaban seis españoles.
Andrea Ortuño y una de sus hijas sobrevivieron al hundimiento, mientras que Fernando Martín, exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia CF, y tres menores fallecieron. La sentencia establece además el pago de 5.000 rupias indonesias, veinticinco céntimos de euro, por las costas del procedimiento, sin fijar una indemnización para las familias en esta causa, según ha informado la agencia EFE.
Jehamat ha sido declarado culpable de comercializar un servicio turístico que no cumplía con los estándares exigidos por la legislación indonesia. La condena llega después de las dictadas el pasado mayo contra otros dos responsables de la embarcación. El tribunal condenó a tres años y medio de prisión al capitán y a dos años y seis meses al jefe de máquinas por negligencia.
La investigación determinó que el capitán no estaba al mando del timón cuando ocurrió el accidente y que el control había sido asumido por el jefe de máquinas, que carecía de la licencia necesaria.
El origen de la tragedia se remonta a la noche del 26 de diciembre. El KM Putri Sakinah navegaba por aguas de la isla de Padar, dentro del Parque Nacional de Komodo, cuando recibió el impacto de grandes olas que hicieron que la embarcación zozobrara. El hundimiento se produjo alrededor de las 20.30 horas locales, cuando a bordo se encontraban once personas: los seis integrantes de la familia valenciana, cuatro tripulantes y un guía local. Los cuatro trabajadores y el guía, todos ellos indonesios, sobrevivieron, al igual que Andrea Ortuño y su hija de siete años.
Tras el accidente se desplegó un operativo de búsqueda para localizar a los cuatro españoles desaparecidos. Durante quince días fueron recuperados los cuerpos de Fernando Martín, su hijo Mateo, de nueve años, y Lía, de doce años, hija de Andrea Ortuño. El cuerpo de Quique, de diez años, hijo de la superviviente de una relación anterior, nunca fue encontrado y el operativo concluyó sin localizar sus restos.
Imagen de los trabajos de búsqueda de la familia española desaparecida tras un naufragio en Indonesia
La única superviviente adulta de la familia, Andrea Ortuño, relató posteriormente ante la justicia indonesia lo ocurrido durante el hundimiento. Su declaración, realizada por videoconferencia a finales de marzo, se prolongó durante casi tres horas y se convirtió en uno de los principales testimonios sobre lo sucedido dentro del barco.
Ortuño y su hija se encontraban en el camarote superior, mientras Fernando Martín y los menores estaban en la parte inferior. Después de que varias olas golpearan la embarcación, consiguió salir junto a la niña y terminó en el agua.
Andrea declaró a finales de marzo por videoconferencia ante la Justicia indonesia. La superviviente explicó las circunstancias que vivió durante el hundimiento y denunció la actuación de la tripulación. Afirmó que los tripulantes «nunca socorrieron» a las víctimas y que «en ningún momento» les explicaron los protocolos de seguridad.
La madre, de fuertes convicciones católicas, se ha convertido en un ejemplo de entereza ante las adversidades de la vida. Durante los últimos meses ha compartido reflexiones de inspiración religiosa con las que aportar un nuevo enfoque al dolor de perder a la pareja y tres hijos cuando y donde no se espera.
Imagen de Andrea Ortuño saludando al papa León XIV en Madrid.
La valenciana no desaprovechó la oportunidad y fue a ver al papa León XIV en su visita a España. Según compartió Ortuño en su cuenta de Instagram, pudo saludarlo y en su reflexión posterior admitió que «he sentido que mi dolor encontraba un sentido nuevo, como si por un momento la fe, la esperanza y el amor abrazaran todas mis heridas y me recordaran que la luz sigue presente, incluso en medio de la ausencia».
La familia también se ha pronunciado tras conocer la condena al propietario de la agencia. Según recoge ABC, los allegados han recibido la sentencia con «profundo dolor y consternación» y han señalado que les resulta «muy difícil de asumir» que unos hechos que terminaron con la vida de cuatro personas puedan traducirse en ocho meses de prisión. Los familiares han añadido que expresan esta valoración «desde el respeto a las decisiones de las autoridades y tribunales competentes».
En su comunicado, los allegados sostienen que durante el procedimiento quedaron de manifiesto diferencias entre las condiciones del servicio que se ofreció y contrató y las que finalmente encontraron los viajeros. Consideran que la publicidad, las imágenes y la información empleadas para vender la excursión generaron unas expectativas que no se correspondieron con la embarcación y el servicio recibidos.
Las familias reclaman además que la tragedia sirva para reforzar la seguridad de los viajeros y los controles sobre este tipo de actividades turísticas, especialmente en aspectos como las condiciones de las embarcaciones, la formación de los operadores y las medidas de emergencia. También piden distinguir entre las empresas que cumplen sus obligaciones y aquellas que actúan de forma irregular.
Con la condena de Jehamat son ya tres las personas vinculadas al barco que han recibido penas de prisión. El capitán y el jefe de máquinas fueron condenados por negligencia, mientras que el propietario de la agencia ha sido castigado por la comercialización de un servicio que, según el tribunal, no se ajustaba a los estándares exigidos.
Para la familia valenciana, sin embargo, la resolución judicial se produce después de una tragedia que dejó cuatro muertos y una víctima que continúa desaparecida.