Diseño con imágenes de archivo de, de izquierda a derecha, Carlos Fernández Bielsa, Diana Morant y Toni GonzálezEl Debate

El PSOE valenciano encalla con los alcaldes: de los dos mayores enemigos de Morant a los que exigen adelantar las generales

Las elecciones municipales y autonómicas se celebrarán el próximo 23 de mayo 2027. Es decir, están a poco más de ocho meses vista. Tal como estipula la ley, hasta quince días antes de esa fecha los partidos y candidatos no pueden pedir explícitamente el voto al no haberse iniciado oficialmente la campaña. Sin embargo, lo etéreo del concepto de precampaña da margen para bordear ese límite, al igual que deja entrever cuáles serán las estrategias de los partidos.

Una de las más llamativas en la Comunidad Valenciana es la del PSPV-PSOE, con su secretaria general, Diana Morant, a la cabeza. La aspirante socialista a la presidencia de la Generalitat ha optado por un método deductivo, que trasladado a lo político se podría traducir como del ámbito nacional a lo local, de lo mayor a lo menor.

Así, en lugar asentar su programa y su hoja de ruta en pueblos y ciudades a lo largo y ancho de la región, ha ignorado a las bases porque su base real y constatable es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Es por eso que su carrera hacia el Palau llega exclusivamente cocinada a fuego lento desde el Palacio de La Moncloa, concretamente desde que el 10 de julio de 2021 el jefe del Ejecutivo la nombró ministra de Ciencia e Innovación para, dos años y poco después, añadirle las competencias de Universidades.

Adelanto electoral

Ese movimiento que aceptó sin remilgo alguno mientras era alcaldesa de Gandía, le valió un notable desapego por parte de la militancia de su partido. Es cierto que aún no lo lideraba porque estaba Ximo Puig, pero ser miembro del Gabinete en términos de popularidad le ha salido casi a deber, ya que en torno a dos tercios de los españoles no saben quién es Diana Morant y los que la conocen no es que pongan una nota a su gestión que le sirva como esperanza para alzarse con la jefatura del Consell.

Con este panorama, cuando ha bajado a lo municipal por mera necesidad orgánica, se ha encontrado con recibimientos que no son los que esperaba. En términos generales, no son pocos los alcaldes y aspirantes a serlo que abogan por que Sánchez adelante las elecciones generales a antes del 23-M. Más que por cuestionamiento de sus políticas, por cálculo electoral, ya que son conscientes de que una foto con el presidente del Gobierno en unos mítines en los que, por si fuera poco, les tocaría alabarle por doquier, no es lo que más cotiza en estos momentos en la demoscopia.

Imagen de archivo, de izquierda a derecha, de Carlos Fernández Bielsa, Alejandro Soler y Diana MorantEFE / Kai Forsterling

De esa ecuación no se puede escapar Morant. Y no puede hacerlo, simple y llanamente, por méritos propios. Su cerrazón para con el sanchismo ha derivado en que desligar ambas figuras sea toda una quimera. En otras palabras, para muchos candidatos locales, Sánchez y Morant, cuanto antes mejor, si bien a la secretaria general del PSPV-PSOE la tendrán sí o sí en la campaña de mayo.

Pero hay dos responsables de consistorios con los que la candidata a la Generalitat ha 'pinchado en hueso' por haber comprado todos los números para ello. El mayor ejemplo es Toni González, actual regidor de Almussafes, en la provincia de Valencia.

El pasado mes de diciembre, una mujer de una empresa pública presentó internamente una doble denuncia por acoso laboral y sexual, coincidiendo, además, con el caso de Paco Salazar. El primer edil renunció a todos sus cargos en el PSOE, pero se mantuvo en la Alcaldía negando todas las acusaciones y defendiendo su «inocencia».

Fue entonces cuando Morant trató dar un golpe de autoridad, pero se encontró con el apoyo del Grupo Municipal Socialista a González. Lejos de arrugarse, le expulsó de la formación, montó una gestora y, naturalmente, provocó una guerra abierta con la agrupación que puede tener unas consecuencias en las urnas del todo imprevisibles porque las aguas ni mucho menos se han templado.

Morant y Fernández Bielsa

El otro gran caso es el de Carlos Fernández Bielsa. Alcalde de Mislata, también en Valencia, fue, junto con Alejandro Soler, rival de Morant en unas primarias que se iban a celebrar a principios de 2024 pero que, por obra y gracia de Sánchez y el otrora plenipotenciario Santos Cerdán se suspendieron y auparon a la ministra a liderar la federación previa retirada obligada de los otros dos contrincantes.

La relación entre Bielsa y Morant nunca se ha caracterizado por ser de las mejores. Aseada, más bien. Ella prometió «integración» de las tres familias en su equipo. Él no tuvo más remedio que pasar por el aro, sabedor, como así ha terminado siendo, que tal compromiso no se iba a cumplir. Tantas son las tiranteces que sobre el también secretario provincial del PSPV-PSOE en la provincia -es decir, que de municipios, bases y arraigo sabe más que su compañera- siempre ha planeado la sombra de una candidatura alternativa. Este extremo por cuestión de «tiempos» no se ha materializado, tal como aseguraron en su día a El Debate fuentes del entorno del regidor de Mislata.