Imagen de los efectos del temporal del pasado miércoles en la provincia de ValenciaEP

Aemet explica por qué un aviso rojo no es igual para Valencia que para Madrid: «Es importante no sobreavisar»

La agencia estatal sale al paso de las críticas por sus alertas en el temporal del pasado miércoles

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha salido al paso de la última polémica tras el temporal que azotó esta semana a la Comunidad Valenciana. La Generalitat y el Ayuntamiento de la capital del Turia han reclamado al organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica que «afine» sus previsiones tras la tromba de agua en pocos minutos del pasado miércoles.

La Aemet replica al respecto que los avisos nivel naranja suponen un «peligro importante», es decir, que dentro de los umbrales definidos la intensidad del fenómeno es lo suficientemente alta como para provocar «impactos graves». La diferencia con los avisos rojos es que estos suponen un «peligro extraordinario». Superados los umbrales de emisión, las zonas expuestas o vulnerables pueden sufrir «impactos muy graves» o «catastróficos».

«Muy intenso pero dentro de la normalidad»

El organismo estatal señala que el episodio de tormentas que se vivió el pasado miércoles 16 de septiembre en Valencia y su área metropolitana fue «muy intenso, pero dentro de la normalidad climática».

Mientras la izquierda cargó contra la Generalitat por no haber alertado antes del temporal, la Aemet considera que «es importante no sobreavisar y que los avisos rojos queden restringidos a episodios verdaderamente extraordinarios».

La agencia explica por qué un aviso rojo por lluvias se emite en la Comunidad Valenciana cuando se prevé superar 90 litros por metro cuadrado en una hora, mientras que en Madrid, por ejemplo, es suficiente con 60 litros por metro cuadrado en una hora.

La Aemet ha tratado de hacer pedagogía sobre por qué hay umbrales más altos en el área mediterránea que en el resto de España. En este sentido, asevera que el Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos (Meteoalerta) establece que los niveles de aviso corresponden a tres categorías, definidas por otros tantos colores distintos (amarillo, naranja y rojo) en función del nivel de peligro.

Para la emisión de los distintos niveles de aviso, la agencia argumenta que han de superarse unos umbrales que se han determinado a partir de criterios climatológicos (fenómeno «poco o muy poco frecuente») y de los posibles impactos asociados a ese fenómeno. Este concepto asume que los impactos que un fenómeno meteorológico puede causar en la población e infraestructuras son mayores cuando su frecuencia es «muy baja».

De Londres a Sevilla

En este punto, pone de ejemplo que unos posibles cuarenta grados en Londres tienen consecuencias «mucho más adversas» que en Sevilla, porque en la capital inglesa «no se alcanzan casi nunca temperaturas tan altas» y, por ello, no hay una adaptación al calor extremo«. En el sur de España, en cambio, hay toda una »cultura del calor".

Según Aemet, con las lluvias sucede algo parecido: en determinadas zonas geográficas, la frecuencia de los episodios de lluvias torrenciales es «mucho mayor» que en otras. El área mediterránea peninsular y las Islas Baleares recibe este tipo de precipitaciones muchas más veces que otras zonas.

No obstante, los meteorólogos de Aemet subrayan que el pasado 16 de septiembre se registraron en el Aeropuerto de Valencia 48 litros por metro cuadrado en una hora. Se trata de una cifra «muy alta», pero en el entorno del aeropuerto y de la capital valenciana se han dado registros similares o más altos en los últimos años, hacen notar.

Dicho esto, Aemet dice que el impacto fue «grave» al llover con mucha intensidad en un área metropolitana densamente poblada; pero probablemente si se hubiese producido la tormenta en Madrid el impacto habría sido mayor, ya que nunca se ha registrado una lluvia de esa intensidad en la capital.

Todo esto, abunda Aemet, «se tiene en cuenta a la hora de establecer los umbrales». Para el organismo estatal, es «importante» no «sobreavisar» y que los avisos rojos queden restringidos a episodios «verdaderamente extraordinarios».

«El episodio del día 16 en Valencia fue muy intenso, pero dentro de la normalidad climática. Por eso, como la frecuencia de episodios de lluvias intensas en mayor en las comunidades mediterráneas peninsulares y Baleares que en el resto del país, las primeras tienen unos umbrales de emisión de avisos más elevados para las precipitaciones acumuladas en 1 y 12 horas», concluye Aemet.