Fachada de la Universidad Católica de ValenciaCreative Commons

La Universidad Católica de Valencia asegura que «existen bases anatómicas y funcionales que permiten la percepción del dolor del feto» en un aborto

El Observatorio de Bioética de la UCV ha respondido a las declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, en las que ha afirmado que no existe sufrimiento fetal durante el procedimiento

El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha respondido a las declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, en las que ha afirmado que no existe sufrimiento fetal durante un aborto.

Según ha señalado en un informe el director del Observatorio, Julio Tudela, las palabras de la ministra «no se corresponden con la complejidad científica y médica documentada en la literatura neurobiológica y obstétrica actual. A partir de las semanas 19 a 22 de gestación existe evidencia neurobiológica de la presencia de receptores y conexiones talámicas que permiten la vivencia real de dolor físico durante el procedimiento destructivo».

Tudela ha contestado así a García, que aseguró durante la presentación de la campaña del Ministerio de Sanidad «Abortar sin barreras» el pasado martes, 22 de septiembre, que «hay evidencia científica más que de sobra que por supuesto demuestra que no hay sufrimiento fetal». Según el director del Observatorio de la UCV, «la evidencia científica dista de ofrecer respuestas simples» como la ofrecida por la ministra, pues «el desarrollo de las vías nociceptivas, los distintos umbrales propuestos para la percepción del dolor y la práctica de analgesia en medicina fetal plantean interrogantes científicos, clínicos y bioéticos que requieren un análisis riguroso».

En opinión de Tudela, «descalificar las preguntas sobre el neurodesarrollo y el sufrimiento fetal y materno tachándolas de «negacionistas», «perversas» o «culpabilizadoras» supone una trivialización intolerable del problema condicionada por presiones ideológicas y de espaldas a la evidencia científica». Así, «la manipulación de la evidencia científica o el ocultamiento de los datos sobre el desarrollo fetal con el fin de promover una agenda política o reducir el impacto moral del aborto que contribuya a su extensión generalizada, constituye una conducta inaceptable que devalúa el rigor institucional».

Por otro lado, Tudela ha denunciado la «creciente tendencia» en el debate público contemporáneo «de utilizar la pretendida ausencia de dolor fetal como un argumento para restar dramatismo ético a la práctica del aborto». El aborto provocado, cause o no dolor, constituye «un acto de violencia mediante el cual se pone fin de manera deliberada a una vida humana vulnerable e indefensa».

Secuelas en la madre

Las declaraciones de la ministra se produjeron como respuesta a las preguntas de una periodista que también la interrogó sobre si la práctica del aborto deja secuelas en la madre. También a este punto se ha referido el comunicado del Observatorio de Bioética. En opinión de Tudela, «pretender que el aborto es una intervención neutra e inocua que no genera secuelas ni impacto psicológico es una tergiversación de evidencia disponible sobre las secuelas asociadas al aborto provocado».

«La mujer que aborta se ve inmersa en un proceso traumático donde frecuentemente confluyen presiones sociales, falta de alternativas y el dolor emocional derivado de la pérdida de la vida en gestación. Otros efectos como el incremento de riesgo de muerte, agravan las consecuencias de las mujeres que abortan», ha remarcado.

El texto del Observatorio finaliza subrayando que «la verdadera compasión y el respeto a la dignidad humana exigen reconocer la realidad biológica del feto y ofrecer a las mujeres alternativas reales y apoyo integral, en lugar de invisibilizar el sufrimiento inherente a la destrucción de la vida naciente».