Acto de apertura de curso en Trinitarios de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de ValenciaUCV

La Universidad Católica de Valencia sitúa la IA entre los grandes retos para la Teología y la educación

La Facultad de Teología de la UCV ha celebrado su acto de apertura de curso en Trinitarios

La Facultad de Teología de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado su acto de apertura de curso en Trinitarios, tras la eucaristía que ha presidido en la capilla de la misma sede el arzobispo Enrique Benavent, gran canciller de la UCV.

En su intervención en el acto académico, ha aseverado que, ante el presente «tiempo de polarizaciones, tanto en la vida social como también incluso en la vida eclesial», la Facultad de Teología «tiene la misión de sembrar actitudes que nos ayuden a no caer en simplismos que muchas veces favorecen la polarización. Tenemos la misión de fomentar el estudio sereno de la teología, el estudio paciente, la reflexión sobre la tradición, las fuentes, sobre lo que dice el magisterio», ha subrayado. Esas actitudes «ayudan a creer y a crecer en la comunión».

En este sentido, Benavent ha invitado a los miembros de la Facultad a «profundizar» a lo largo del curso que se inicia en el «mensaje» del papa León XIV en la encíclica Magnifica humanitas: «Es una reflexión que la Facultad de Teología puede prestar a la Iglesia y a la sociedad. En primer lugar, porque se trata de un texto que forma parte del magisterio, de la doctrina social de la Iglesia. Las nuevas teologías van a transformar las sociedades, las relaciones familiares, las relaciones de poder, la vida de las personas y todo esto exige una reflexión».

«La teología nos tiene que prestar elementos para un juicio sobre los retos éticos de esta nueva cultura que se abre ante nosotros» –ha aseverado–, «sobre todas las cuestiones que el uso y la misma inteligencia nos plantea», como señala León XIV en la citada encíclica, «para que los avances científicos y tecnológicos no acaben sometiendo al ser humano a sus propias conquistas».

Uno de los «apasionantes retos» indicados por el papa y señalados por Benavent afecta al ámbito educativo: que el uso de las nuevas tecnologías «no haga desparecer el deseo de las preguntas fundamentales», lo que podría conllevar «una necesaria reorganización» de los planes de estudio: «Teniendo en cuenta este nuevo mundo, no caigamos en un sistema educativo que pueda llevar a la superficialidad. Todas estas nuevas tecnologías que ciertamente nos pueden ayudar a saber más cosas, pueden matar la capacidad de plantearse la cuestión acerca del sentido de las mismas».

De igual manera, el gran canciller de la UCV ha manifestado su «alegría» por los datos expuestos en la lectura de la memoria académica de la Facultad sobre el número de alumnos en los distintos niveles de enseñanza, desde el bachiller en teología hasta el doctorado, y los nuevos ingresos, y los ha calificado de «muy esperanzadores».

Por su parte, en su intervención, el rector José Manuel Pagán ha realizado una llamada a la Facultad de Teología a reforzar el encuentro entre esta y el resto de disciplinas universitarias, y aprovechar la riqueza que supone formar parte de una institución en la que conviven saberes diversos. Durante su intervención, el rector defendió que la Facultad debe aprender no solo las lenguas bíblicas, sino también las «lenguas de nuestro tiempo», acercándose a las preguntas que surgen en ámbitos como la medicina, la psicología, el derecho, la educación, la economía, las ciencias experimentales o la inteligencia artificial.

Pagán ha subrayado que la Teología está llamada a escuchar antes de responder y a dejarse interpelar por las cuestiones que plantean otras áreas del conocimiento. «Estamos dentro de una Universidad; no necesitamos imaginar interlocutores abstractos. Están cerca de nosotros», ha afirmado. En este sentido, ha animado a profesores y estudiantes a fortalecer los espacios de encuentro con investigadores y docentes de otras facultades para reflexionar conjuntamente sobre los grandes desafíos que afectan a la persona y a la sociedad.

Tomando como referencia las imágenes bíblicas de Babel y Pentecostés evocadas recientemente por el papa León XIV en su viaje a Francia, el rector ha defendido una universidad capaz de favorecer la comprensión mutua entre disciplinas sin renunciar a la especificidad de cada una. Asimismo, ha planteado la posibilidad de recuperar, adaptado a la realidad actual, un dies academicus en la sede de Trinitarios, que reúna a estudiantes y profesores de distintas facultades en torno a preguntas que ninguna ciencia pueda responder por sí sola. Según ha explicado, sería un «pequeño ejercicio universitario de Pentecostés» que contribuiría a reconstruir la unidad del saber desde el diálogo y la colaboración.

Este curso está marcado también por la celebración del 40 aniversario de la Academia de Lenguas, una institución vinculada a la Facultad de Teología dedicada al estudio de las lenguas bíblicas y clásicas. Con motivo de esta efeméride, Pagán ha reflexionado sobre el valor que sigue teniendo el aprendizaje de idiomas en un contexto caracterizado por el avance de la inteligencia artificial. Frente a una visión puramente instrumental de las lenguas, ha sostenido que aprender hebreo, griego, arameo o latín supone adentrarse en una historia, una cultura y una manera de comprender la realidad, convirtiéndose en una auténtica escuela de escucha y humildad intelectual.

Finalmente, el rector se ha dirigido especialmente a los estudiantes, en particular a quienes se preparan para el sacerdocio, invitándoles a vivir plenamente su pertenencia a la Universidad más allá de los límites de la propia Facultad de Teología. «Hay una lengua más que todo teólogo debe aprender: la lengua de los hombres y mujeres de su tiempo», ha afirmado. A su juicio, solo quien sabe escuchar las inquietudes, preguntas y esperanzas de sus contemporáneos podrá encontrar también las palabras adecuadas para transmitir el mensaje cristiano en el mundo actual.

La teología, al servicio de la Iglesia y de la sociedad

El decano de la Facultad de Teología, Santiago Pons, ha destacado durante su discurso que la institución inicia el nuevo curso académico con «gratitud, esperanza y conciencia de la tarea que se nos confía», subrayando que su misión va más allá de la enseñanza y la obtención de titulaciones. «Estamos llamados a estudiar, pensar, celebrar y vivir la fe al servicio de la Iglesia y de la sociedad», ha señalado. En este sentido, ha puesto en valor la pluralidad de la comunidad universitaria integrada por seminaristas, sacerdotes, religiosos, consagrados y laicos procedentes de distintas diócesis, países y culturas. Para Pons, esta diversidad constituye «un don, un regalo eclesial», que manifiesta que la Teología nace de la fe de la Iglesia y vuelve a ella «como servicio de inteligencia, discernimiento y evangelización».

En el marco de la UCV, el decano ha reivindicado también una teología abierta con la razón, la cultura, las ciencias y los interrogantes del mundo contemporáneo. En este contexto, ha destacado la oportunidad de profundizar dyrante el curso en la encíclica Magnifica humanitas, dedicada a la custodia de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial. «La cuestión decisiva no es solo qué pueden hacer las tecnologías, sino qué humanidad estamos llamados a custodiar y promover», ha afirmado. Según ha explicado, «la inteligencia artificial puede prestar servicios reales, pero no reemplaza la comprensión, el juicio prudencial, la maduración intelectual, el esfuerzo, la conversación viva ni la responsabilidad personal que forman el corazón de una educación universitaria».

Asimismo, Santiago Pons ha señalado como líneas de trabajo para el nuevo curso la profundización en la sinodalidad y la puesta en marcha del Observatorio de Conversión Pastoral, concebido como un puente entre la investigación teológica y las necesidades concretas de las comunidades cristianas. El decano ha insistido en que la sinodalidad «no es una palabra recurrente ni una técnica de organización», sino una invitación a caminar juntos desde la escucha, el discernimiento, la corresponsabilidad y la misión. Todo ello, ha concluido, responde al propósito de la Facultad de Teología de «servir a la evangelización de nuestra sociedad», mediante una comunidad que estudia, investiga y forma para «pensar a Dios y vivir la fe» con exigencia intelectual, espíritu de comunión y vocación de servicio.

El obispo auxiliar de Valencia y profesor de la Facultad de Teología, Fernando E. Ramón, ha sido el encargado de pronunciar la lección magistral del acto, Gritarán las piedras (Lc 19, 40): cómo la arqueología del antiguo Oriente Próximo ilumina la Palabra de Dios. Durante su intervención, ha explicado que la arqueología y el estudio de la literatura antigua no pretenden «demostrar la veracidad o historicidad de los relatos bíblicos», pero sí pueden ayudar a mostrar su «plausibilidad» a partir de los datos que aportan «sobre el contexto político, cultural y religioso en el que se desarrollan».

En este sentido, Ramón ha señalado que los hallazgos arqueológicos permiten comprobar que los relatos bíblicos «no están en disonancia» con lo que conocemos, sino que existe «una concordancia fundamental» con sus contenidos. El obispo auxiliar ha puesto en valor así el trabajo de los investigadores que, a través de excavaciones y estudios, siguen aportando nuevos datos para comprender mejor el contexto de la Biblia y, en definitiva, «conocer mejor la Palabra de Dios».

Nuevo curso con 376 alumnos

La Facultad de Teología inicia el curso con 376 alumnos en todas sus titulaciones y 54 profesores, según ha detallado el profesor Leopoldo Quílez, secretario de la Facultad.

El acto académico ha dado inicio con la celebración de la eucaristía, presidida por Benavent en la capilla de Trinitarios. En el acto académico también han participado Javier Carballo y Vicente Botella, vicecanciller y vicedecano de la Facultad, respectivamente, presentes en la mesa presidencial, así como profesores y estudiantes.