Vista general de la playa de la Malvarrosa durante este viernes
Valencia evita una nueva catástrofe como la dana: los 600 litros que cayeron al mar en la alerta roja
Los avisos de Aemet mantuvieron en vilo a la Comunidad Valenciana, donde se registraron 77 incidentes y el tráfico disminuyó un 80 % mientras el grueso de las precipitaciones se concentraron en el Mediterráneo
Las alertas, la lluvia y el miedo que marcaron la jornada de este jueves 1 de octubre han quedado en una noche de vigilancia y tensión que no desembocó en la catástrofe que muchos temían. La Comunidad Valenciana se preparó para un episodio extremo, con la memoria todavía muy presente de la dana de octubre de 2024, pero la parte más peligrosa del temporal terminó descargando sobre el Mediterráneo.
En el mar se han llegado a registrar precipitaciones de más de 160 litros por metro cuadrado en apenas diez minutos y acumulaciones próximas a los 600 litros en una hora. Una cantidad que, de haber caído sobre la costa valenciana, habría provocado importantes problemas e inundaciones.
Alerta roja y ES-Alert
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó ayer la alerta roja ante la previsión de lluvias torrenciales y tormentas, mientras Emergencias de la Generalitat recurrió también al sistema ES-Alert para advertir directamente a los teléfonos móviles de la población. El despliegue preventivo llevó a extremar las recomendaciones y a pedir a los ciudadanos que evitaran desplazamientos innecesarios.
Y esa reacción, según la Generalitat Valenciana, tuvo un efecto claro: el tráfico cayó más de un 80 % y los desplazamientos de vehículos pesados se redujeron alrededor de un 60 %.
El resultado ha sido muy diferente al peor escenario que se manejaba durante las horas previas. El Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi), reunido este viernes a primera hora en el Centro de Coordinación de Emergencias de l'Eliana, contabiliza 77 incidentes relacionados con las lluvias y tormentas en toda la región.
Se trata, según ha explicado el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, de incidencias de escasa relevancia en su mayoría, fundamentalmente achiques de agua en sótanos y calles y problemas puntuales de circulación.
Efectivos de bomberos durante las lluvias en Castellón
La clave estuvo en dónde cayó la lluvia. Durante la noche se produjeron tormentas torrenciales en diferentes puntos del territorio, entre ellos Oropesa, Alcalà de Xivert, Torreblanca, Polinyà del Xúquer y la comarca de la Safor. Sin embargo, el episodio más extremo permaneció en el mar, precisamente en una zona donde las enormes cantidades de agua no encontraron cauces, barrancos, calles y zonas urbanizadas sobre las que provocar una emergencia como la que sufrió la provincia de Valencia en octubre de 2024.
La magnitud de los registros explica la preocupación de las autoridades. Valderrama ha señalado que habría generado importantes problemas a lo largo de la costa y en las zonas más expuestas a las inundaciones. El hecho de que las precipitaciones más intensas se concentraran finalmente mar adentro permitió evitar inundaciones de gran magnitud.
La situación, no obstante, no se considera todavía cerrada. La Generalitat mantiene por ello el dispositivo de vigilancia y los puntos de observación, en coordinación con Aemet, las confederaciones hidrográficas y las unidades de Protección Civil. La previsión puede cambiar durante la jornada y el principal temor ahora es que las precipitaciones cambien de trayectoria y descarguen de forma torrencial en un punto concreto.
Respuesta ciudadana
La respuesta ciudadana ha sido uno de los elementos que las autoridades destacan tras la noche. La reducción del tráfico en más de un 80 % es, para Emergencias, una señal de que los mensajes preventivos llegaron a la población. El conseller ha defendido que allí donde se produjeron lluvias torrenciales se comprobó que la concienciación y la transmisión de información funcionaron y que la mayoría de la población permaneció en sus domicilios durante las horas más complicadas.
El temporal sí ha dejado afecciones en las carreteras. La N-340 continúa cortada entre Vinaroz y Tarragona debido a las lluvias registradas en territorio catalán, por lo que los desplazamientos hacia Barcelona deben realizarse por la AP-7. También permanece cerrada la CV-223 a la altura de Eslida. Son incidencias que mantienen la situación bajo vigilancia mientras avanza la mañana y continúan activos diferentes niveles de alerta.
Por ahora, la imagen que deja el episodio es la de una Comunidad Valenciana que pasó la noche en alerta ante unas lluvias potencialmente extraordinarias y que, finalmente, recibió solo una parte del impacto que se esperaba. La diferencia entre que esa cantidad cayera en el mar o sobre el litoral valenciano ha sido, en esta ocasión, la diferencia entre una noche de máxima vigilancia y una nueva emergencia de grandes dimensiones.