Hay debates que retratan a cada uno y el Debate de Política General de esta semana ha dejado una foto nítida de la realidad de la Comunitat Valenciana. Mientras el PSPV y Compromís llegaron al hemiciclo sin una sola propuesta nueva, con el argumentario gastado de los ocho años del Botànic y con el único objetivo de hacer ruido, de sacar la pancarta y de intentar reescribir lo que ellos no hicieron cuando gobernaban, el Partido Popular puso sobre la mesa lo que los valencianos llevan esperando desde que cambió el gobierno: presupuesto, calendario y soluciones. No fue un debate de eslóganes, fue un debate de 55 medidas con nombre, cifra y fecha, y ahí el Partido Popular ganó por KO porque gobierna con hechos.

El contraste más brutal y el que más duele a la izquierda es el de la sanidad, porque es el que más evidencia su gestión. El Botànic dejó los quirófanos cerrados por la tarde, la primaria colapsada y una demora media de 61 días para una cirugía de prioridad 1, es decir, un enfermo oncológico esperando dos meses para ser operado. Esa era su sanidad pública. El Partido Popular le ha dado la vuelta en 24 meses.

Se ha reducido esa demora un 70%, de 61 a 17 días, y duplica las mamografías, con 2.300 al día, un 92% más que con Puig y Oltra, y no es propaganda, es el registro del propio sistema sanitario. Y ahora da el salto definitivo con el Pla Avancem Salut, la mayor inversión sanitaria de la historia autonómica, 2.459 millones de euros que se van a notar en cada departamento de salud.

La Generalitat Valenciana construirá 2.000 camas nuevas hasta 2028, abrirá 20 puntos de urgencias 24 horas, cuatro de ellos ya en 2026 en Benidorm, Valencia, Castellón y Sagunto, y refuerza la Atención Primaria con 120 millones en 32 municipios que el Botànic dejó sin médico de familia. Añade además hospitales de crónicos en el Doctor Moliner, Ontinyent y Vega Baja, la entrega de material clínico a domicilio para diabéticos para evitar desplazamientos innecesarios, nueve proyectos de inteligencia artificial aplicada al diagnóstico precoz, la vacuna de Meningococo B gratis a los 12 años, la ampliación de la prueba del talón, el tratamiento del cáncer de mama en un máximo de seis semanas y un Centro Autonómico para ELA y enfermedades raras que será referencia nacional. Frente a eso, ¿qué propuso el PSOE y Compromís? Cero euros alternativos. Su modelo es el que ya conocimos: pancarta y cierre.

Imagen del Debate de Política General celebrado en las Cortes ValencianasEFE

En vivienda el balance del Botànic es demoledor y explica por qué tantos jóvenes se tuvieron que ir. Prometió 1.700 viviendas públicas y en ocho años no entregó ni 200. Maquetas y ruedas de prensa, pero ni una llave. La Generalitat Valenciana ya tiene 6.600 inmuebles en marcha con el Plan VIVE, el 70% de promoción pública directa, no es una promesa, son grúas trabajando. Y ahora añade una nueva propuesta para que el acceso sea real: ayuda de 1.000 euros para primera vivienda a menores de 35 años, más ayudas al alquiler y avales públicos que ya han beneficiado a 3.700 jóvenes, considerar familia numerosa desde el segundo hijo para facilitar el acceso a todas las deducciones y la nueva Ley del Suelo que movilizará 10 millones de metros cuadrados de suelo industrial y residencial. Suelo para construir, no para especular, que es lo que necesita esta comunidad para bajar precios.

Tras el desastre de PISA heredado, con niveles de comprensión lectora y matemáticas en caída libre, la Generalitat Valenciana apuesta en educación por lo esencial y deja la ideología en el cajón. Lanza un Plan de refuerzo de Matemáticas y Lengua que vuelve a lo importante, garantiza prácticas para todo el alumnado de FP porque la formación sin empresa no sirve para encontrar trabajo, y despliega el Plan EduClima con 140 millones entre 2026 y 2029 para climatizar aulas que en junio son hornos y en las que es imposible aprender.

Además, la Generalitat abrirá 10 centros nuevos este curso, licitará en octubre la reconstrucción de los colegios destruidos por la DANA de 2024, dará 500 euros extraordinarios a las familias afectadas por las riadas y aprobará una nueva Ley de Ciencia con un Plan Integral de Investigación para retener talento.

Aquí se ve la diferencia de modelo económico. El Partido Popular baja impuestos y la recaudación sube, ha subido un 31% desde 2024 porque hay más actividad, más autónomos y más empleo, justo lo contrario de lo que decía la izquierda. Las nuevas medidas son directas al bolsillo: cuota cero dos años para nuevos autónomos y cuatro años para jóvenes, líneas específicas para mujeres autónomas, subvención de 300 euros para el carné B de 18 a 24 años, nueva rebaja del IRPF autonómico, aumento del mínimo exento en Patrimonio, rebaja del 3% en todas las tasas y del 10% en el canon del agua, y nuevas deducciones por veterinario, audífonos y voluntariado.

La izquierda propone lo contrario: subir IRPF y Patrimonio, el mismo recetario que vació la Comunitat y que expulso inversión. En economía productiva, el Partido Popular anuncia Ley de startups en 2027, fondo de 100 millones para crecimiento industrial más 60 millones para aeroespacial y biotecnológico, 18.000 millones de inversión atraída y 25.000 empleos creados, modernización de regadíos, 9 millones a ganadería, un 47% más a pesca y la continuidad de Cofrentes como garantía energética y de precio.

Y todo ello mientras invierte donde el Botànic recortó: 839 millones en FGV, 400 millones en autobuses interurbanos, nuevos juzgados en Gandía, Llíria y Alzira, avance del trasvase Júcar-Vinalopó y un plan integral de emergencias post-DANA. Ese es el resumen del debate. Mientras el Partido Popular habla de reconstrucción, de financiación justa, de agua y de infraestructuras, PSOE y Compromís se dedican a defender a un ejecutivo central sin presupuestos desde hace cuatro años y que niega a los valencianos lo que les corresponde. El debate ha dejado claro quién gobierna y quién hace ruido.

El Partido Popular tiene un proyecto de futuro, estable y responsable, porque gobernar, en la Comunitat Valenciana, ha vuelto a ser sinónimo de cumplir con los valencianos, castellonenses y alicantinos.