Imagen de archivo de una calle de Sedaví que amanecía abarrotada de vehículos arrastrados por la corriente un día después de la dana de Valencia
Un alcalde, a la jueza de la dana: «Guardaron un cadáver en el maletero y le hacían fotos»
Junto a las crecidas y desbordamientos del 29 de octubre de 2024, unas de las imágenes que dieron la vuelta al mundo tras la dana fueron aquellas en las que los coches se amontonaban por miles unos sobre otros en varias localidades como efecto de la furia del agua. En este sentido, el alcalde de Sedaví, el socialista Josep Francesc Cabanes, ha narrado a la jueza que instruye la causa penal sobre la gestión de la tragedia, Nuria Ruiz Tobarra, una situación que presenció en esos momentos de incertidumbre y pánico:
«Los días 30 y 31, salimos. Hubo un cadáver que guardaron en el maletero. Le estaban haciendo fotos. La gente quería ver quién era. Vino la forense y me dijo: 'Vengo a por dos cadáveres'. Le contesté: 'Aquí hay muchos más', ha explicado. Además, ha indicado que los coches «llegaron al tercer piso», los contenedores «flotaban» y el agua «alcanzó los dos metros».
Por otro lado, el regidor ha apuntado que no recibió ningún aviso de la emergencia el mismo día de la riada y que el Ayuntamiento activó el refuerzo de la Brigada de Limpieza y la Policía Local porque «había mucho viento», con «ráfagas muy fuertes», y se lanzó un aviso desde el Consistorio por el cierre de parques y otras instalaciones. «Pero todo por el viento», ha concretado.
El agua entró «en tromba»
«En Sedaví no llovió ni una gota», ha dicho, para agregar que las incidencias por viento «aumentaron por la tarde con vallas publicitarias y árboles caídos». El agua, en el municipio no sabía a qué hora empezó a entrar. Oyó a gente chillar cuando estaban en un parque, la Policía se subió a un puente y empezó a gritar que llegaba el agua, ha descrito. Serían sobre las 20 horas y Sedaví «quedó afectado de extremo a extremo». «Al entrar el agua en tromba, quedó todo anegado y ya imaginé que habría fallecidos», ha afirmado.
Del mismo modo, ha comentado que le llamó la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, sobre las 20:30 horas y las 21.15. También ha dicho que intentó contactar con el 112 por la situación que atravesaban pero no le contestaban. «No había manera de comunicar», ha lamentado.
Además, perdió la cobertura entre las 21:30 y las 22 horas, aunque «no se fue del todo», sino que «se iba y venía». Igualmente, ha relatado a la jueza que había calles por donde no podían pasar por la «montaña» de coches que había, ha señalado el alcalde, y ha agregado que la situación era «caótica». El día 30, ha abundado, tuvieron que tapar cadáveres para que la gente no hiciera fotos.
Cabanes también ha destacado que el 29 de octubre no recibió llamadas del presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, y ha concretado que el expresidente de la Generalitat Carlos Mazón visitó Sedaví cuatro días después de la riada con Mompó. Le comentaron que no querían cámaras, ha señalado.
Asimismo, el regidor ha afirmado que no le llamó nadie de Emergencias para avisar de que había caído el puente de Picaña ni de que Paiporta se había inundado. Tampoco tenía conocimiento de que existiera una alerta roja, ha aseverado. También ha descrito que cuando pidió que todo el mundo se pusiera a salvo y en alto por diferentes grupos de WhatsApp «todavía no había llegado el Es-Alert».
Por otro lado, ha apuntado que en Sedaví no se constituyó el Cecopal como tal, pero sí acordaron una serie de medidas. Tampoco consultó los datos del SAIH, porque ni siquiera sabía lo que era, ni recibió ninguna llamada de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Finalmente, el testigo ha indicado que su municipio tenía presentado el Plan de Actuaciones Municipal ante el riesgo de inundaciones pero estaba en Conselleria y se lo devolvieron para hacer unas modificaciones, «pero justo vino la dana y entonces lo cambiaron todo y lo acabaron de aprobar hacía un mes o dos».