Imagen de archivo de los activistas de Greenpeace que han sido absueltos en Valencia
La Justicia absuelve a 11 activistas de Greenpeace acusados de bloquear la entrada de un buque en Puerto de Sagunto
La magistrada titular de la Plaza 8 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Valencia ha absuelto este martes a los 11 activistas de Greenpeace acusados de desórdenes públicos por bloquear la entrada de un buque gasero al Puerto de Sagunto el 26 de octubre de 2021.
Según ha avanzado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), en la sentencia, que puede ser recurrida en apelación, la jueza establece que no concurren en los hechos «actos de violencia o intimidación idóneos para alterar gravemente la paz pública en los términos exigidos por el tipo penal».
Los procesados se enfrentaban a una pena, tal y como reclamaba finalmente la Fiscalía en sus conclusiones definitivas, de dos años y seis meses de prisión, si bien inicialmente se reclamaban cinco para cada uno de ellos. Por su parte, las defensas reclamaban la libre absolución de los acusados y, subsidiariamente, que se aplicara la atenuante de dilación indebida al haber pasado cinco años desde la comisión de los hechos al juicio.
La causa quedó vista para sentencia tras más de siete horas ininterrumpidas de sesión a finales de septiembre, que se siguió en la sala Tirant 1 ante el numeroso público que se concentró en apoyo a los enjuiciados -de ocho nacionalidades, entre ellas cuatro españoles-. Entre los asistentes se encontraban relatores especiales de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
125.000 metros cúbicos de gas natural
La protesta se produjo el 26 de octubre sobre las 10 horas, cuando el buque Esperanza de Greenpeace se acercó al Puerto de Sagunto. Una hora más tarde arriaron cuatro lanchas y se aproximaron el carguero Merchant, proveniente de EEUU con 125.000 metros cúbicos de gas natural, en el que realizaron dos pintadas en el casco: 'No + gas' y 'No + más gas'.
Mientras las patrullas del Servicio Marítimo Provincial (SMP) de la Guardia Civil intentaban paralizarlas, el Esperanza entró en el Puerto, consiguió fondear en la dársena 2, que quedó totalmente bloqueada, y uno de los activistas se encadenó a las anclas obligando al carguero a abortar su maniobra de acceso y dirigirse de nuevo a fondeo. El carguero, que tenía prevista su entrada a las 12 horas, finalmente accedió a las 23:35 y finalizó sus operaciones a las 20:28 del día siguiente.
Los encausados coincidieron en declarar durante el juicio que fue una acción de protesta pacífica amparada por su derecho de protesta, sin violencia y sin voluntad de causar ningún daño ni de enfrentarse a las autoridades.
Así, el capitán del barco, Sergiy, declaró que fue «una protesta pacífica para proteger el medio Ambiente» y una llamada de atención a los Gobiernos para que actuaran pero que «nunca» hubo intención de enfrentarse a la autoridad ni «en absoluto» de causar perjuicio a otros buques. De hecho, afirmó que la seguridad de los buques fue mantenida todo el tiempo mientras duró la protesta.
Ernesto, el activista que se encadenó al ancla, explicó que se enteró de que había falta voluntarios y se unió, pero señaló que desconocía que iba a hacerse la acción ni la trayectoria. Fue cuando llegaron a Sagunto cuando se enteró «sobre la marcha» de que se iba a realizar la acción de protesta y decidió colgarse al ancla. «No llevaba nada preparado y utilicé un candado de bicicleta, no un cepo», apuntó.
Afirmó que se le acercaron los agentes en varias ocasiones, pero que en ningún momento le ordenaron de forma directa bajarse, solo se lo preguntaron y les replicó que había perdido la llave y, de hecho, definió como «cordial» la relación con la Benemérita.
Otro de los acusados, Francisco, explicó en la vista que las protestas de Greenpeace son «decisiones colectivas» pero «siempre son pacíficas»: «Ninguna intención de daño solo voluntad de protesta». Además, apuntó que un buque del tamaño de Merchant «ni se inmuta» por unas lanchas.
En ese sentido, una de las activistas y marinera de la organización ecologista indicó que es «peligroso» estar cerca de barcos grandes, pero recalcó que su intención nunca fue detener la maniobra y que se tomaron medidas de seguridad y se respetó la distancia de seguridad, por lo que descartó que fuera peligroso.