Imagen de Melanie Smith
La artista Melanie Smith explora en el IVAM qué queda de una especie cuando sobrevive su imagen
Solo una cosa era extraña, seguir pensando como antes reúne 40 obras en torno al ajolote mexicano y el caracol púrpura para abordar la extinción, la representación y nuestra relación con otras formas de vida
El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inaugura este miércoles la exposición Solo una cosa era extraña, seguir pensando como antes, un proyecto de Melanie Smith (Reino Unido, 1965) que reúne cerca de 40 obras de las dos últimas producciones de la artista mexicana-británica, ‘Axolotl’ y ‘Tixinda’, ambas de 2025.
La exposición parte de dos especies en peligro de extinción, el ajolote mexicano y el caracol púrpura, para plantear «cuestiones mucho más amplias sobre cómo miramos, cómo construimos imágenes de aquello que consideramos diferente y desde qué posición nos relacionamos con otros seres», ha explicado Blanca de la Torre, directora del IVAM, durante la presentación.
La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, ha destacado que «desde la Generalitat consideramos fundamental apoyar una cultura que sea capaz de abrir estos espacios de reflexión y, al mismo tiempo, de conectar nuestro territorio con el contexto internacional». Alonso ha añadido que «la muestra es una oportunidad para seguir consolidando la vocación internacional del IVAM y para demostrar que desde València podemos participar activamente en las conversaciones que atraviesan la creación contemporánea a escala global».
El visitante que acceda a la sala se encuentra con un archipiélago central que divide el espacio en dos proyectos y una pantalla central que emite vídeos en bucle. El primer proyecto se aproxima al ajolote, un anfibio endémico del Valle de México que actualmente se encuentra en una situación crítica en su hábitat natural. Su imagen, sin embargo, se ha convertido en un símbolo omnipresente de Ciudad de México y aparece reproducida en billetes, aplicaciones, productos comerciales y campañas institucionales.
«Siempre me pareció una criatura de una extraña belleza que hoy curiosamente circula en el imaginario infantil convertida en icono y mercancía afectiva. Su piel permeable, extraordinariamente sensible a pesticidas y contaminación, funciona como un bioindicador», ha detallado De la Torre sobre el ajolote.
La comisaria Helena Chávez Mac Gregor ha destacado que «el ajolote casi desaparece de sus hábitats naturales, pero puede vivir en tanques de agua aislado como mascota, sin desaparecer». Esta paradoja «plantea preguntas»: ¿si sobrevive un individuo se agota una especie? ¿Si no vive en su hábitat llega el momento de la extinción?.
El segundo núcleo de la exposición parte del caracol púrpura o tixinda, un molusco que produce una secreción que, al entrar en contacto con la luz solar, cambia hasta adquirir un intenso tono púrpura. Hoy solo habita en las costas de Oaxaca en México. «El color extraído de este animal era un símbolo de estatus y nobleza. Tanto los fenicios como los romanos establecieron en las costas del Mediterráneo español centros de producción donde abundaban estos caracoles, lo que convirtió aquella industria en una de las primeras formas de extractivismo marino conocidas», relató de la Torre.
La artista Melanie Smith desarrolla estas cuestiones mediante pinturas, dibujos, esculturas de colores y vídeos que construyen un tejido en el que conviven historia y ficción, memoria y especulación, pasado, presente y futuro. Smith ha explicado que el título de la exposición «es una provocación» para invitarnos a otra manera de mirar, a «pensar en nuestras vidas alrededor de estos animales en vez de pensar desde lo humano».
La exposición evita así cualquier lectura unívoca y propone al visitante una experiencia que requiere una mirada atenta. «Mi trabajo siempre está construido en capas o estratos. Es una obra que crea tensiones, mi trabajo es muy circular, como en forma de espiral», ha afirmado la creadora.
En un momento en el que gran parte de los discursos sobre la crisis ecológica están dominados por imágenes de catástrofe, esta exposición «no niega la gravedad de la situación, pero no se instala en ella», señaló Blanca de la Torre. «Nos propone detenernos, observar y preguntarnos qué otras formas de relación podemos imaginar».
La directora del IVAM también recordó que la exposición dialoga con la idea del Museo Anfibio que articula su proyecto museográfico. «Un museo capaz de moverse entre diferentes contextos, de habitar espacios intermedios y de relacionar aquello que tradicionalmente hemos entendido como separado», remató.
Melanie Smith
Melanie Smith nació en Inglaterra en 1965 y vive y trabaja entre Ciudad de México y Londres. Desde los años noventa ha desarrollado una parte fundamental de su trayectoria en la escena artística mexicana, estableciendo un diálogo constante entre diferentes contextos culturales. Su obra, que se despliega a través de la pintura, el vídeo, la escultura, la instalación y otros medios, ha abordado cuestiones relacionadas con la industrialización, la urbanización, la economía, la abstracción, el colonialismo y, más recientemente, la naturaleza y la entropía.
Su trabajo ha sido presentado en instituciones como PS1 y MoMA de Nueva York, Hammer Museum de Los Ángeles, Tate Britain, Tate Liverpool y Tate Modern de Londres, Hamburger Bahnhof de Berlín, Museo Tamayo y MUAC de Ciudad de México, Museo Amparo de Puebla o The Modern de Fort Worth. En 2011 representó a México en la 54ª Bienal de Venecia.