Imagen del acto en el que se presentó el informe
Decálogo para blindar la protección de la vida humana frente a la ingeniería genética
Un informe de la Universidad Católica de Valencia para la Fundación NEOS defiende reforzar la protección legal del embrión ante las nuevas técnicas de reproducción
La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha acogido la presentación nacional del informe Vida desde el origen: la batalla por la dignidad humana desde el laboratorio, elaborado por el Observatorio de Bioética de la UCV para la Fundación NEOS. El documento examina los desafíos éticos y jurídicos que plantean los avances en biotecnología reproductiva e ingeniería genética y propone medidas para garantizar el respeto a la dignidad humana en las primeras etapas de la vida.
El estudio analiza cuatro ámbitos: la producción de embrioides o modelos embrionarios artificiales, la edición genética mediante técnicas como CRISPR-Cas9, la terapia de reemplazo mitocondrial y la creación de quimeras humano-animales. El documento evalúa sus aplicaciones y los riesgos asociados, con especial atención a la consideración jurídica del embrión humano, la selección genética y la posible instrumentalización de la vida con fines científicos o reproductivos.
Como respuesta a estos desafíos, el informe recoge un decálogo de propuestas dirigido a los legisladores, la comunidad científica y la sociedad. Entre ellas figuran la redefinición del embrión humano en la normativa española, el impulso de un marco regulatorio internacional, el establecimiento de límites a la investigación con embriones humanos y la promoción de alternativas científicas que no impliquen su destrucción. También plantea garantizar el consentimiento informado, fomentar la educación bioética, establecer mecanismos de supervisión mediante comités multidisciplinares y proteger a las personas vulnerables frente a la explotación reproductiva.
El informe ha sido elaborado por Julio Tudela, director del Observatorio de Bioética de la UCV; Nicolás Jouve, catedrático emérito de Genética de la Universidad de Alcalá y miembro del Observatorio; y Lucía Gómez Tatay, del Instituto de Ciencias de la Vida del Observatorio de Bioética de la UCV.
La ética, un límite necesario para el avance científico
El acto, celebrado en el salón de actos de la sede San Juan y San Vicente de la UCV, ha sido moderado por Amparo Baviera, representante de NEOS Valencia, y ha contado con las intervenciones de Julio Tudela, Nicolás Jouve y Jaime Mayor Oreja, exministro del Interior y presidente de la Fundación NEOS.
Durante su intervención, Tudela ha alertado de que las posibilidades de intervención científica sobre la vida humana avanzan más rápido que la reflexión ética necesaria para orientar su desarrollo. «Cada vez somos capaces de hacer más cosas, sin aparentes límites, sin una formación ética que acompañe a este avance científico y que pueda encauzarlo hacia su verdadero fin», ha señalado. En este sentido, ha insistido en que esta distancia entre las capacidades científicas y la formación ética necesaria para regularlas entraña riesgos, especialmente en el ámbito sanitario. «Yo a mis alumnos en Medicina se lo digo: si no tenéis una formación ética, seréis un peligro para vuestros pacientes», ha advertido.
El director del Observatorio también ha hecho hincapié en la protección del embrión humano, al que ha introducido como uno de los miembros más vulnerables de la sociedad. Recordando una reflexión del genetista Jérôme Lejeune, ha apuntado: «La calidad de las civilizaciones se debe medir por la forma en que tratan a sus miembros más débiles. No hay nada más débil que un embrión humano». En esta línea, ha defendido que «una sociedad y una civilización que se precia de progresista, verdaderamente progresista, debería vigilar especialmente la vida y la dignidad de aquellos que no se pueden quejar, de aquellos que no pueden defenderse». Asimismo, ha resumido la concepción de la vida que inspira el informe al afirmar que «la vida es un don y no un producto manipulable», que debe recibirse «con gratitud y con respeto, sabiendo que es valioso en sí mismo».
Imagen de la presentación del informe
Por su parte, Jouve ha analizado cuatro consecuencias de las nuevas biotecnologías estudiadas en el informe: la identidad difuminada, el diseño a la carta, el utilitarismo y la mercantilización de la vida humana. Sobre el uso de embriones en la investigación, ha lamentado que actualmente «el embrión se ha convertido en un objeto, en una cosa que se puede utilizar, que se puede investigar con él y que se pueden descartar». También ha avisado de los riesgos de la edición genética aplicada a embriones, ya que los cambios introducidos podrían transmitirse a la descendencia. «Estamos comprometiendo genéticamente las futuras generaciones», ha precisado. Frente a estos desafíos, ha presentado el decálogo de propuestas del informe, que plantea cambios legislativos, límites éticos a la investigación y medidas para fomentar una cultura de respeto a la vida humana. Entre sus propuestas, ha reclamado «establecer límites claros a la investigación» y «fomentar la transparencia» en la actividad científica.
Finalmente, Mayor Oreja ha subrayado que el avance de la biotecnología hace aún más necesario reivindicar los fundamentos éticos que deben orientar el progreso. El presidente de la Fundación NEOS ha abogado por que estas técnicas no deben condenarse, sino desarrollarse dentro de unos límites, y ha afirmado que «cuanta más técnica, más tecnología, más progreso, hay que saber buscar más fundamentos cristianos». Asimismo, ha sostenido que «el debate de la vida, de la dignidad de la persona, es el debate entre los debates, es el pilar entre los pilares», y ha instado a que estas cuestiones ocupen un lugar central en la reflexión social y cultural.