Imagen de Pedro Sánchez el pasado martes en Oliva, Valencia
El PSOE busca espacios encapsulados para la campaña de Sánchez ante las protestas cada vez que pisa Valencia
Con las listas para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre a punto de caramelo cuando no ya plenamente confirmadas y presentadas, un punto fundamental de cualquier campaña que se precie son los mítines y, más concretamente dónde hacerlos. Dar una imagen a la opinión pública de fortaleza con actos en auditorios llenos también resulta imprescindible, por lo que los partidos se afanan en in reservando espacios que, a la par, también transmitan cercanía con la ciudadanía.
En este sentido, entre el 3 de noviembre de 2024 y la inminente cita con las urnas habrás transcurrido dos años y 26 días. La primera fecha es la que le valió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un apelativo del que todavía no se ha zafado y que no parece que lo vaya a hacer: el galgo de Paiporta, ya que ese día abandonó a los Reyes y al entonces presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ante la indignación de cientos de vecinos en dicha localidad tras la mortífera dana sufrida tan solo cinco días antes.
Esa escampada, frases como «si necesita ayuda que la pida» y no haber pisado la zona cero ni ninguna calle de los casi cien municipios afectados por las riadas le han llevado al jefe del Ejecutivo central a que su ya de por sí poca simpatía en territorio valenciano se viera exponencialmente aumentada. Esta circunstancia, lejos de aminorarse, se ha venido manteniendo cuando no aumentando en el tiempo, por lo que su precampaña y campaña electoral se antoja ciertamente complicada en la provincia. No solo en cuanto al resultado, sino también en la elección de los espacios para sus mítines.
Relación sanchismo-Valencia
Sánchez suele sorprender con maniobras de última hora en forma de ases en la manga, pero, a tenor de sus antecedentes desde las inundaciones, parece invariable que el formato que su partido le vaya a diseñar para pedir el voto a los valencianos vaya a ser el de actos encapsulados, en lugares cerrados. Con ello, naturalmente, busca asegurarse que mientras llega y habla ante el micrófono no se escuchen abucheos, críticas o insultos.
No sería algo nuevo en la relación sanchismo-Valencia. Desde la mencionada trágica fecha de octubre de 2024, todas y cada una de las visitas a la capital del Turia han sido ajenas por completo a reunirse con la gente. La gente en el más amplio sentido del término, es decir, no únicamente aquellos afines previo casting de la factoría propagandística del Palacio de La Moncloa y que, de manera fortuita y sorpresiva, resultan ser simpatizantes o afiliados.
Por ello mismo, si en el Partido Popular todo hace prever, tal como publicó El Debate, que el recinto elegido para el gran mitin de Alberto Núñez Feijóo en el Cap i Casal será la Plaza de Toros, está opción queda casi al 100 % descartada para el líder socialista. Lo mismo sucede con la plaza del Ayuntamiento, no solo por ser un lugar abierto y por ende proclive a que el sentir ciudadano sea visible y audible, sino también porque desde hace casi un mes hay instalada una acampada concienzudamente permitida por la ya exdelegada del Gobierno y ahora cabeza de lista del PSOE al Congreso de los Diputados por Valencia, Pilar Bernabé.
Por tanto, las opciones se le van acabando a Ferraz. Según ha podido saber este periódico de fuentes solventes, nadie de la formación del puño y la rosa se ha interesado hasta el momento por alguno de los pabellones de Feria Valencia, algo que sí ha hecho Vox para albergar allí un acto multitudinario con Santiago Abascal.
Este hecho también se da con el Palau de les Arts, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de la capital levantina y donde Feijóo este mismo viernes sí protagoniza un mitin de precampaña. Por el momento, no hay constancia del interés socialista en ello, como sí lo hubo tanto en los comicios autonómicos como generales de 2023.
En consecuencia, uno de los pocos sitios donde Sánchez pudiera estar medianamente tranquilo y solo rodeado de los suyos sería el Pabellón de la Fuente de San Luís, el estadio donde hasta la pasada temporada jugaba el Valencia Basket antes de mudarse al Roig Arena. Las condiciones coincidirían con las preferencias del candidato socialista y su equipo de campaña: está alejado del centro de la ciudad, es cerrado y se podría establecer un más que considerable cordón de seguridad para que nada ni nadie le haga sombra. O les haga, si es que acudiera con Begoña Gómez.