Montaje con las imágenes de Elisabeth y Francisco, los dos desaparecidos de la dana de 2024 en Valencia
Dos años sin rastro de Francisco y Elisabeth, las víctimas desaparecidas de la dana de Valencia
Las familias siguen esperando recuperar sus cuerpos para despedirse, mientras la Guardia Civil mantiene abiertas las labores de búsqueda
La catastrófica dana del 29 de octubre de 2024 dejó una huella imborrable en Valencia. La riada, que arrasó municipios enteros, anegó viviendas y carreteras y cambió para siempre la vida de miles de familias, se cobró 233 vidas en la provincia. Detrás de la cifra hay historias truncadas, despedidas que llegaron demasiado pronto y un dolor que el paso del tiempo no siempre consigue aliviar.
Cuando se cumplen dos años de aquella tragedia, hay dos familias para las que la emergencia nunca ha terminado: las de Elisabeth Gil y Francisco Ruiz, dos víctimas reconocidas oficialmente cuya muerte fue declarada judicialmente, pero cuyos cuerpos todavía no han aparecido. Sus allegados suman 730 días de espera, sin un lugar al que llevar flores ni una sepultura donde despedirse. Sin ese último gesto que, para muchos, marca el comienzo del duelo.
«Lo que el ojo no ve, la mente no entiende. Necesitamos encontrarles para cerrar heridas», resume Ernesto, tío de Elisabeth, en declaraciones a Europa Press. Saray, hija de Francisco, dirige una petición sencilla y contundente a la Guardia Civil: «Que sigan buscando». No piden revertir lo ocurrido, ni desconocen la dificultad de las labores de rastreo. Piden encontrar a los suyos. «Las familias somos conscientes de que es un trabajo muy difícil, que es buscar una aguja en un pajar, pero lo necesitamos para poder cerrar esa herida», explica Saray.
La Guardia Civil mantiene las búsquedas en las zonas donde se vio por última vez a ambos o donde se sabe que pudieron acabar arrastrados por el agua, especialmente en las proximidades del barranco del Poyo y en áreas cercanas al río Magro, según fuentes del Instituto Armado. Los rastreos se desarrollan en distintas jornadas, en función de la disponibilidad de efectivos, sin un calendario cerrado.
Despliegue de efectivos de la Guardia Civil en búsqueda de desaparecidos en la Albufera de Valencia tras la DANA.
Elisabeth Gil
La historia de Elisabeth Gil es la de una familia atrapada entre la certeza de la muerte y la imposibilidad de despedirse. Desapareció en la zona de Cheste cuando la riada la sorprendió mientras viajaba con su madre, Elvira, cuyo cadáver sí fue localizado en Quart de Poblet a mediados de febrero de 2025. El cuerpo de Elisabeth, madre de dos hijos, nunca apareció.
El juzgado la declaró fallecida el 30 de mayo de 2025, después de que a su familia le costara afrontar el trámite, especialmente a su hijo, que no encontraba el momento de ratificar oficialmente la pérdida. Su tío Ernesto terminó convenciéndolo, también por la necesidad de gestionar sus derechos e indemnizaciones. Sin embargo, la declaración judicial no ha cerrado el duelo. «Con mi sobrina no ha habido un acto de enterramiento y así no se puede comenzar el luto», lamenta Ernesto en declaraciones a Europa Press.
Francisco Ruiz
La historia de Francisco Ruiz, de 64 años, quedó marcada por el gesto con el que salvó a sus nietos antes de desaparecer. El hombre viajaba con los niños por las inmediaciones del polígono de Montserrat cuando la riada arrastró el vehículo. Consiguió poner a los pequeños a salvo sobre el coche, pero la corriente se lo llevó. Fue declarado fallecido judicialmente el 25 de marzo de 2025, aunque su cuerpo continúa sin aparecer.
Su hija Saray mantiene la esperanza de que los restos puedan localizarse durante unas excavaciones, unas obras o después de nuevas lluvias torrenciales, pese a la dificultad de rastrear una zona tan extensa. «Es duro no saber dónde ir a llorar o dónde están tus familiares. Es una sensación muy rara», explica a Europa Press.
Además de reclamar que continúe la búsqueda, Saray exige responsabilidades por la gestión de la emergencia y considera que las muertes pudieron evitarse si se hubieran dispuesto los recursos necesarios. Los homenajes, insiste, no sustituyen a recuperar los cuerpos: «Hasta que no los encontremos, no vamos a poder cerrar esa herida». Por eso lanza un mensaje directo a la Guardia Civil: «Que sigan buscando».
El tercer desaparecido
El caso de Elisabeth y Francisco no es el único que ha mostrado hasta qué punto el agua y el barro pueden ocultar durante meses los restos de una víctima. Durante el primer aniversario de la dana, sus familias compartían la angustia con los allegados de José Javier Vicent, conocido como Javier, un hombre de 56 años que desapareció en Pedralba junto a su hija, cuyo cadáver sí fue localizado.
Las últimas tres personas identificadas en la plataforma 'Alerta desaparecidos' tras la DANA
El cuerpo del padre permaneció sin aparecer durante casi un año, hasta que trabajadores de la empresa pública Tragsa encontraron restos humanos en octubre de 2025 durante unas labores de limpieza en el cauce del Turia, a la altura de Manises. Los análisis de ADN confirmaron que se trataba de Javier.
Aquel hallazgo devolvió a las familias de Elisabeth y Francisco la posibilidad de que la espera también terminara para ellos. Si Javier pudo ser localizado un año después, todavía cabe la esperanza de que nuevas excavaciones, movimientos de tierra o episodios de lluvia permitan encontrar a los dos desaparecidos que quedan. La Guardia Civil mantiene abiertas las labores, aunque no pueda anticipar cuándo aparecerá algún indicio definitivo.