El teniente coronel Jairo Torres
La Guardia Civil alerta en la UCV de que la radicalización de menores comienza ya en Primaria a través de los videojuegos
El teniente coronel Jairo Torres advierte de la difusión de mensajes de odio mediante memes y redes sociales y reclama mayor supervisión familiar para detectar estos procesos a tiempo
La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado este jueves, 29 de octubre, la jornada ‘El odio no es un meme: educar frente a la radicalización adolescente’, organizada por el Instituto de Teoría de la Educación de la Facultad de Magisterio y Ciencias de la Educación de la UCV, en colaboración con la Vicepresidencia Primera de la Generalitat y la Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda.
Según expertos como el teniente coronel de la Guardia Civil Jairo Torres, el comienzo de los «procesos de radicalización» se está «adelantando», sobre todo a través de la gamificación: «Dentro de las plataformas de videojuegos estamos empezando a detectar ya mensajes radicales. Estábamos acostumbrados a verlos en Secundaria, pero ya incluso en Primaria se están empezando a detectar mensajes de odio».
En el encuentro, que ha tenido lugar en la sede Edetania (Godella), ha reunido a especialistas en la matera que han analizado los procesos de radicalización entre adolescentes, la difusión de mensajes de odio en las redes sociales y las estrategias para prevenirlos desde la educación, la familia y la comunidad.
Así, Torres ha abordado cómo los memes, la ironía y el humor mal empleados pueden contribuir al problema: «El uso de los memes y de la ironía muchas veces consigue normalizar ideas que realmente esconden un discurso de odio. A través de la ironía, del humor y, sobre todo, de la viralidad, se consigue que el mensaje cale entre los jóvenes».
En su intervención, Torres ha insistido en la necesidad de «supervisión e implicación de los padres para saber qué están haciendo sus hijos en las redes sociales», pues «no se adquieren ideas radicales de la noche a la mañana. Hablamos de un proceso. Pero, claro, para poder detectar el proceso hay que estar atento a las señales y a lo que están haciendo nuestros hijos en Internet».
«Como profesionales, nos encontramos de todo en las familias. Hay padres que están muy concienciados, pero, en el proceso de radicalización de corte yihadista, que es el que más trabajamos nosotros, la mayoría de veces detectamos una falta de supervisión parental. Cuando se llega a hacer una detención, en este caso de menores, la gran mayoría de las veces los padres no tenían absolutamente ninguna idea de lo que su hijo estaba haciendo en su habitación con el ordenador o con el móvil», ha expuesto.
El teniente coronel de la Benemérita se ha mostrado a favor de restringir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales: «Sería una medida a tener en cuenta. De hecho, la mayoría de las plataformas ponen ya un mínimo de 14 años, pero en muchos casos eso no se supervisa por parte de los padres ni se cumple. Nos encontramos chavales de 10 u 11 años que están haciendo uso de esas apps y, muchas veces, su desarrollo cognitivo no está preparado para lo que se van a encontrar allí».
«Lejos de la violencia de Francia»
Torres se ha manifestado también sobre los altercados de los últimos días en ciudades españolas como Barcelona o Bilbao y a la detención ayer de un menor de 17 años como presunto convocante de actos de pillaje para el próximo sábado en Valencia: «Quiero pensar que estamos lejos de llegar a los niveles de violencia de Francia. Es verdad que se está radicalizando la sociedad de alguna manera, fruto muchas veces del uso de internet y de las redes sociales. Antiguamente siempre se hablaba de que la verdad es una, y ahora se habla de 'mi verdad'. Muchas veces eso es culpa del algoritmo de las redes, que realmente nos divide y nos entrega la información que cree que nos interesa, favoreciendo los comentarios más radicales».
Este experto se ha hecho eco también de la necesidad de actuar antes de que los hechos se precipiten: «Es importante estudiar los procesos de radicalización y, desde hace unos años, ha cambiado la estrategia intentando implicar a toda la sociedad, de manera que se detecte estos procesos lo más tempranamente posible. Un menor que está iniciando un proceso de radicalización, todavía no ha terminado de interiorizar el mensaje que se le está intentando transmitir y es más fácil revertir la situación. Cuando el mensaje ya ha calado, el joven ya está en la idea de 'ellos contra nosotros'».
Blancos favoritos de los discursos de odio
El catedrático de Ciencias Sociales de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) Elias Manuel Said ha intervenido en la jornada con la ponencia ‘Las caras del odio: los blancos favoritos de los discursos de odio entre adolescentes’, dedicada a identificar los colectivos que son objeto de estos discursos y las distintas manifestaciones de la hostilidad en el entorno digital.
Por su parte, el profesor de la misma universidad Sergio Arce ha impartido la ponencia ‘El algoritmo no elige por ti (o sí): cómo se construye el odio entre adolescentes’, centrada en el papel de los algoritmos y las redes sociales en la difusión de contenidos y en la polarización social.
La programación ha incluido asimismo la ponencia ‘Del diagnóstico a la acción: la comunidad frente al odio’, a cargo de la fiscal especializada en violencia de género Susana Gisbert, que ha abordado el papel de la comunidad en la respuesta ante los discursos de odio.
La jornada ha concluido con la ponencia ‘Educar no es una opción: estrategias para frenar el odio desde el aula y la familia’, impartida por la decana de la Facultad, Ángela Serrano, y por la vicedecana de Educación Social, Joana Calero, quienes han centrado sus intervenciones en las estrategias educativas para prevenir estas conductas desde los centros escolares y el entorno familiar. En esta última sesión también se ha dado a conocer una guía relacionada con la prevención del odio.
El encuentro ha puesto el foco en la importancia de la implicación conjunta de las familias, los centros educativos y la sociedad para detectar de forma temprana los procesos de radicalización y prevenir la normalización de los discursos de odio entre los adolescentes.