De Urda a El Ventorro
Esta semana, con motivo del segundo aniversario de la dana y en plena precampaña del 29N, la izquierda recuperaró la catástrofe de Valencia como arma arrojadiza contra el PP. El accidente de tren frustró su plan
Acaban de cumplirse dos años de la trágica dana que arrasó parte de la provincia de Valencia y causó 234 muertes y uno del funeral urdido por La Moncloa que supuso el final de la carrera política de Carlos Mazón.
La estrategia monclovita surtió efecto y a los pocos días, el 3 de noviembre, dimitió como presidente de la Generalitat. Muchos meses antes, Salomé Pradas y Emilio Argüeso, consellera y secretario autonómico de Emergencias respectivamente el día de la dana, habían salido del Gobierno valenciano. Ambos están imputados en la causa que instruye la jueza de Catarroja Nuria Ruiz Tobarra. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana entiende, por contra, que no existen motivos para investigar a Mazón.
En resumen, la gestión de la emergencia con la dana se saldó, en términos políticos, con la destitución de Pradas y Argüeso y con la dimisión de Mazón. Dos altos cargos y un presidente autonómico del PP.
Esta semana, con motivo del segundo aniversario de la dana y en plena precampaña de las elecciones generales del 29N, la izquierda se puso manos a la obra para recuperar la catástrofe como arma arrojadiza contra sus adversarios políticos.
Imagen de archivo de Óscar Puente y Diana Morant tomada durante el congreso del PSPV-PSOE
La ministra a tiempo parcial y candidata socialista a la Generalitat en cuerpo y alma, Diana Morant, ya avisaba de sus intenciones. Para la dirigente del PSOE no han servido los ceses ni las dimisiones en el PP. Morant sigue instalada en el discurso de El Ventorro, que le sirve para cargar contras candidatas populares, como María José Catalá o Susana Camarero, que jamás pisaron el restaurante de tan fatídico recuerdo.
El accidente de tren de Urda desbarató de forma abrupta los planes de la izquierda. El siniestro ferroviario pone al PSOE frente a su propio espejo. Nadie asume responsabilidades políticas. Ni por Adamuz ni por Toledo. No han sido suficientes más de cien muertos. No hay destituciones. Tampoco dimisiones, aunque por lo que pudiera pasar Diana Morant y Pilar Bernabé han evitado salir en defensa de su compañero Óscar Puente.