Imagen de cómo se produjo el hundimiento del PitanxoCIAIM

La Audiencia Nacional prorroga seis meses la instrucción del caso 'Villa de Pitanxo' a la espera de un informe

La información de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) es clave para esclarecer las circunstancias el naufragio

La Audiencia Nacional ha planteado la ampliación por seis meses más de la fase de instrucción del caso del ‘Villa de Pitanxo’, el pesquero gallego que se hundió en febrero de 2022 en aguas de Terranova (Canadá).

La prórroga se solicita debido a la falta del informe de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim), clave para esclarecer las circunstancias del naufragio.

A la espera de un informe determinante

El juez encargado del caso, Ismael Moreno, ha trasladado a las partes personadas la necesidad de extender la investigación hasta principios de septiembre de 2025, tras una primera prórroga solicitada el pasado verano que expiraba en marzo.

Según fuentes jurídicas, el plazo para que las partes se pronuncien finaliza esta semana, aunque tanto algunos abogados como el propio fiscal ya han respaldado la extensión ante la ausencia del informe de la Ciaim.

El accidente, que se cobró la vida de 21 marineros, sigue siendo objeto de una minuciosa investigación judicial para esclarecer las causas exactas del siniestro.

Testimonios contradictorios

El Villa de Pitanxo se hundió en apenas 20 minutos en las gélidas aguas del Atlántico Norte, dejando a menos de diez marineros en una balsa a la deriva durante cinco horas, hasta ser rescatados por otro pesquero gallego, el Playa Menduiña 2. Sin embargo, varios de los tripulantes no lograron resistir las bajas temperaturas y fallecieron antes del rescate.

Solo tres personas lograron sobrevivir: el capitán del buque, Juan Padín; su sobrino, Eduardo Rial, y un marinero de origen ghanés, Samuel Kwesi. No obstante, sus versiones sobre lo ocurrido difieren notablemente.

Padín y Rial sostienen que el motor del barco se detuvo repentinamente en plena tormenta, lo que dejó al buque a la deriva hasta que el mar lo engulló sin dar margen a la tripulación para reaccionar.

Por su parte, Kwesi ofreció una versión diferente: aseguró que el pesquero había quedado atrapado con sus redes en el fondo marino (embarrado), y que el capitán intentó liberarlo con maniobras que provocaron la escora del barco.

Según su testimonio, los marineros habrían pedido a Padín que soltara las redes para evitar el desastre, pero no fueron escuchados.

Ante las discrepancias en los relatos y tras analizar las pruebas disponibles, el juez Ismael Moreno imputó a Juan Padín por 21 delitos de homicidio por imprudencia. Como medida cautelar, se le retiró el pasaporte y se le impuso la obligación de comparecer cada 15 días en sede judicial, además de permanecer localizable.

El próximo 15 de febrero se cumplirán tres años de la tragedia y la instrucción sigue abierta, a la espera de nuevos avances que permitan esclarecer las responsabilidades de lo ocurrido.