‘A Queima das Fachas’
La ‘Queima das Fachas’ de Castelo, una tradición ancestral que busca ser Fiesta de Interés Turístico Nacional
Esta celebración, que tendrá lugar este 7 de septiembre, es una de las tres fiestas del fuego en Galicia
El cielo de la parroquia de Santa María de Castelo, situada en el municipio de Taboada (Lugo), se ilumina cada 7 de septiembre de una forma única. Es el día en el que sus vecinos se reúnen para festejar la Queima das Fachas. Se trata de una tradición ancestral que se remonta a 2.000 años atrás y que hoy perdura como una de las tres fiestas del fuego existentes en Galicia.
Historia y cultura se unen de la mano en esta noche cargada de simbolismo durante la celebración de este ritual en el que queman aproximadamente 30 fachas dispuestas en un círculo en el castro de Castelo.
Aunque se desconoce el origen exacto de esta tradición, la datan hace 2.000 años. ¿La razón? Tampoco está muy clara. «No se saben los orígenes, pueden ser de los castreños como forma de comunicación o más moderna, de cuando no había fuegos de artificios porque el castro está en la zona más alta de la parroquia. También podía ser una forma de avisar a la gente de alrededor de que al día siguiente eran las fiestas», cuenta Manolo Tebar, encargado de organizar esta tradición, en conversación con El Debate.
Apenas tenía 12 años cuando fue a su primera Queima das Fachas. Desde entonces, vive para esta celebración. Comercial de profesión, Tebar siente tal adoración que le ha llevado a conocer las otras doce fiestas del fuego que existen en Galicia. Reconoce que son todas dignas de ver porque son espectáculos únicos.
Buscan que la declaren Fiesta de Interés Turístico Nacional
Declarada de Interés Turístico de Galicia en octubre de 2008 y diez años más tarde Bien de Interés Cultural, los vecinos de Castelo luchan hoy para que sea Fiesta de Interés Turístico Nacional. «Hay que hacer mucho papeleo y cumplir muchos requisitos, pero estamos en ello», cuenta Tebar. Mientras tanto, están con los últimos preparativos para esta noche que promete ser única.
Es a principios del mes de agosto cuando van a a «las chousas a buscar unos árboles agucios, aunque en otros sitios se le llama gamón». «Los recogemos y los traemos para casa. Unos días antes de la celebración de la fiesta cogemos un palo de siete u ocho metros de largo y ponemos los agucios al lado del palo. Va atado con vimbios», cuenta Tebar. Al día siguiente, se suben al castro de Castelo y hacen unos agujeros alrededor del castro en forma circular y se colocan.
Pasadas las once y media de la noche comienza el encendido de las fachas. Pero la celebración comienza mucho antes con un grupo de gaitas que ameniza una cena en la que es tradición comer pulpo y carne ó caldeiro, ambas recetas clásicas gallegas. La fiesta continúa los días posteriores con más música, comida y una misa y, como novedad, este año han incorporado una ruta el día anterior a la queima para recorrer los rincones más singulares de esta parroquia. Como la iglesia de Castelo, su crucero o el mirador a la orilla del río.