La AP-9 a su paso de Santiago de Compostela
El Tribunal Supremo condena a Audasa por los peajes de la AP-9
Ratifica la sentencia inicial en la que se consideró abusivo el cobro en los tramos con 81 incidencias registradas durante las obras que tuvieron lugar desde 2015 hasta el verano de 2018 y obliga a devolver el dinero
El Tribunal Supremo ha estimado el recurso de casación presentado por la Fiscalía contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra que absolvía a Audasa por el caso de los peajes cobrados durante las obras de ampliación de la AP-9. Confirma con esto la sentencia inicial del Juzgado de lo Mercantil.
En concreto, según recoge la sentencia, condena a la concesionaria a «restituir el importe cobrado en concepto de peaje, junto con el interés legal devengado desde la fecha de cada pago, a los usuarios que hayan circulado por el tramo de la autopista AP-9 afectado por alguna de las 81 incidencias» registradas durante las obras de 2015 hasta el verano de 2018.
Los afectados durante las fechas y franjas horarias señaladas en cada una de esas incidencias tendrán que presentar el recibo del peaje o extracto del telepeaje y acreditar las cantidades concretas abonadas por peajes en esos tramos.
Según entiende el Alto Tribunal, la concesionaria estaba obligada a informar a lo usuarios, con la debida antelación, de la situación de la carretera para tomar la decisión libremente de tomar esa vía o no, sabiendo que podrían existir retenciones o atascos que afectarían a la fluidez del tráfico. No solo no lo hizo, sino que cobró el peaje íntegro.
Subió el importe del peaje
«La concesionaria Audasa no redujo durante el tiempo de las obras el importe del peaje. Lo incrementó a partir del día 1 de enero de 2018, tras una inauguración de las obras el día 30 de diciembre de 2017, aun cuando continuó realizando trabajos similares en la calzada con posterioridad a esa fecha», se puede leer en la sentencia.
Concluye que se trata de «una práctica abusiva» en la prestación correcta del servicio a que venía obligada con el usuario que pagaba el peaje, lo que había provocado un desequilibrio de las prestaciones y una falta de reciprocidad.