El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page
Emiliano García-Page, de visita en Galicia: de la gastronomía lucense a su cita en la Fundación Amancio Ortega
El presidente de Castilla-La Mancha fue visto este domingo en Lugo y este mañana ha tenido una reunión en la sede de la Fundación Amancio Ortega
Emiliano García-Page se encuentra de visita en Galicia. El presidente de Castilla-La Mancha ha sido visto esta misma mañana paseando tranquilamente por las calles del centro de La Coruña. Ha tenido una cita importante en la Fundación Amancio Ortega, cuya sede se encuentra en el Cantón Grande, y de ahí su presencia en la zona. Ha cerrado un acuerdo que destina más de once millones de euros al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo para impulsar nuevos proyectos de innovación médica y rehabilitación avanzada.
Tal y como aseguran algunos viandantes que pudieron cruzarse con él, Emiliano García-Page sí aprovechó para maravillarse con las callejuelas de la zona de la Calle Real y algunos de sus edificios.
Lugo, la otra parada de García-Page
También lo hizo este domingo en Lugo, donde García-Page apareció por sorpresa. Estuvo comiendo en uno de los restaurantes más conocidos de la zona, el Campos, que destaca por su fusión entre tradición y vanguardia, tal y como adelanta El Progreso de Lugo.
Con más de siete décadas a sus espaldas y ubicado en un edificio del siglo XVIII, el restaurante escogido por García-Page y los otros seis comensales con los que degustó algunas de sus especialidades es un un emblema de la ciudad. Pescados salvajes, mariscos gallegos y todo tipo de carnes copan su carta, además de los arroces.
En la mesa de García-Page no faltó uno de los platos más característicos de Galicia: el pulpo á feira. Degustaron también unas croquetas de marisco, unas fabas de Lourenzá con almejas y unas chuletitas de cordero. Como postre, el Capuchino, un clásico del restaurante. Consiste en milhojas de crema de café crujiente pasta filo, profiteroles de nata y helado artesano.
Su paso por la ciudad fue breve, apenas llegó a las dos horas. Sin embargo, le dio tiempo a pasearse un rato por la zona, tal y como le confesó al propio gerente del restaurante. «Es entrañable, agradable y fácil de andar», asegura que dijo.