El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, durante el acto La Coruña
Europa Press

Feijóo pretende reformar el suplicatorio para acabar con el blindaje de Sánchez en caso de imputación

El presidente del PP, acompañado por Alfonso Rueda, clausura la 28 Interparlamentaria del PP con la que inauguran el «año del cambio»

Alberto Núñez Feijóo ha clausurado la 28 Interparlamentaria del PP, celebrada durante este fin de semana en el Palacio de Exposiciones y Congresos de La Coruña, con la vista puesta en lo importante y en diseñar la era post-Sánchez en el «año del cambio» que necesita y se merece España.

Durante este gran encuentro, el líder del PP ha anunciado que su partido quiere reformar el suplicatorio, el requisito judicial para que un aforado pueda ser imputado por el Tribunal Supremo. «Nadie puede descartar que llegasen a usar la figura del suplicatorio para esquivar la Justicia», ha asegurado Feijóo. «Ningún político puede tener derecho a asegurarse la impunidad. La historia no amnistiará al sanchismo y mi Gobierno tampoco», ha añadido.

Feijóo, durante su intervención en La CoruñaEFE

Para que Alto Tribunal pueda imputar es necesario la aprobación del Congreso, lo que significa que «cualquier poder político tiene la potestad de librar a un aforado del Poder Judicial». De ahí que el PP pretenda reformar la Ley para «blindar la capacidad de la Justicia» de investigar los posibles delitos de cualquier español, «por muy presidente que sea». Una clara advertencia a los desmanes de Pedro Sánchez, al que Feijóo le augura un futuro nada prometedor. No quiere que se libre en caso de imputación.

Tal y como detallan desde el PP, aunque el Congreso mantenga la capacidad de negar el suplicatorio, la causa no quedará sobreseída de forma definitiva. Una vez deje de ser aforado, «la causa le estará esperando».

Ante las cerca de 4.000 personas reunidas en el Palexco, el presidente de los populares ha afirmado que «ni siquiera la Constitución está preparada para que el primer incumplidor de la Constitución sea el Gobierno que tiene que salvaguardarla». «Nadie imaginó efectivamente lo que el señor Sánchez está llegando a hacer y yo voy a garantizar que nadie nunca pueda volver a hacerlo», ha reiterado.

Cuenta atrás para el cambio

En relación al resto de su intervención, el presidente del PP también ha querido agradecer a todos su asistencia y preocupación porque «en la España actual eso ya marca la diferencia». «Es una declaración de intenciones y un compromiso en la cuenta atrás hacia el cambio», ha dicho Feijóo.

El presidente del PP se ha proclamado en La Coruña como la única alternativa al caos de un Gobierno asediado por la corrupción. «España vive atrapada en los juzgados y en la conveniencia personal de unos pocos», ha afirmado.

El «coste inmoral» del nuevo modelo de financiación

Mención especial ha tenido Feijóo para el «modelo de financiación que quieren imponer». «Lo más indignante no solo son las diferencias económicas para las comunidades autónomas, sino el coste inmoral. Esta inmoralidad sin límite tiene que tener nuestra respuesta y la va a tener, una unida, determinante y constante. La respuesta de un pueblo que sabe que el dinero es suyo», ha aseverado Feijóo ante un auditorio en total sintonía con sus palabras. «Por encima de los chanchullos, pondremos el dinero común», ha zanjado mientras que recalca que «las urnas van a salvar a España».

Feijóo y Rueda se dan un baño de masas en el auditorio del Palexco, en La CoruñaEP

Cuando llegue ese momento que tanto necesita España, Feijóo y su formación tienen muy claros sus objetivos: la regeneración democrática, la seguridad de las calles y el trabajo de los españoles. «Lo que hoy vivimos en España no solo es una mala gestión, es la corrupción en todas sus modalidades. Cuando la gente ya no puede confiar en las instituciones, el país se desmorona», ha aseverado.

Con el eco de los últimos aplausos resonando en el auditorio, Feijóo, acompañado del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha puesto fin a este fin de semana en Galicia con las pilas cargadas y el combustible necesario para seguir siendo la brújula de España en «el año del cambio».